Una nueva investigación localiza un patrón en el microbioma intestinal que se asocia con los tumores colorrectales

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Hay lazos que conectan el microbioma -esa comunidad de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que habita, entre otros lugares del organismo, en nuestro intestino- con el cáncer de colon.
Distintas investigaciones han señalado el papel de estos microbios con los que convivimos tanto en la incidencia como en el pronóstico de la enfermedad, si bien todavía es mucho lo que se desconoce sobre el alcance y las circunstancias de este impacto.
Una nueva investigación alumbra esta semana un poco más esa vía, al identificar una clara firma microbiana asociada al cáncer de colon.
Este nuevo trabajo, publicado en el último número de la revista Cell Host and Microbe, es una de las investigaciones más extensas y completas realizadas hasta la fecha, que ha analizado datos de casi 6.800 muestras de microbioma intestinal.
Según explican los autores del análisis en la revista científica, la mayoría de los estudios sobre el tema que se habían llevado a cabo hasta ahora tenían un tamaño pequeño y utilizaban distintos métodos de secuenciación, lo que hacía complicado encontrar patrones en la microbiota que pudieran asociarse al cáncer de colon en distintas cohortes.
Para tratar de superar este escollo, estos científicos -un consorcio internacional liderado por investigadores del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL por sus siglas en inglés)-, tomaron 27 estudios previos, que englobaban los datos de 6.779 perfiles de microbioma intestinal, y volvieron a analizar sus datos. Además, añadieron el estudio de 906 muestras de tejido intestinal, con el objetivo de comparar el microbioma presente en heces con el que se podía localizar directamente en tejido tumoral.
Mediante una nueva metodología computacional, analizaron las diferentes muestras y diseñaron un algoritmo diseñado para distinguir entre microbiomas asociados y no asociados al cáncer. Esta estrategia les permitió identificar una firma microbiana, un conjunto de patrones en el microbioma, asociada con la existencia de la enfermedad. Esa firma permitía establecer una asociación con el tumor en distintos tipos de cohortes, con distintos tipos de análisis y ante diferentes edades de diagnóstico.
De cualquier manera, los investigadores reconocen que en el estudio realizado esta firma no era útil para identificar lesiones precancerosas cuando se analizaba el microbioma presente en heces.
"Es una limitación importante", apunta Michael Zimmermann, líder de grupo en el EMBL y uno de los primeros firmantes del artículo. Este dato sugiere que "se necesitan estrategias con más sensibilidad, análisis de datos más grandes o combinaciones con otras medidas antes de que las herramientas basadas en el microbioma puedan contribuir a una detección de lesiones precancerosas de forma temprana", ha señalado el investigador en un comunicado.
Al estudiar qué tipo de patrones de alimentación se correlacionaban con la firma microbiana identificada, los investigadores comprobaron que las dietas bajas en fibra eran las que mostraban una mayor influencia.
Este hallazgo, subrayan, refuerzan la idea de que una alimentación deficiente en el consumo de fibra puede favorecer el desarrollo de un microbioma asociado con el cáncer colorrectal.
El trabajo también volvió a señalar el papel de las bacterias de la familia Fusobacterium, que se han asociado en repetidas ocasiones con el cáncer colorrectal, apuntando especialmente a la subespecie Fusobacterium nucleatum.
Si bien la firma identificada todavía no puede utilizarse como herramienta de diagnóstico o como método para detectar de forma precoz la existencia de lesiones precancerosas, este patrón abre el camino a conocer mejor la relación entre el microbioma y el cáncer y puede servir de base para el desarrollo de modelos de predicción de riesgo y detección temprana, señalan los científicos.


























