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El Gobierno de S�nchez concedi� hace cinco a�os 112,8 millones de euros para facilitar su relanzamiento. Tubos Reunidos encarga los tr�mites para acogerse a un concurso de acreedores.

El 'lehendakari' Imanol Pradales junto al presidente Pedro S�nchez en La Moncloa durante su reuni�n del pasado 27 de marzo.
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El grupo vasco Tubos Reunidos ultima un concurso de acreedores que ha encendido todas las alarmas de las instituciones vascas. El fabricante vasco con empresas en Amurrio e Iru�a de Oca (�lava), Tr�paga (Vizcaya) y en Houston (Texas) arrastra una deuda financiera de 263,2 millones de euros. El acreedor principal con casi 150 millones de euros es la Sepi que hace solo cinco a�os autoriz� un pr�stamo participativo de 112,8 millones de euros para financiar un plan de viabilidad. El PNV, que presion� en 2021 al Ejecutivo de S�nchez para lograr esta ayuda, pretend�a que la Sepi condonara la deuda de 112,8 millones en el decreto de ayudas por la guerra de Ir�n y pretende ahora que Sepi garantice al menos la continuidad de la mayor parte de los 1.300 empleados de las dos factor�as en el Pa�s Vasco.
La direcci�n de Tubos Reunidos -empresa vasca creada en 1892- ya ha encargado al despacho de Ur�a & Men�ndez preparar un posible concurso de acreedores dentro de los �escenarios� que maneja para afrontar su futuro m�s inmediato. Oficialmente, la direcci�n de Tubos con su consejero delegado Carlos L�pez de Las Heras mantiene que hay varias posibilidades abiertas para afrontar una compleja situaci�n financiera que se concreta en una deuda de 263,2 millones de euros despu�s de un nefasto 2025 en el que se registr� un resultado negativo neto de 118,1 millones de euros. L�pez de Las Heras traslad� ayer a los representantes del comit� de empresa que la decisi�n de recurrir o no a un concurso de acreedores se adoptar� en la reuni�n del consejo de administraci�n de Tubos Reunidos. Pero la filtraci�n sobre la puesta en marcha de este proceso junto a las enormes dudas para que la centenaria empresa remonte el vuelo se trasladaron a su cotizaci�n burs�til. Las acciones de Tubos Reunidos se desplomaron un 37,5% para situarse en los 0,14 euros por t�tulo.
La posiblidad -cada d�a m�s cercana- de que Tubos Reunidos pase a ser controlada por un administrador concursal ha encendido todas las alarmas institucionales porque el grupo Tubos Reunidos cuenta con unos 1.300 empleados y su f�brica m�s importante se encuentra en la comarca de Ayala, la zona industrial m�s golpeada por los efectos de las crisis de las guerras en Ucrania, primero, y en Ir�n, despu�s. Dos informes realizados por la auditora Ernst & Young y por la Inspecci�n del Trabajo del Gobierno vasco han advertido en las �ltimas semanas sobre las �dudas significativas� de la continuidad de la empresa y la existencia de �causas de disoluci�n� por un �deterioro significativo� de sus resultados desde 2023.
Un sombr�o escenario en el que el Gobierno de Pedro S�nchez constituye el clavo ardiendo al que pretende aferrarse de nuevo el PNVpara minimizar las consecuencias de la desaparici�n de parte o, incluso, del conjunto del grupo industrial vasco dedicado a la fabricaci�n de tubos de acero sin soldadura que ten�an en los Estados Unidos su mercado m�s importante. Los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump y el crecimiento de los tubos chinos en el mercado europeo en 2025 agravaron la situaci�n financiera de una empresa a la que socorri� la Sepi en 2021 con un pr�stamo participativo de 112,8 millones de euros. El total de la deuda de Tubos Reunidos con la sociedad p�blica de inversi�n estatal supera los 150 millones de euros y el pasado 27 de marzo la direcci�n de la empresa vasca anunci� una actualizaci�n de su plan de viabilidad que contemplaba hasta 301 despidos. la renegociaci�n de la deuda con la Sepi, un nuevo cr�dito financiero para garantizar la viabilidad de la compa��a y la b�squeda de socios industriales que le permita expandierse en nuevos mercados tras perder el de Estados Unidos.
El PNV, a trav�s de su grupo parlamentario y del consejero de Industria Mikel Jauregi, presion� al Gobierno de S�nchez para que abriera la puerta a una condonaci�n de la deuda de Tubos Reunidos con la Sepi en el decreto sobre ayudas a empresas por la guerra de Ir�n que fue finalmente aprobado por el Congreso de los Diputados el pasado 26 de marzo. Un d�a despu�s, el lehendakariImanol Pradales analiz� junto al presidente Pedro S�nchez la situaci�n de Tubos Reunidos durante el encuentro que ambos mantuvieron en el palacio de La Moncloa previo a la reuni�n de la comisi�n bilateral entre ambos gobiernos. El lehendakari obvi� en sus explicaciones p�blicas cualquier referencia alguna a Tubos Reunidos porque no consigui� el compromiso de S�nchez para la condonaci�n de la deuda aunque s� se analizaron f�rmulas para aplazar su pago y reducir los 12 millones de euros anuales de intereses que conlleva. Casi un mes despu�s, en el Ejecutivo vasco ya se asume que Tubos Reunidos perder� su planta en Estados Unidos, corre serio riesgo la f�brica de Amurrio y solo parece estar garantizada la continuidad de la de Tr�paga. Por eso, desde el palacio de Ajuria Enea se vuelve a reclamar ox�geno financiero a la Sepi.






















