






















Nadie ha contado con mejor caligrafía los cambios en el Viejo Continente desde la segunda mitad del siglo XX hasta hoy. Churchilliniamente consciente de todo lo que ha costado avanzar en estos 75 años, a mediados de julio de 2024, justo el día que Reino Unido elegía a su nuevo primer ministro, el historiador Timothy Garton Ash aseguraba delante de un menta poleo y un cruasán con sésamo en un hotel del centro de Madrid: "Debemos movilizarnos para defender la mejor Europa que ha existido jamás".
El estrepitoso derrumbe del Muro del Berlín y el gatear de los antiguos satélites soviéticos hacia la democracia tuvo a Garton Ash (Londres, 70 años) como testigo directo. También el Brexit, contra el que se posicionó con firmeza (no ha dejado de lamentar un sólo día el aciago triunfo del Leave). Y, por supuesto, la invasión rusa de Ucrania, en la que el profesor de Estudios Europeos de la Universidad de Oxford tuvo claro desde antes del primer misilazo con qué valores debía alinearse el club de los 27: "Si perdemos nuestra libertad tendremos que luchar con mucha más fuerza para recuperarla, como los ucranianos".
Más europeísta que el palo de la bandera azulestrellada, amigo íntimo del ex presidente checo Václav Havel y políglota instrumental (habla con fluidez inglés, francés, alemán y polaco), Garton Ash ha sido galardonado hoy con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2026.
"Su mezcla de erudición y testimonio personal sobre momentos cruciales de la historia reciente de Europa lo convierte en un pensador excepcional e inspirador. Sus publicaciones e intervenciones públicas aúnan el rigor con una apasionada y lúcida defensa de los valores democráticos y alertan contra los peligros que amenazan a la democracia liberal, como el
autoritarismo o el populismo", reconoce el acta del premio.
"El compromiso del profesor Garton Ash con la libertad y su defensa de la unidad y la fortaleza del proyecto europeo hacen de él un autor imprescindible de nuestro tiempo. El suyo es un pensamiento emancipador que ofrece claves ineludibles para interpretar el presente y argumentos para encarar el futuro con esperanza", añade el documento.
El premio valida la trayectoria, el rigor y el poder de seducción intelectual de un cronista que, a pesar de las loas a los laboristas, se define como liberal. Sus dos últimas visitas a España, en 2024 y 2025, permitieron ahondar incluso en sus planteamientos, que deberían leerse en voz alta en todos los institutos desde las Azores hasta Laponia.
"Me siento honrado y encantado de unirme al muy distinguido elenco de galardonados con el Premio Princesa de Asturias", ha declarado el historiador al conocer la noticia. "Considero este honor también como una muestra más de la comunidad intelectual de Europa -y de otros lugares- que necesitamos más que nunca en estos tiempos difíciles para nuestro continente y para la búsqueda de la verdad».
Lejos de aturdir, sus libros ofrecen la profundidad de análisis de un tomo enciclopédico, la frescura de un reportaje y la emoción de unas memorias. A finales de 2023 publicó Europa. Una historia personal (Taurus), en el que recopiló sus experiencias vividas a este lado del Canal de la Mancha: su llegada a La Rochelle con 14 años como estudiante de intercambio, la ruta tras los pasos de su padre tras el desembarco de Normandía, las entrevistas con guerrilleros albaneses en las montañas de Kosovo, los encuentros con adolescentes en la banlieue parisina, sus conversaciones con presidentes y primeros ministros... Por cierto, el ex presidente húngaro Viktor Orban fue uno de sus alumnos, aunque él siempre prefiere acordarse en las entrevistas de otros dos pupilos insignes: el historiador estadounidense especializado en el estudio de las tiranías Timothy Snyder y el politólogo búlgaro Ivan Krastev.
"La única forma de que los jóvenes crean en la democracia es darles casas dignas y empleos de calidad", proponía hace dos veranos en la capital, cuando la insatisfacción generacional, la precariedad laboral/salarial y la frustración habitacional ya eran una bola de nieve cuesta abajo en España.
El profesor de Estudios Europeos de Oxford y gran cronista del continente en el último medio siglo reeditó un año después La linterna mágica. Las revoluciones del 89 en Varsovia, Budapest, Berlín y Praga, su ensayo sobre las revoluciones de terciopelo. Tres décadas y media después de su publicación, añadía un capítulo extra y lo convertía en un estupendo observatorio para contemplar la situación actual de la Europa Central y del Este. "El Telón de acero en Alemania Oriental o Hungría era un límite geográfico como los Alpes", recordaba.
Garton Ash se ha impuesto a 35candidatos de 11 nacionalidades del mundo de la economía, el derecho, la sociología, la historia, la filosofía o la política, profesionales que se ocupan de derechos humanos, del cambio climático o de las políticas del bienestar, habían señalado algunos miembros del jurado momentos antes de iniciar las deliberaciones en el Hotel Reconquista de la capital asturiana.
El jurado del Premio –convocado por la Fundación Princesa de Asturias– estuvo presidido por Emilio Lamo de Espinosa Michels de Champourcin e integrado por Marta Elvira Rojo, Jorge Freire Gutiérrez, Teresa Freixes Sanjuán, Javier Garciadiego Dantán, Pablo Hernández de Cos, Silvia Iranzo Gutiérrez, Ricardo Martí Fluxá, Manuel Menéndez Menéndez, Sir Robin Niblett, Leandro Prados de la Escosura, María Dolores Puga González, Valerio Rocco Lozano, Fernando Vallespín Oña, Astrid Wagner y Jaime Pérez Renovales (secretario). La candidatura de Garton Ash había sido propuesta por Rosa Navarro Durán, catedrática emérita de la Universidad de Barcelona.
El Premio Princesa de Ciencias Sociales está destinado a reconocer "la labor creadora y/o de investigación de la antropología, la ciencia política, la demografía, el derecho, la economía, la ética, la filosofía, la geografía, la historia, la lingüística, la pedagogía, la psicología y la sociología, así como de las disciplinas correspondientes a cada uno de dichos ámbitos".
El pasado año fue distinguido con este premio el sociólogo y demógrafo estadounidense Douglas Massey por sus importantes aportaciones para la comprensión de las migraciones internacionales y sus consecuencias en la segregación urbana y la estratificación social.
Timothy Garton Ash se licenció en Historia Moderna en el Exeter College de la Universidad de Oxford en 1977. Comenzó en la docencia en 1986, siempre en Oxford, donde es profesor de Estudios Europeos desde 2004 y profesor Isaiah Berlin en el St. Antony's College. Es, además, miembro principal en el Instituto Hoover de la Universidad de Stanford.
Historiador, pero también periodista y editorialista, Garton Ash es autor de 11 libros como analista político (denominados por él mismo "historia del presente"), sus ensayos aparecen regularmente en el New York Review of Books, y escribe una columna semanal en The Guardian que se distribuye por multitud de publicaciones en Europa, Asia y América. También escribe con frecuencia en el The New York Times, el Washington Post o el Wall Street Journal.
Condecorado con la Orden del Mérito en Alemania, Polonia y la República Checa y la Orden de San Miguel y San Jorge del Reino Unido, Garton Ash es doctor honoris causa por cinco universidades europeas y miembro de la Royal Society of Literature, de la Royal Historical Society y la Royal Society of Arts del Reino Unido, y de la Academia de Ciencias de Berlín-Brandeburgo, entre otras instituciones.
Ha recibido numerosos galardones a lo largo de su carrera, entre los que destacan el Premio Somerset Maugham (Reino Unido, 1984), el Prix Européen de l’Essai (Francia, 1989), el Memorial Imre Nagy (Hungría, 1989), el Premio Hoffmann von Fallersleben
(Alemania, 2002), el Premio Orwell de Periodismo (Reino Unido, 2006) y el Premio Carlomagno (Alemania, 2017).
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