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La mítica Sala Revólver, ubicada en la calle Galileo 26, fue un proyecto cultural que Santi Camuñas (por entonces responsable del bar Agapo en Malasaña) y sus socios Jorge Gómez y Álvaro Ruiz buscaron con empeño hasta lograr su apertura en el curso 1991-1992. La idea era encontrar una sala que contase con los permisos necesarios para dar conciertos en vivo.
El nombre del lugar lo tomaron Camuñas y sus socios del célebre disco de los Beatles, toda una referencia para melómanos nostálgicos, obedeciendo a un enfoque retro típico de los años 90. Entre otras cosas, la Sala Revólver había sido el Splass (1986-1989), una legendaria discoteca de la escena New Wave decorada a base de cubos de colores apilados en escalones.
Revólver nació con la intención de realizar conciertos diarios, cosa que, al cabo del tiempo, sus creadores lograron. Una vez en marcha, llegó a contar con discoteca e incluso con un after que abría hasta las 12 de la mañana (así eran las cosas en el Madrid de los años 90).
Los domingos por la mañana, además, Camuñas y sus socios, junto con otros colaboradores, montaban un mercadillo donde se vendían todo tipo de productos. Esta última idea la tomaron del Electric Ballroom de Londres, ciudad de referencia para muchos españoles modernos durante las últimas décadas del siglo pasado. En el mercadillo del Revólver uno podía comprar discos, fanzines, comida mexicana, ropa de segunda mano e incluso hacerse tatuajes o piercings, elementos, todos ellos, vinculados a la estética alternativa de la última década del siglo XX.
Por otro lado, en Revólver llegaron a rodarse películas, como fue el caso de Acción mutante (1993), la ópera prima de Álex de la Iglesia (Def con dos tocaron en una de las escenas) o partes de Historias del Kronen (1995), donde, además, se celebró la fiesta de su estreno.

Supergrass, en la sala Revólver, en 1995.Carlos Barajas
En palabras de Santi: "Estábamos todo el puto día presentando libros, discos, fanzines, películas, etc". El flamenco, por su parte, también estuvo muy presente en Revólver. En el Agapo Santi ya celebraba conciertos de flamenco, una de sus pasiones, cosa que continuó los lunes de cada semana en el nuevo emplazamiento. "Para mí", explica, "los lunes de flamenco en Revólver es una de las cosas más bonitas que he hecho en mi vida. Era una especie de cabaret flamenco a lo David Lynch que contó como primera actuación con el Agujetas. Proyectábamos una luz roja y tirábamos humo, al tiempo que la gente se fumaba un cigarrillo y tomaba una copa mientras veía la actuación. Ahí se mezclaba un tipo de gente muy curioso porque la entrada era gratis. Iban rockeros, punks, aristócratas, flamencos, gitanos, etc. También iban de vez en cuando artistas internacionales muy famosos como Lenny Kravitz, Metallica, Bjork, etc, quienes se pasaban por los lunes flamencos cuando andaban de concierto o promoción por Madrid".
En la Sala Revólver tocó varias veces Javier Vargas, de la Vargas Blues Band, uno de los guitarristas españoles más internacionales. Según comenta: "En Revólver tocaron muchas bandas. Por ejemplo, Rage Against the Machine y muchos grupos alternativos americanos. Entre otros, Beck, Green Day y Pearl Jam, también Mano Negra. La primera vez que yo actué se equivocaron y pusieron mi nombre, 'Vargas', con 'b'. Me pillé un cabreo de la hostia. En el 92, 93, tocaba todo el mundo ahí, era impresionante esa sala. No era muy grande, pero era una sala cojonuda".

Una entrada para el concierto de Rage Against The Machine en la Sala Revólver en 1996.EM
Iván, dueño de la peluquería más golfa de Malasaña en esos años comenta: "A mí me gustaba porque se ligaba mucho. También iban mucho mis amigos moteros, gente de los Centuriones, etc. Eran amigos de los dueños y a veces trabajan en Revólver como seguridad. Revólver era fiesta, fiesta, fiesta. A lo mejor entrabas un día y se oía la música de los Beastie Boys y te encontrabas un montón de pibas subidas a tarimas bailando. En esa época eso era algo diferente, por eso molaba mucho".
Revólver duró cinco años, de 1991 a 1996, periodo en el que contó con una actividad frenética. La gran cantidad y calidad de los artistas que tocaron sobre su escenario, junto con su visión general de lo que debe ser el ocio nocturno hicieron de la Sala Revólver un lugar de referencia, no solo en el Madrid de los 90, sino en la memoria e imaginario colectivo de los madrileños que vivieron esa época.
Con el paso de los años, y la transformación de la ciudad de Madrid en un lugar más domesticado, esterilizado y aséptico, este tipo de proyectos cobran mayor valor y relevancia gracias al contraste y a cierta perspectiva histórica. ¿Quién sabe? Quizá la capital nos depare en el futuro sorpresas gratas similares al surgimiento de Revólver, aunque por el estado de cosas actual el futuro no parece muy prometedor.
Es autor de Macarras interseculares, editado por Melusina, [puedes comprar el libro aquí], Macarrismo, editado por Akal, [puedes comprar el libro aquí] y Macarras ibéricos, editado por Akal, [puedes comprar el libro aquí]. Macarras ibéricos, editado por Akal, Macarras interseculares (cómic) [puedes comprar el libro aquí]
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