Cr�nica del juicio
Rajoy no defraud� con el primer bal�n que toc�. Ya hab�a hecho lo que hab�a ido a hacer: "Yo me llamo Mariano Rajoy y luego cada uno me llama como quiera"

Mariano Rajoy, durante su declaraci�n en el juicio por la 'operaci�n Kitchen'.
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Dos mujeres discut�an delante de un se�or a las 10 de la ma�ana en el pol�gono de San Fernando de Henares, uno de esos lugares levantados para encajar en la palabra localidad.
Podr�a ser la mejor manera de echar la ma�ana de un jueves si las dos mujeres no vistieran toga, estuvieran dentro de la Audiencia Nacional y el se�or no fuera Mariano Rajoy. La jueza que juzga el caso Kitchen y la abogada de la acusaci�n del PSOE hac�an esgrima jur�dica delante de Rajoy, que es como levantar un campo de refugiados delante del chef Jos� Andr�s.
Mariano Rajoy, ex presidente del Gobierno, registrador de la propiedad en sus ratos libres y monologuista en la intimidad respond�a por asuntos que ocurrieron en los s�tanos de su Ejecutivo mientras fue el Juan Cuesta de un pa�s en fase autodestructiva. Durante su intervenci�n, Rajoy fue todo lo Rajoy que puede ser Rajoy y a la primera de cambio, en un descuido de la abogada, dijo la frase que todo el mundo esperaba. Fue el gol de Arda G�ler: Rajoy no defraud� con el primer bal�n que toc�. Los periodistas consiguieron el comentario yo-y�. Quedaba cubierto el expediente. Ya hab�a hecho lo que hab�a ido a hacer: "Yo me llamo Mariano Rajoy y luego cada uno me llama como quiera", dijo al escuchar algunos alias con los que presuntamente era tapado por la trama.
Resulta curioso que a ning�n corrupto se le escape por accidente el nombre de quien sostiene el negocio como le ocurrir�a al propio Rajoy si se dieran las condiciones oportunas. Un descuido puede tenerlo cualquiera. Rajoy se ha destapado, titular�an los peri�dicos con una gran carcajada, y la vida seguir�a igual. La ocurrencia ser�a celebrada porque Rajoy ha conseguido rajoyear, un estadio superior, m�s evolucionado, de la campechan�a. Es su adaptaci�n a la vida p�blica. Un modo de supervivencia que se ha demostrado m�s eficaz que usar coleta, esnifar perros o soltar violadores. Y resulta cre�ble que, efectivamente, no se enter� de nada porque B�rcenas no era una bicicleta ni lo montaba Contador.
La jueza abri� algunas ventanas. Aire� el olor de algunas preguntas de la acusaci�n. Fue una buena anfitriona con la celebridad. Rajoy tard� un segundo en responder al abogado de Villarejo, pero volvi� a reiterar su posici�n atmosf�rica en los hechos juzgados. Cuando Rajoy sali� de la sala se desped�a una estrella. Hasta el funcionario invidente que transcribe la sesi�n gir� la cabeza para mirar a Rajoy dar sus pasos, pues tambi�n ha conseguido registrar, como Chiquito de la Calzada, una manera de andar.
El M.R., las iniciales que han representado durante a�os la corrupci�n sist�mica, el fetiche de la Espa�a �vole, que provoc� la moci�n de censura contra la corrupci�n defendida por �balos, ha quedado oficialmente muerto. Que pase Bego�a G�mez. Sospecho que habr� un cambio de turno: quienes dec�an conocer a la persona escondida detr�s de unas iniciales empiezan a no tener demasiado claro a qui�n puede referirse este nombre completo con su DNI y todo.
















