
























Alessandro Sala Corriere della Sera
Actualizado
La «crisis de los siete años» afecta a nuestras mascotas, marcando el inicio de la transición a la vejez. Al igual que los humanos, perros y gatos han aumentado su esperanza de vida gracias a una mejor alimentación y atención médica. Sin embargo, vivir más años no tiene sentido si implica sufrir patologías crónicas que antes no aparecían. De ahí la necesidad de un enfoque que priorice la calidad de vida en la vejez.
Este ha sido el eje del Vet Symposium 2026 de Montpellier, un congreso de Royal Canin que reunió a más de 700 expertos de 80 países para mejorar el bienestar de las mascotas, miembros de pleno derecho en las familias.
Una mayor longevidad trae nuevos retos. El estilo de vida moderno ha provocado que las mascotas sufran "enfermedades del bienestar" como la obesidad, debido a dietas desequilibradas y falta de ejercicio. Ante esto, el veterinario es la primera línea de defensa mediante la prevención integral bajo el principio One Health (Una Sola Salud).
Este fenómeno global (ageing) debe verse como una oportunidad, pero la teoría choca con la realidad: según un estudio de Censuswise, el 38% de los propietarios cree que no se puede hacer nada para mejorar la vejez de sus animales, el 46% evita hablar del tema y al 55% le produce tristeza pensar en ello.
Esta barrera emocional y el coste económico hacen que el 31% de los dueños se limite a una revisión anual básica sin pruebas diagnósticas, asumiendo que su mascota «parece estar sana».
El problema es que enfermedades como la diabetes o los dolores articulares se desarrollan de forma silenciosa. Dos animales de la misma edad envejecen de forma muy distinta según su pasado; una dieta equilibrada, ejercicio y estimulación cognitiva desde cachorros son las claves donde el dueño es la pieza fundamental.
Por ello, el simposio se centró en vigilar la mediana edad, que llega entre los 5 y 7 años en perros (los grandes envejecen antes) y entre los 6 y 8 en gatos. El séptimo año es el momento crucial para actuar.
"Debemos ver el séptimo año como un hito para celebrar la cumbre de una vida juntos", destaca Cécile Coutens, presidenta de Royal Canin. "Para que a esos años de alegría les sigan otros tantos igual de felices, el mejor regalo es empezar a planificar su bienestar preventivo desde ese mismo instante". El objetivo: lograr que sean ancianos lo más vitales posible.
Un tema de gran actualidad, considerando que millones de perros y gatos están llegando juntos a esa edad crítica: son los llamados "pandemic puppies", los cachorros adoptados durante la pandemia de Covid-19 cuando las restricciones impulsaron a muchos a buscar compañía animal, aunque no siempre con la concienciación necesaria.
"Solemos pensar que la edad es solo el paso del tiempo, cuando en realidad es un cambio de estatus", explica Brennen McKenzie, veterinario experto en gerosciencia animal. "La vejez no es una enfermedad, pero se convierte en un problema por las patologías que arrastra. Se puede trabajar mucho contra el declino físico y cognitivo interviniendo en los factores de riesgo. Es vital hacerlo: el 80% de las eutanasias caninas se deben a enfermedades o dolor extremo". Prevenir la enfermedad es, por tanto, evitar ese sufrimiento y retrasar decisiones drásticas.
"La medicina preventiva marca la diferencia", añade McKenzie. "Al igual que la vacuna de la rabia redujo un 66% el riesgo de muerte, una nutrición correcta es clave: controlar las calorías con una dieta equilibrada reduce la obesidad y las enfermedades metabólicas, aumentando la esperanza de vida un 1,8% y frenando los problemas articulares".
Un objetivo que también se logra con actividad física regular, adaptada siempre a la edad y condición del animal. "El ejercicio óptimo es, sin duda, el factor más importante", señala el doctor Nick Cave, profesor de la Universidad de Sídney. "Con el tiempo se pierden los sentidos del gusto y el olfato, y cambian las respuestas hormonales. Con la edad y la falta de movimiento, la grasa tiende a aumentar mientras disminuye la masa muscular. Es el peor escenario posible y hay que evitarlo a toda costa".
"Combatir la obesidad en perros y gatos debe ser nuestra misión porque causa problemas graves", añade Alea Harrison, veterinaria e investigadora del Banfield Pet Hospital. "Los dueños tienen un papel clave y deben ajustar las raciones de comida. Un animal anciano no tiene las mismas necesidades que uno joven, pero muchos no cambian las dosis por costumbre o por creer que le hacen un feo a su mascota".
Para Harrison, el verdadero cambio llegará "cuando la prevención esté en la base de los seguros médicos". Aunque estas pólizas están ganando terreno en Occidente para afrontar consultas y emergencias costosas, la realidad es que rara vez cubren exámenes preventivos. Además, por motivos de costes, las aseguradoras no suelen permitir contratarlas cuando el animal supera cierta edad, justo cuando más las necesitan.
"La ciencia nos ofrece motivos concretos para la esperanza", subraya la doctora Tanya Shoeman, especialista en medicina felina de Royal Canin. "Un envejecimiento más saludable es posible si actuamos a tiempo. Nuestro reto actual es concienciar a los propietarios antes de que los signos de la edad se conviertan en una urgencia. Ver la madurez no como una etapa de espera, sino como una ventana llena de oportunidades, permitirá a los veterinarios mejorar la vejez de los animales".
No todos los animales lograrán ser como Lazare, el spaniel papillón francés que estuvo a punto de entrar en el libro Guinness como el perro más viejo del mundo con 30 años y que falleció recientemente. Sin embargo, intentar garantizar una mejor salud para todos ellos es un compromiso del que la sociedad moderna ya no puede desentenderse.
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