






















El cruising, sexo al aire libre entre hombres, sigue de moda en la Casa de Campo. Lo que antes se limitaba a una zona concreta del pulm�n verde madrile�o se ha expandido a otros puntos e incluso alcanza por la noche el aparcamiento del Zoo, donde han surgido nuevos c�digos entre quienes buscan encuentros sexuales an�nimos.
Las redes sociales y aplicaciones especializadas, en las que se detallan con precisi�n los lugares de encuentro, han contribuido a la extensi�n de esta pr�ctica, para indignaci�n de los vecinos. El Consistorio adem�s confirma los problemas de suciedad provocados por el abandono de restos biol�gicos y preservativos en �reas como El Zarz�n y La Virgen, entre las estaciones de metro de Casa de Campo y Bat�n.
La situaci�n ha llegado hasta el punto de que la Polic�a Municipal debe escoltar en ocasiones a los servicios de limpieza para que puedan realizar su trabajo, ya que los participantes en estas pr�cticas permanecen en la zona mientras se llevan a cabo las labores diarias de mantenimiento.
Con todo, los sindicatos policiales lamentan que no exista una orden de servicio para abordar este problema, como s� ocurri� recientemente con los hurtos en veh�culos en el aparcamiento del Zoo. Adem�s, denuncian que las motos de la Unidad de Medio Ambiente, actualmente en desuso, podr�an patrullar la zona de cruising y proponen utilizar drones para denunciar a los infractores en aplicaci�n de la ordenanza de limpieza, en caso de que arrojen basura. Con todo, los agentes tambi�n puntualizan que estas personas podr�an ser sancionadas con multas de hasta 600 euros si tienen relaciones sexuales en un lugar p�blico y recuerdan que si ocurre frente a menores de edad o personas con discapacidad, constituye una infracci�n penal, castigada con una pena de seis meses a un a�o de prision.
El cruising es una pr�ctica sexual realizada, mayoritariamente, por hombres homosexuales y bisexuales, que mantienen relaciones en lugares p�blicos. No es una pr�ctica exhibicionista de por s�, sino que se fundamenta en el consentimiento y la discreci�n.
Si cualquier vecino de la zona se acerca a este paraje, considerado Bien de Inter�s Cultural (BIC), antes de las ocho de la ma�ana, se puede encontrar condones usados, cajas de preservativos, botes de lubricante, papeles manchados de sangre o heces, e incluso jeringuillas usadas.
Las ocho de la ma�ana no es una hora elegida al azar: es el momento en el que los operarios del parque pasan a recolectar la basura. Aun as�, los propios limpiadores comentan a EL MUNDO que lo que se retira es tan solo superficial, ya que �muchos de los residuos salen a la luz con el desbroce de la hierba� d�as o semanas m�s tarde. M�s all� de la pr�ctica en s�, los trabajadores se quejan de que los visitantes no se hacen cargo de los objetos que dejan a su suerte. "Recogemos condones con semen entre los �rboles, es asqueroso", se�alaba uno de ellos.
Un preservativo puede tardar hasta cinco a�os en degradarse en plena naturaleza, adem�s de suponer un peligro para la fauna de la Casa de Campo. En esta l�nea, no solo les compete la recogida: a veces deben interactuar con ellos. Uno de los jardineros forestales comenta que "a veces se acercan a nosotros a pedirnos papel higi�nico".
Los operarios de la zona relatan un sinf�n de situaciones inc�modas relacionadas con la pr�ctica del cruising. Uno de ellos relat� que, mientras se encontraba talando algunos �rboles (que se est�n podando para que no haya lugares donde esconderse para hacer el acto), recibi� un reclamo: "Hoy no me la han chupado, �Quieres hacerlo t�?". Aunque este escenario no es tan frecuente, s� que pone de manifiesto las diferentes situaciones en las que tienen que ignorar a estas personas para continuar con su labor. "Les da igual que est�s trabajando, siguen haci�ndolo, no les da verg�enza", explican.
En la Casa de Campo se producen dos tipos de encuentros: el cruising cl�sico, en espacios exteriores y entre hombres homosexuales o bisexuales; y el dogging, en el que el acto se produce en veh�culos en los parkings del Zoo de la Casa de Campo por parte de parejas heterosexuales y voyeurs, que se limitan a mirar.
Solo en la ciudad de Madrid se pueden encontrar m�s de 100 lugares para hacer cruising. Concretamente, la Casa de Campo, seg�n algunos portales dedicados a estas pr�cticas, se define como "un lugar amplio lleno de retamas y pinos, situado entre el zoo y el metro de Casa de Campo. Se puede llegar en metro o en coche". Otra zona, cercana a Lago, se define como un enclave a tener en cuenta "especialmente en verano". Entre los perfiles online, se puede encontrar "gente de toda edad, deportistas, j�venes, maduros". Hay enclaves famosos para realizar esta pr�ctica como el parque de El Retiro, ciertos ba�os p�blicos de el centro de la ciudad o incluso el parking de la plaza de toros de Las Ventas.

Los residuos que se acumulan en las zonas apartadas de la Casa de Campo.M. Santamar�a
Seg�n los vecinos del parque de la Casa de Campo, el perfil de las personas que realizan el cruising es el de "hombres mayores (entre los 50 y los 65 a�os) o chicos j�venes equipados con una mochila y mirando el tel�fono". El ritual que se sigue es el de sentarse a esperar en lugares apartados tras haber dado una vuelta y ver a otros usuarios que puedan estar interesados. A menudo se utiliza un peri�dico bajo el brazo o en la mano como una se�al discreta de disponibilidad. En el caso del dogging, frecuente en los aparcamientos del Zoo, se dejan las luces de posici�n puestas o se enciende la luz interior para ser visto. Adem�s, si "dejan la ventana entreabierta significa que hay luz verde para que cualquier interesado se acerque a ver a la pareja".
Esta pr�ctica encuentra su origen en el pasado del colectivo, cuando conocer a otras personas para tener relaciones era inseguro y complicado, por lo que era imprescindible hacerlo en secreto.
El cruising, en s�, seg�n la legislaci�n espa�ola, no es ilegal, pero en t�rminos generales est� prohibido mantener relaciones sexuales en p�blico. Una intervenci�n policial en el �mbito penal solo estar�a justificada en caso de que se practique el sexo ante menores.
Los varones que practican cruising muchas veces se ven sometidas a juicios sociales o morales. Desde el punto de vista de las personas que no comprenden el inter�s en estas pr�cticas, se debe tener en cuenta que quienes mantienen estas relaciones no buscan el exhibicionismo hacia aquellos que no participan. La cr�tica actual por parte de la Polic�a, trabajadores y vecinos se basa en una preocupaci�n colectiva por el mal estado de un paraje protegido desde 2010, precisamente por su valor hist�rico y por ser uno de los pulmones de Madrid, que cuenta con hasta 1.722 hect�reas.
Fuentes del �rea de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid relatan que el servicio de limpieza de la Casa de Campo, externalizado a una UTE de empresas, hace un gran esfuerzo por mantener limpia esa zona a pesar de esos comportamientos y actividades, requiriendo "en numerosas ocasiones de la presencia policial para su ejecuci�n", ya que, en algunos casos, los protagonistas de esta pr�ctica se mantienen en la zona a plena vista. A�aden que la limpieza de la zona se realiza a diario con una planificaci�n concreta y que se inspecciona continuamente.
Desde la Asociaci�n Vecinal Manzanares-Casa de Campo rebajan la alarma y aseguran que por ahora el cruising no es un problema evidente, aunque las familias que pasean por la zona con sus perros relatan episodios inc�modos donde han tenido que presenciar encuentros �ntimos ajenos o evitar que sus mascotas se lleven los residuos a la boca.
Uno de los puntos d�nde m�s situaciones inc�modas se pueden presenciar es la ruta que muchos vecinos toman para llegar al Zoo con sus ni�os peque�os. Un hombre que paseaba por la zona se quejaba de que un parque natural como la Casa de Campo est� ahora ensombrecido por los residuos: "Es una verg�enza que demos esa imagen de Madrid".
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