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"Les toc� en suerte una �poca extra�a", reza el primero de los versos del poema Juan L�pez y John Ward de, qui�n si no, Borges. Un poco m�s abajo se lee: "Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Ca�n, y cada uno, Abel". No es dif�cil deducir que se habla de la guerra de las Malvinas, que se habla de dos desconocidos condenados de manera absurda a odiarse y matarse incluso, que se habla "de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitolog�a peculiar, de pr�ceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de s�mbolos". Lo que probablemente nunca imagin� el propio autor (esc�ptico como pocos del f�tbol y sus rituales hist�ricos) es que su poema acabar�a con el paso del tiempo hablando tambi�n de, precisamente, un partido de f�tbol. Pero no de uno cualquiera, sino, con toda probabilidad, del m�s c�lebre de todos ellos. De hecho, el documental The Match, de Juan Cabral y Santiago Franco, termina con la lectura detenida del texto de Borges. Y, de repente, todo cobra sentido. Nada es lo que parece. Ni un simple partido es solo un partido. Ni un poema habla solo de lo que se supone que habla.
The Match, presentado hoy en el Festival de Cannes, cuenta con detalle, gusto, precisi�n y mucha emoci�n todo lo relativo a los cuartos de final del Mundial de M�xico de 1986 que enfrent� a Inglaterra contra Argentina cuatro despu�s de, precisamente, la guerra de Las Malvinas. Que si la mano de dios, que si el mejor gol de la historia del f�tbol de campo a campo, que si Maradona por encima de todo, que si una afrenta hist�rica curada... Se dir�a que todo lo relativo a este encuentro es ya de sobra conocido sea en forma de relato hist�rico, de entrada en la wikipedia, de mito o de oraci�n incluso. Y, sin embargo, lo que hacen los directores se antoja a la vez tan ortodoxo y claro como, contra todo pron�stico y contra la cansina omnipresencia del deporte de marras, extraordinariamente revelador. No se trata de una cr�nica ni de la consabida met�fora ni de un ba�o de nostalgia. Aunque algo de todo lo anterior hay, hay m�s: hay la puntual descripci�n de los infinitos azares de eso que el tiempo y el cansancio han dado en llamar destino. Suena tremendo y lo es.
Para saber m�s
De manera protocolaria, la pel�cula junta a algunos de los protagonistas del partido. Del lado argentino, Jorge Valdano, �scar Ruggeri, Julio Olarticoechea y Jorge Burruchaga. Del ingl�s, Gary Lineker, Peter Shilton y el el�ctrico John Barnes. Y desde ah�, en lo que quiere ser m�s g�ija que siempre conversaci�n, los siete protagonistas del partido, aqu�l, y de The Match, �ste, se las arreglan para confeccionar un tapiz apretado de casualidades, leyendas, recuerdos, mentiras tambi�n, misterios y secretos que a los avisados sorprender� al verlas de golpe trenzadas con sentido, y a los legos (como el que firma) sencillamente dejar� sin palabras.
As�, se cuenta la historia de la camiseta que se cambi� a �ltima hora por su excesivo peso en el rigor de un calor insoportable y que se sustituy� por una el�stica improvisada a la que se cosieron los escudos de cualquier manera y se pegaron los n�meros directamente extra�dos del otro f�tbol, el americano. Sotheby's acab� subastando esa malleta custodiada por el defensa Terry Fenwick por m�s de siete millones de libras. Se cuenta eso y cada una de las liturgias (como la del caramelo enterrado en el campo) de un Bilardo, el entrenador, met�dicamente supersticioso hasta la enfermedad. Eso y el modo en el que Olarticoechea fue fichado a �ltima hora (no quer�a ir a la selecci�n) en un peaje de una autopista por el irrendento y mani�tico entrenador. Se habla mucho de la mano de dios, pero poco del cabezazo in extremis de Olarticoechea que evit� el remat� de Lineker en el �ltimo suspiro del partido. La nuca de dios. Se cuenta todo eso y la historia de la fotograf�a delatora, y de c�mo una simple tarjeta amarilla pudo ser el c�mplice necesario del gol del siglo, y de la falta que no se pit� y del linier que no dijo nada y de... un milagro detr�s de otro.
El resultado es un documental enfebrecido en su m�s estricta regularidad, bello por inaudito. "Los enterraron juntos. La nieve y la corrupci�n los conocen./ El hecho que refiero pas� en un tiempo que no podemos entender", termina el poema de Borges. The Match hace que lo incompresible siga exactamente igual de ininteligible, pero mucho m�s claro.
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