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Hay muchos motivos para amar al mandaloriano, pero solo uno verdadero: es, como dice uno de los personajes en la pel�cula que ver� su estreno a mediados de mayo, un hombre bueno o, mejor, uno de los buenos. El que da con tan evidente y clara definici�n no es cualquiera, es Rotta the Hutt; es decir -atentos- el hijo de la gran babosa y traficante de armas y personas Jabba the Hutt. Y hasta aqu� se puede leer sobre The Mandalorian y Grogu, porque no conviene ni destripar argumentos ni adelantar opiniones, aunque sean entusiastas. Que lo son. Es m�s, tampoco se puede decir que uno de los personajes de la pel�cula habla como el mism�simo Martin Scorsese.
Han pasado siete a�os desde la �ltima entrega para los cines del inabarcable y siempre en expansi�n universo Star Wars y todo sigue igual. En verdad, esa ha sido siempre la gracia y virtud de la serie The Mandalorian creada para la televisi�n antes de la pandemia y con tres temporadas hasta la fecha. Desde el primer al �ltimo segundo de cada episodio a los sones de la m�sica de Ludwig G�ransson, all� no ha habido nunca nada que no sea perfectamente previsible y que no atienda a las reglas esculpidas en m�rmol de lo ya visto, lo ya narrado, pero, y aqu� su gran logro, lo celebra. Y la pel�cula, de la misma manera, antes que ampliar o profundizar nada, simplemente insiste consciente como es de la belleza y hasta bondad de lo mismo: "Los personajes de Star Wars son arquetipos y �sa es la raz�n por la que perduran de generaci�n en generaci�n", comenta Jon Favreau, a la saz�n creador de todo esto.
Cuenta el director que desde que asisti� con apenas 10 a�os al estreno de la pel�cula original —La Guerra de las Galaxias de toda la vida— su fascinaci�n creci� hasta convertirse casi en obsesi�n. "Ha sido una parte importante de mi vida. Cuando estaba en el instituto, fui al cine en Nueva York donde cuando proyectaban El Retorno del Jedi. Podr� haber visto la pel�cula decenas y decenas de veces. Y luego crec� y nada cambi� en lo que se refiere a mi fijaci�n. Hay di�logos en Swingers, la primera pel�cula que escrib�, con referencias constantes a Star Wars. La matr�cula de mi coche en esa pel�cula es THX 1138 [as� se titula el debut a la direcci�n de George Lucas]. Todo son gui�os a la saga. No es que quisiera impresionar a nadie. No hab�a internet en aquel entonces para hacerlo. Simplemente fue algo que quer�a hacer", dice casi de carrerilla y por aquello de no despistar sobre una pasi�n que no conoce ni orden ni imperio ni medida.
Y as� hasta que azares del oficio le condujeron al rancho creado por el fact�tum de todo esto (el mism�simo Lucas de antes) durante el proceso de postproducci�n de la pel�cula Iron Man en 2008, de la que �l es director y que acabar�a por ser la primera de las casi 40 producciones Marvel que vendr�an despu�s. Fue ah� donde conoci�, seg�n confiesa, a Dave Filoni mientras �ste se empleaba en la primera temporada animada de The Clone Wars. Y fue ah� donde empez� a imaginar la posibilidad de The Mandalorian. Solo tuvo que esperar a que Disney comprara la franquicia entera para que se abriera la posibilidad de que otros directores cumplieran sus no tan ocultos anhelos y a que la productora Kathy Kennedy se vistiera de madre madrina para conceder el mayor de los deseos a cada uno de ellos. "Lo que nunca esperamos es que los personajes del madaloriano y Grogu (o Baby Joda) acabar�an por adquirir la dimensi�n que han conseguido hasta el punto de ser reconocibles por gente que jam�s ha visto la serie. Eso es sin duda lo que ha decidido a hacer la pel�cula", dice.

Jon Favreau y Pedro Pascal en un momento del rodaje de The Mandalorian and Grogu.MUNDO
La cinta llega a los cines en plena transformaci�n de todo: de Hollywood, de la idea misma de blockbuster transformado en pura secuela de secuela, copia de copia, y del concepto mismo de entretenimiento. Y Jon Favreau no solo lo sabe, sino que a poco que se le provoque, lo explica. "Es cierto que ahora todas las grandes apuestas de los estudios son secuelas, pero se trata principalmente de una cuesti�n econ�mica. Hay material original, pero para hacerlo rentable hay que ser cauto. Mi pel�cula Chef (2014), por ejemplo, fue un gran �xito, pero solo cost� 13 millones de d�lares. Si la hubiera hecho con el presupuesto de The Mandalorian y Grogu estar�amos hablando de mi mayor fracaso. Ahora mismo es muy dif�cil predecir d�nde gastar� el dinero el p�blico. El mercado est� completamente saturado. Compites con la televisi�n, las redes sociales y mil burbujas informativas. Cuando se estren� Star Wars, hab�a una gran cultura, incluso dir�a que mundial, que todos compart�amos dentro de un mismo contexto. Ahora no es as�". Pausa. "Pero, pese a todo, soy optimista. El cine vive su mejor momento cuando todo el mundo hablaba de su fin. Y eso es bueno para la propia industria y para todos. Cuando todo el mundo parece solo consumir lo que el algoritmo le dicta, la oportunidad del cine reside en que puede reunir a mucha gente que quiz�s no pertenezca a burbujas similares, y conectarlas, algo que creo que es necesario". Otra pausa. "Adem�s, no creo que mi pel�cula sea una secuela o un remake, es una historia original que hace pie en un universo".
Cuenta Favreau que cuando eligieron a Pedro Pascal para dar vida al madaloriano, nadie imagino en lo que se convertir�a el actor con el paso del tiempo. "Hace ocho a�os no era famoso. Los fans del g�nero lo conoc�an por proyectos como Juego de Tronos y poco m�s. Era un momento completamente diferente en su carrera. Desde el principio, la mitolog�a de su personaje es que se viera brevemente. El hecho de que ahora sea conocido en todo el mundo no nos ha hecho cambiar de opini�n. Es algo parecido a lo que me ocurri� con Iron Man. Su voz y lo que hace dentro del casco forma parte de su personalidad", dice. Tambi�n cuenta que no le cuesta ver hilos de contacto entre el universo de Star Wars en el que se considera un reci�n llegado y el de Marvel que ayud� a fundar. "Marvel Estudios entendi� que la forma de llegar al gran p�blico es a trav�s de los fans. Hay que mantener un equilibrio sin descuidar al gran p�blico y sin traicionar a las comunidades que viven el fen�meno intensamente gracias a internet", comenta.
Queda claro.
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