La mujer ya se encuentra en París tras interceder personalmente el ministro de Asuntos Exteriores francés ante el mediático caso

La francesa Marie-Thérèse Helene Ross.
Carlos FresnedaCorresponsal París
Actualizado
Marie-Thérèse Helene Ross, la francesa de 86 años que se mudó a Estados Unidos para casarse con el amor de su juventud y fue detenida a principios de abril por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), ha sido finalmente repatriada y llegó a París el viernes por la mañana.
"La ciudadana francesa regresó a Francia esta mañana y es una fuente de satisfacción para todos nosotros", informó el ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, que intercedió personalmente para su repatriación tras el impacto mediático que tuvo su caso.
Marie-Thérèse se casó en mayo del 2025 con el veterano de guerra estadounidense William 'Bill Ross, a quien conoció en los años 60 cuando los dos trabajaban en una base de la OTAN. Se separaron tiempo después y reconectaron en el 2010 con sus respectivas parejas. Cuando enviudaron decidieron finalmente casarse. El feliz reencuentro duró poco, pues Bill falleció el pasado mes de enero.
Marie-Thérèse siguió viviendo en el domicilio conyugal en Anniston, Alabama, cuando recibió hace dos semanas la visita de la policía de inmigración de Donald Trump. La detuvieron como "extranjera indocumentada" por haber excedido en siete meses su último permiso de estancia de 90 días como turista, aunque estaba tramitando la tarjeta verde y a la espera de un juicio sobre la herencia de su marido.
"Fue esposada de pies y manos y tratada como un delincuente peligroso", denunció desde Francia su propio hijo, que sospecha que fue denunciada por los hijos de Bill de su primer matrimonio. "No tuvieron en cuenta ni la edad ni el estado precario de salud de mi madre, que tiene problemas cardíacos y de espalda".
"Todo esto ha sido como una mala escena de una película americana", agregó su hijo en declaraciones a Ouest France. "Todas las mañanas me levantaba diciéndome que no era verdad, que era una pesadilla".
"Ha habido señales de violencia que han suscitado nuestra preocupación", declaró Barrot. "Pero el hecho de que esté de vuelta nos satisface plenamente". "La urgencia para nosotros era que saliera del centro detención donde estaba, porque su estado de salud no era bueno", recoció Hervé, el hijo de Marie-Thérèse, que agradeció la mediación directa del consulado francés en Nueva Orleáns para lograr su puesta en libertad.

























