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La imagen ya forma parte de las siete d�cadas de historia com�n entre Washington y la revoluci�n cubana: John Ratcliffe, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la misma que intent� eliminar decenas de veces a Fidel Castro, cuadrado de forma marcial frente al general de brigada Ram�n Romero Curbelo, jefe de Inteligencia del Ministerio de Interior (Minint) y uno de los responsables de la represi�n salvaje contra los cubanos.
La fotograf�a fue distribuida el viernes por la CIA horas despu�s de que se conociera el sorprendente viaje de Ratcliffe a La Habana, cuyo principal objetivo era trasladar a la familia Castro el mensaje de "m�xima presi�n" de la administraci�n de Donald Trump, pero con una v�a de escape. Una salida parecida de la que ya dispuso Nicol�s Maduro durante sus conversaciones con Washington pero que despreci� entre bailoteos y jingles de "dont worry, be happy".
El funcionario estadounidense tambi�n se vio las caras con Ra�l Guillermo Rodr�guez Castro, el famoso Cangrejo, jefe de escoltas de Ra�l y su nieto favorito. Desde que EEUU decidiera negociar en secreto con el entorno del General de Ej�rcito, de 94 a�os, el Cangrejo se convirti� en el interlocutor principal, a quien se le exigieron distintas condiciones, como la salida del poder del presidente, Miguel D�az-Canel, y la retirada definitiva del l�der de la revoluci�n, adem�s de la puesta en marcha de "cambios econ�micos fundamentales".
Hace once a�os, mientras se planeaba el deshielo entre Barack Obama y Ra�l, el entonces director de la CIA, John Brennan, vol� de inc�gnito a La Habana para negociar directamente con el todopoderoso Alejandro Castro, hijo del General de Ej�rcito y jefe de la Inteligencia y Contrainteligencia. Las reuniones fructificaron con los acuerdos entre ambos pa�ses, incumplidos por La Habana desde el mismo d�a que Obama aterriz� en la isla y el r�gimen comprob� que su carisma era demasiado peligroso para su poder desp�tico.
"Este viaje forma parte del guion de Washington, entre protestas, represi�n y una posible acci�n militar de EEUU. Un mensaje de m�xima presi�n acompa�ado de la cortes�a de comunicar que comienza el proceso contra Ra�l Castro", confirmaron a EL MUNDO fuentes del exilio cubano, cercanas al Departamento de Estado.
La cadena Fox avanz� la noticia horas despu�s: el Departamento de Justicia prepara una acusaci�n penal contra Ra�l Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, cuando el hermano peque�o de Fidel era el jefe del Ej�rcito. Una acusaci�n que tambi�n se arm� hace a�os contra Maduro y que llev� a ofrecer una recompensa de 50 millones de d�lares por su captura.
"No quiero comentar sobre eso, dejar� que el Departamento de Justicia se pronuncie. Pero ellos son un pa�s en decadencia, as� que veremos", explic� de forma enigm�tica Trump durante su regreso a EEUU tras la visita de Estado a China.
El movimiento de Washington sucede cuando los cubanos sufren un calvario diario entre apagones, que en la capital superan las 20 horas de duraci�n, con alumbrones posteriores de cuatro horas y vuelta a empezar con la oscuridad. Las protestas se extendieron a lo largo de la semana por distintos puntos de La Habana.
Desde que Trump decidiera imponer el bloqueo energ�tico contra la isla, a los pocos d�as de la ca�da de Maduro, la crisis el�ctrica en Cuba, que ya era de proporciones hist�ricas, se ha multiplicado, lo que se suma al colapso de buena parte del transporte, la escasez de alimentos, el desabastecimiento de productos b�sicos y las fallas constantes de los servicios ciudadanos. Y todo ello con una sequ�a casi total: se ha agotado el petr�leo enviado por Mosc� hace semanas.
La situaci�n es de tal calibre que el gobierno de D�az-Canel ha decidido aceptar la ayuda de 100 millones de d�lares ofrecida por el Departamento de Estado, que ser� encauzada por la Iglesia, cuyo papel se barrunta ser� clave en el proceso de estabilizaci�n, bajo condiciones, que busca EEUU.
"Hay que tomarlo con cautela, hay se�ales ambiguas. En el escenario de los vuelos de esp�a (que se han multiplicado las �ltimas semanas) y de la m�xima presi�n apuntar�a a una acci�n militar como en Venezuela, pero tambi�n Marco Rubio (secretario de Estado) ha insistido en la parte econ�mica de forma muy ambigua", matiz� para EL MUNDO el historiador Armando Chaguaceda.
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