























La reducci�n del c�lera asoma un futuro esperanzador en �frica. Sin embargo, este descenso es un espejismo estad�stico que pende de un hilo. La reagudizaci�n de los conflictos armados internos, con especial presencia en la Rep�blica Democr�tica del Congo (RDC), est� bloqueando sistem�ticamente la entrega de ayuda humanitaria y vacunas. Este escenario de hostilidades no solo estrangula la asistencia, sino que amenaza con desatar una nueva oleada de contagios, influenciada por la incapacidad de las organizaciones de salud para acceder a poblaciones vulnerables y a los millones de desplazados.
Las cifras invitan, a primera vista, al optimismo. En los meses que marcan el inicio de 2026, el continente ha registrado 30.940 diagn�sticos de la infecci�n. Este dato representa menos de la mitad en comparaci�n con los 77.861 contagios documentados durante el mismo periodo en 2025, muy por debajo tambi�n de los 70.677 casos de 2024 y los 84.918 de 2023, de acuerdo con los registros de la Agencia EFE basados en los Centros para el Control y Prevenci�n de Enfermedades de �frica (CDC de �frica).
�A qu� responde esta dr�stica ca�da? La explicaci�n yace en una medida de contenci�n adoptada el a�o pasado. En 2025, hubo epidemias inusualmente largas y severas, lo que forz� la distribuci�n de 51 millones de dosis de vacunas en el continente, seg�n Miriam Al�a, miembro responsable de vacunas de M�dicos Sin Fronteras (MSF). Ante la falta de suministro mundial, se aplic� una estrategia profil�ctica de emergencia: administrar una sola dosis por persona en lugar de las dos recomendadas. Al�a lo define como una t�ctica para extender el margen de asistencia. "Esto ayuda a 'comprar tiempo' para invertir en agua y saneamiento, que es lo que realmente controla el c�lera, ya que la protecci�n de la vacuna es temporal", explica la experta. Esa �nica ampolla brinda una inmunidad limitada de entre uno y dos a�os, a diferencia del lustro que garantiza el esquema completo. Por lo tanto, el continente est� protegido por un escudo con fecha de caducidad inminente, que se ve amenazado por los conflictos internos de la regi�n.
"El a�o pasado, la estaci�n epid�mica fue m�s larga porque se lleg� muy tarde con las vacunas. Hab�a muchos problemas de acceso y de importaci�n; por ejemplo, en Sud�n los convoyes no llegaban por falta de seguridad y esto tambi�n hizo que hubiera m�s enfermos de lo habitual en una �poca estacional", indica Al�a.

Campa�a de vacunaci�n en centro en Koufroun,Adr�, al oriente de Chad.L�a GilabertMSF
Ese tiempo prestado se agota r�pidamente en el campo de batalla. La RDC y Mozambique concentran hoy el 80 % de las infecciones africanas, siendo el territorio congole�o el epicentro absoluto con el 84 % de las v�ctimas mortales, seg�n los datos de los CDC de �frica transmitidos por Efe. En el Congo, la presencia del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) ha dinamitado cualquier esfuerzo sanitario. Desde su irrupci�n original en 2012 y su posterior rearme en 2021 alegando incumplimientos gubernamentales, esta milicia ha sumido a la regi�n en el caos, tomando el control de ciudades clave como Goma y Bukavu.
El trasfondo de esta guerra profundiza la emergencia. Un an�lisis del investigador �scar Go�i Iribarren, de la Universidad de Navarra, destaca que la RDC acusa al gobierno de Ruanda de utilizar al M23 como intermediario para ocupar partes de su territorio ricas en minerales como el colt�n. En respuesta, Ruanda acusa al ej�rcito congole�o de cobijar a las Fuerzas Democr�ticas para la Liberaci�n de Ruanda (FDLR), milicias vinculadas a los extremistas hutus del genocidio de 1994. El resultado es una profunda crisis en la que la poblaci�n congole�a se encuentra en riesgo debido a la falta de infraestructura y control, dejando a las comunidades a merced de la violencia.
El avance de los combates ha provocado un �xodo masivo, creando el caldo de cultivo perfecto para la bacteria. M�s de un mill�n de personas han huido de sus hogares en las provincias de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur (RDC), recogi� la ONU en 2025.
"Hay muchos ataques contra las estructuras sanitarias, con lo cual la poblaci�n, cuando enferma, no tiene acceso a tratamiento. Hay sitios que est�n cerrados desde hace meses o incluso a�os. Como han sido atacados en m�ltiples ocasiones, el personal m�dico tambi�n ha huido", relata Al�a.
La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) alerta de que, desde principios de diciembre de 2025, m�s de 84.000 congole�os cruzaron hacia Burundi escapando de ataques con drones y bombardeos, elevando a 200.000 la cifra de asilados en ese pa�s. Los centros de tr�nsito en Burundi han superado su capacidad en un 200%. Para descongestionar, se abri� el campamento de Bweru, pero miles duermen all� a la intemperie por falta de tiendas, soportando temperaturas extremas. La grave escasez de agua potable aumenta el riesgo de brotes letales.
En estos sectores, la falta de saneamiento cobra un alto precio humano. Bokumba Fataki, un testimonio facilitado por MSF, vio c�mo su hijo de dos a�os enfermaba gravemente. "En nuestra comunidad, solemos tomar agua del lago, la cual raramente es tratada con cloro (...) el agua de grifo est� disponible pero rara vez", relat� Bokumba.

Bokumba Fataki sostiene a su hijo de dos a�os, tratado en un centro de MSF, en Barka en el territorio Fizi dentro de Kivu del Sur.Abdon ManenguMSF
Tanishaka, un granjero de 48 a�os desplazado en Kivu del Sur, detall� a la misma organizaci�n el terror de la enfermedad: "En medio de la noche, tengo un incesante dolor de est�mago seguido de v�mitos y diarrea. Cuando vi que mi condici�n estaba empeorando, alert� a mis vecinos, quienes me ayudaron a pagar por una motocicleta para llevarme al hospital".
Aunque la temporada var�a seg�n la regi�n, esta suele intensificarse a partir de mediados de a�o (julio-agosto) en �frica Occidental y Central, y se extiende hacia finales de a�o en otras zonas, advierte Unicef.
En lo que llevamos de a�o, desde el primero de enero hasta el 23 de marzo de 2026, la OMS registr� 51.900 contagios acumulados, 15.800 reportados, 626 muertes y 226 decesos notificados, todos distribuidos entre pa�ses de �frica, Asia y el Caribe (solo Hait�).

Tanishaka siendo asistido por personal de MSF en Sangre, en la provincia Kivu del Sur.Frederic OmegaMSF
A la emergencia sanitaria se le suma el colapso social y econ�mico. El Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) solicita 25 millones de d�lares para asistir a desplazados en un entorno donde los bancos han cerrado y las empresas operan por debajo de su capacidad. Por ejemplo, en el terreno, los recurrentes ataques a las estructuras sanitarias obligan al personal m�dico a huir, cerrando hospitales durante a�os. "En el este del Congo la situaci�n de seguridad hace casi imposible realizar actividades preventivas", lamenta Al�a.
El golpe del c�lera en el continente proviene de un abandono en m�ltiples aspectos, entre ellos, el financiero. Al�a advierte que las tradicionales inyecciones de capital de potencias como Estados Unidos o el Reino Unido se han evaporado. "Este a�o la limitaci�n no va a ser la producci�n, sino los recortes financieros de los donantes (...) que ahora ya han disminuido o han desaparecido completamente", sentencia la experta de MSF. Las gr�ficas pueden mostrar una aparente tregua temporal en los casos de c�lera, pero bajo la sombra de la falta de financiaci�n, las trincheras y el desplazamiento forzado, �frica se ve envuelta en enfrentar un repunte de la epidemia.
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