Pol�tica
La Moncloa busca encapsular el malestar a un tema entre dos socios en el Pa�s Vasco. S�nchez rebaja tensi�n y tiende la mano

S�nchez, con Cuerpo y D�az este mi�rcoles en el Congreso.
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Hay un candado y muchas llaves. Pero no todas lo abren. Algunas parecen la original, pero no llegan a ese rango. El cerrojo de la gobernabilidad en Espa�a est� en unas cuantas manos. Y una de ellas la guarda el PNV. Los nacionalistas vascos han tejido en estas d�cadas de democracia un perfil de partido serio y basti�n sobre el que PP y PSOE han apoyado la gobernanza. Que son due�os de la llave lo demostraron en mayo de 2018: apoyando los Presupuestos de Mariano Rajoy y unos d�as despu�s avalando la moci�n de censura de Pedro S�nchez. Por eso, cuando el Partido Nacionalista Vasco se mueve o habla, se le presta atenci�n, se le escucha en el partido de Gobierno. Cargos y dirigentes socialistas consultados explican que no es lo mismo el PNV que Junts y que los recados o mensajes de los vascos tienen m�s trascendencia y fondo que los de los independentistas catalanes.
�El PNV es un partido muy importante, hay que cuidarles�, sentencian fuentes gubernamentales sobre la relaci�n con ellos, concedi�ndole un estatus muy relevante. De ah� que en un contexto muy medido, donde Pedro S�nchez ha privilegiado y cuidado al Pa�s Vasco -22 traspasos de competencias desde que es presidente-, el mensaje en redes sociales de la federaci�n socialista, caricariturizando a Aitor Esteban, presidente del PNV, lanz�ndose a una piscina en una imagen generada por IA, haya sido perturbador. En La Moncloa sit�an el conflicto en un asunto de partidos y la falta de encuentro que hay entre las dos formaciones del Gobierno vasco sobre la modificaci�n de la Ley de Empleo P�blico y el blindaje del euskera. En el equipo de S�nchez niegan una �crisis� y llaman a la �tranquilidad�, pero lo cierto es que durante la tarde del martes se produjeron llamadas al m�s alto nivel entre socialistas y jeltzales -no intervino S�nchez- para desmadejar el entuerto. Uno de los quid de la cuesti�n, m�s all� del enfado entre partidos vascos, es que los nacionalistas cancelaban una reuni�n �con La Moncloa� prevista para ayer, que nunca estuvo en agenda. En realidad era una cita en Sabin Etxea con Eneko Andueza, l�der de los socialistas vascos, y el dirigente socialista Antonio Hernando, que tras la investigaci�n judicial a Santos Cerd�n es el interlocutor con el PNV a nivel del PSOE, mientras que el ministro para la Presidencia, F�lix Bola�os, lo es a nivel de Gobierno. Fuentes socialistas dicen que las reuniones son habituales, discretas...
Pero en los �ltimos d�as, el PNV muestra distancia. Primero fue poner en tela de juicio la continuidad de la legislatura, unas dudas que vienen sembrando hace tiempo. Despu�s fue desmarcarse del decreto de la pr�rroga de alquileres con la abstenci�n. Y el mi�rcoles, tras el choque por la foto con IA, su portavoz Maribel Vaquero pidi� a S�nchez en el Congreso �cuidar las formas y respetarnos entre nosotros. Usted sabr� c�mo quiere llegar hasta la convocatoria electoral, si quiere compa��a o no�. Mensaje muy claro. S�nchez trat� de rebajar la tensi�n. Mano tendida, consciente de que no puede prescindir de ese amarre para seguir a flote:�Por supuesto que quiero compa��a y adem�s buena compa��a como la del Partido Nacionalista Vasco�. En el Gobierno creen que no habr� �consecuencias� de esta distancia del PNV.
Un ministro con experiencia en el di�logo con el PNV lo ve as�:�Ellos tienen una posici�n de gobernabilidad m�s f�cil, porque ayuda que no tienen que hacer tanto giro como Junts�.
Sabe el Gobierno que el castillo de naipes de su gobernabilidad puede aguantar soplidos y bufidos de Junts, de hecho lo ha hecho, pero que un aleteo del PNV s� puede hacer que se empiece a desmoronar. Es uno de los primeros socios a los que se les informa y consulta. Su prioridad y estatus queda patente en un hecho:es el �nico partido con el que S�nchez se hizo la foto para rubricar el acuerdo de investidura. Con los dem�s partidos mand� a sus ministros o dirigentes. Con Andoni Ortuzar, entonces presidente del PNV, firm� �l.
En La Moncloa siempre han definido la relaci�n con los nacionalistas vascos como una �asociaci�n estrat�gica�, pero en los �ltimos a�os �sta se ha visto afectada por la sinton�a que La Moncloa mantiene con EH Bildu, que se ha convertido en uno de los socios m�s fieles y que, al menos p�blicamente, menos exigencias plantea. �La relaci�n con Bildu no afecta al PNV�, es la creencia de los socialistas. Pero a nadie se le escapa que ambas formaciones usan el escaparate de Madrid para vender m�sculo frente al Gobierno en el Pa�s Vasco, en su carrera por ser la fuerza hegem�nica en esta comunidad. Y eso, como sucede con ERC y Junts, complica todo y obliga al Ejecutivo a un juego de equilibrios.
























