Los agentes creen que se desplomó por las altas temperaturas tras caminar desde la T-4

Orlinda, el día de su cumpleaños.
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Durante 10 meses, la desaparición de Orlinda, una mujer colombiana de 63 años, ha sido un enigma marcado por la incertidumbre para su familia. Ahora, la reconstrucción policial de sus últimos pasos dibuja un recorrido tan solitario como trágico: más de siete kilómetros a pie desde el entorno del aeropuerto de Barajas hasta un descampado próximo al peaje de la R-2, donde finalmente fue hallado su cuerpo en avanzado estado de descomposición. Las pesquisas policiales apuntan a que Orlinda salió del aeródromo desorientada. Padecía demencia y se encontraba en tránsito, haciendo escala en Madrid tras viajar desde Ibiza con destino a Colombia. En un descuido de sus acompañantes, salió al exterior del aeropuerto y comenzó a caminar sin rumbo fijo.
Las cámaras de seguridad la captaron por última vez en una rotonda cercana a Barajas, donde intentó detener a varios vehículos. A partir de ahí, se pierde su rastro. Sin embargo, la reconstrucción posterior, apoyada en grabaciones y análisis del terreno, indica que avanzó campo a través, entre matorrales, zarzas y caminos irregulares junto a las pistas del aeropuerto y una planta solar cercana. Un trayecto errático que pudo superar los siete kilómetros antes de desplomarse. El cuerpo fue localizado a finales de marzo por operarios de mantenimiento de la autopista R-2 durante labores de desbroce. Aunque aún faltan los resultados definitivos de ADN, la Policía ya ha comunicado a la familia que todos los indicios apuntan a que se trata de Orlinda, identificación basada en objetos personales como una pulsera.
Los investigadores descartan una muerte violenta. La principal hipótesis es que falleció el mismo día de su desaparición. "Nos han que posiblemente fue por un golpe de calor", relataba ayer su hija Estefanía a este diario. Esa tarde el termómetro llegó a los 38 grados en la zona cercana al aeropuerto.

Durante los meses de búsqueda, se desplegaron dispositivos con medios aéreos, drones, cámaras térmicas y unidades caninas. Pese a ello, el cuerpo permaneció sin localizar en una zona que, según la familia, ya fue inspeccionada. "A mí lo que me impresiona es que la policía no la haya encontrado antes", lamenta su hija. "Dicen que revisaron toda esa área varias veces, con drones y perros. Y al final apareció a pocos kilómetros. Me sorprende que se haya tardado 10 meses en localizar el cadáver de mi mamá".
La familia asegura que, desde el primer momento, las autoridades les pidieron que no intervinieran en la búsqueda. "Nos decían que no nos metiéramos, que ellos lo iban a hacer. Pero verla ahora, tan cerca de donde desapareció... cuesta entenderlo", añade.
Estafanía también denuncia la falta de contacto por parte de responsables aeroportuarios. "No se ha puesto en contacto nadie de AENA con nosotros. Solo la Policía", explica. Por ahora, la familia no ha decidido si emprenderá acciones legales: "No estamos pensando en eso. Estamos esperando los resultados de ADN y que llegue mi hermano para decidir qué hacer". El proceso de identificación, de hecho, está siendo más largo de lo esperado. "Nos dijeron 15 días y ya han pasado más de tres semanas. Ahora dicen que puede tardar meses", señala. Su hermano Juan David, por su parte, dice que los resultados saldrán este próximo lunes y, de confirmarse, viajará a España desde Colombia para llevarse a su madre y darle santo sepulcro en su tierra natal.
El caso de Orlinda también pone de manifiesto la atención de personas deterioro cognitivo en entornos como los aeropuertos. También deja interrogantes para su familia que no entiendo cómo pudo recorrer sola esa distancia. "Mi mamá se perdió sobre las ocho de la tarde y la última vez que la vieron las cámaras eran las diez de la noche. Después, nada más. Todo lo demás es lo que ahora intentamos reconstruir", concluye su hija.























