

















La maternidad me da p�nico. Simplemente, no la quiero en mi vida�, declaraba recientemente la artista Lola �ndigo. Que "tener hijos es un acto revolucionario" se lee con frecuencia en los discursos anti pensamiento woke, que atribuyen a la izquierda mensajes de desapego de la maternidad, como esta confesi�n de la cantante: "No quiero esa responsabilidad de por vida. Yo busco la libertad", remataba en una entrevista en el podcast de Nude Project, de Bruno Casanovas y �lex Benlloch. Pero lo que no ha dicho Lola �ndigo es si ella es m�s af�n a un pensamiento pol�tico progresista o conservador. De hecho, bien podr�a lo segundo, pues seg�n los datos del Estudio sobre Fecundidad, familia e infancia del CIS (2024), el 1,85% de las mujeres del centro-derecha y derecha no quiere tener ning�n hijo, frente al 1,40% de las de izquierda y centro-izquierda. En tiempos de posnormalidad (como se conoce a la transici�n entro lo postindustrial y lo que est� por venir, y que se caracteriza por la incertidumbre y un profundo cambio de valores) resulta cuanto menos arriesgado se�alar qu� postura es realmente la m�s revolucionaria o contracultural.
Con todo, del deseo al hecho hay un camino que -revolucionario o no- los estudios s� ven pol�tico. Seg�n el mismo informe del CIS, el 40% de las mujeres con una intenci�n de voto para PSOE/Podemos/Sumar no tiene hijos, frente al 27% de las que votar�an PP/Vox. De las que s� tienen hijos, m�s de la mitad de las de izquierdas -50,03%- tiene dos (37,65% de las de derechas). Las que votar�an PP/Vox en unas pr�ximas elecciones generales se reparten entre uno, dos y tres hijos de una forma m�s equitativa (32,4%, 37,6% y 26,8%). Seg�n estos resultados, de media las mujeres de izquierdas tienen 1,19 hijos frente a los 1,57 que tienen las de derechas. El dato es persistente en el tiempo como puede verse en la Encuesta Social General Espa�ola (2012-2025), tambi�n del CIS, y el patr�n se repite en otras geograf�as. En Estados Unidos, los estados que votan a Trump tienen �ndices de natalidad m�s altos (1,76) que los azules (1,37), seg�n los an�lisis del Instituto de Estudios de la Familia; y la pauta se repite en otros pa�ses europeos como Alemania, Suiza y Reino Unido, que han cruzado los datos entre natalidad y espectro ideol�gico.
La brecha entre los hijos deseados y los hijos tenidos es mayor en la izquierda que en la derecha. Si no es la falta del deseo de maternidad, �c�mo afecta la ideolog�a a la natalidad y por qu� se frustran m�s proyectos de vida en la izquierda? Las causas no son tanto meditadas y conscientes, como fruto de una tendencia en la pol�tica mundial que est� moldeando la sociedad de una manera mucho m�s profunda de lo que cabr�a imaginar. "El problema est� en el emparejamiento", se�ala la doctora en Sociolog�a Mar�a Miyar, directora de Estudios Sociales de Funcas. "Las mujeres por lo general se autoubican m�s a la izquierda que los hombres. En unos tiempos en los que la polarizaci�n es cada vez m�s importante, tambi�n en las relaciones personales, a las mujeres de izquierda cada vez les cuesta m�s encontrar un hombre que encaje en su ideolog�a", explica. Este fen�meno se basa en el principio de "homogamia sociocultural", identificado en la literatura sociol�gica para la b�squeda de pareja heterosexual: tendemos a buscar parejas afines. "En d�cadas anteriores, la polarizaci�n quer�a decir que las personas ten�an ideas muy diferentes; pero hoy la polarizaci�n afectiva implica que una persona con ideas diferentes a las tuyas te puede llegar a desagradar".
As� lo prob� un estudio reciente del Instituto de Psicolog�a de la Universidad de Goettingen (Alemania), con 13.257 mujeres heterosexuales solteras de 144 pa�ses, incluido Espa�a (Left or Right? The link between political orientation and partner preferences in a multinational sample of single women). Seg�n sus resultados, la similitud ideol�gica es uno los requisitos que m�s pesan en la elecci�n de una pareja para aquellas mujeres ubicadas m�s hacia los extremos de la izquierda y la derecha ideol�gica. Este criterio pierde peso en las mujeres ubicadas m�s al centro. Mientras las progresistas dan importancia a las ideas pol�ticas, las conservadoras otorgan mayor peso a las similitudes �tnica y religiosa. Y, como curiosidad, en Espa�a, las mujeres de izquierdas buscan parejas m�s asertivas, mientras que las de derechas se fijan en la solvencia econ�mica y en la altura.
La soci�loga Maike van Damme a�ade a la ecuaci�n los valores de g�nero. "Las mujeres son m�s igualitarias que los hombres en lo que respecta a los roles de g�nero [es decir, el trabajo dom�stico en la esfera privada; y el mercado laboral, en la esfera p�blica]", dice en su estudio Desajustes en la b�squeda de pareja: educaci�n y valores de g�nero en el mercado matrimonial espa�ol, del Instituto de Estudios Demogr�ficos de la Universidad Aut�noma de Barcelona. Von Damme concluye que "aproximadamente un tercio de las mujeres igualitarias con estudios superiores no podr�an encontrar una pareja masculina hom�gama [...]. Y el 42% de los hombres con educaci�n baja y valores tradicionales no encontrar� una pareja femenina con la misma educaci�n y valores de g�nero".
El pr�ncipe rojo es escaso. Pese a que numerosos estudios apuntan a que aquellas parejas con valores y roles de g�nero igualitarios son m�s felices, saludables y contabilizan menos divorcios, esta brecha en el mercado matrimonial no hace sino crecer. "No se puede hacer una proyecci�n de cu�ndo se revertir�, porque el fen�meno est� a�n en desarrollo", reconoce Miyar, "pero deber�a tratarse como un problema social, como la pobreza o el abandono escolar, y no como un problema individual". Con la natalidad en picado y la pir�mide de poblaci�n invertida, en lugar de revisar y atajar las causas se tiende a culpar a las mujeres del fracaso de su proyecto de vida: "Si no te has casado es porque no has querido; si no has tenido m�s hijos es porque te has organizado mal...", enumera Miyar.
La polarizaci�n afectiva comienza en el colegio, identifica el polit�logo Llu�s Orriols, donde se empiezan a crear burbujas identitarias, ideol�gicas, m�s estancas. El concepto se aplica a partidos pol�ticos -�qu� nivel de rechazo o qu� distancia emocional te provocan los otros partidos?-, pero llevado a la vida cotidiana "generamos entornos sociales cada vez m�s atomizados, donde la facilidad de rechazar al adversario es mayor". Para Orriols, la manera de revertir este efecto es "buscando la promiscuidad, que los individuos se mezclen, creando sociedades inclusivas, igualitarias, con servicios universalistas" que todos debamos compartir. Adem�s, Orriols se�ala que el desplazamiento de las decisiones pol�ticas a otros organismos, como la Uni�n Europea o los bancos centrales, ha reducido la batalla de la pol�tica nacional al plano cultural, de cuestiones identitarias, que cada partido trabaja para perfilar hasta el �ltimo detalle de la vida cotidiana: "Estamos creando dos grandes mundos: el mundo A y el mundo B que se diferencian en todo. Desde el barrio en el que vives hasta los gustos".
As� las cosas, encontrar pareja parece heroico. �Y si se prescinde de los hombres? Entonces, es la econ�mica la principal brecha en la maternidad entre las mujeres de izquierdas y las de derechas. Los ingresos son ligeramente m�s bajos para las primeras, seg�n los informes del CIS. A esto se suma que no tener pareja encarece la vida hasta 900 euros mensuales, seg�n un estudio reci�n publicado por la plataforma de ahorro Raisin; y que en las d�cadas recientes la Seguridad Social no ha cubierto los tratamientos de fertilidad para madres solteras (hasta 2006, y desde 2013 hasta 2021), con lo que �stas deb�an acudir a cl�nicas privadas. Quiz� el mayor acto revolucionario de las mujeres con respecto a su maternidad sea el de cumplir su proyecto de vida a pesar de todo.

SANDRA IGLESIAS. Secretaria de direcci�n en el sector financiero, madre de dos hijas, se define como conservadora liberal. Le hubiese gustado tener dos hijos m�s, pero su divorcio trunc� el proyecto. Cree que las mujeres a�n tienen que sacrificar la maternidad a cambio del ascenso profesional.
"Defiendo la libertad de las personas para elegir: elegir abortar, la eutanasia o trabajar 80 horas semanales para ganar m�s�, dice Sandra Iglesias de Ussel. La referencia a los ingresos no es balad�: "Con las pol�ticas que se est�n haciendo hoy se est� acabando con la clase media. Los sueldos en Espa�a son malos y sin un colch�n familiar fuerte se hace dif�cil ser padres". Sandra se cas� a los 24 a�os, muy joven para la media nacional que est� ya en los 34, y tuvo su primera hija a los 28. Si existen problemas en el mercado matrimonial ella no los ha conocido: "Me enamor� muy joven y me cas� con quien hab�a sido mi novio desde los 17 a�os; ven�amos de un entorno muy parecido y esper�bamos lo mismo de la vida". Pese a todo, ella no complet� su proyecto de maternidad. Sandra tiene dos ni�as: �Me hubiera encantado tener cuatro". Ya entrada en la treintena, se divorci� del padre de sus hijas y eso frustr� sus expectativas: "No he tenido otra pareja estable desde entonces y adem�s he pensado mucho en el bienestar de mis hijas, en c�mo les afectar�a". Ahora sabe que habr�a sido muy dif�cil ser madre de cuatro: "Si he podido conciliar ha sido gracias a la ayuda de mi familia. He sido secretaria de direcci�n en el sector financiero y me ha tocado vivir fusiones y adquisiciones. Veo a los hombres del rango de mi jefa ausentarse por cuestiones familiares sin problema, pero s� que si ella lo hiciera se la juzgar�a distinto". Para Sandra, la maternidad pasa por una renuncia: "No puedes estar en todo. Si tienes que salir de tu casa a las siete de la ma�ana y no regresas hasta las ocho, no puedes tener cuatro hijos, ni cinco ni dos. No importa que sea de izquierdas o de derechas, una mujer que quiera llegar alto tiene que actuar como un hombre de los de hace a�os para lograrlo; porque hoy ellos se piden bajas de paternidad y pueden ir a por el ni�o al colegio. Las mujeres lo tenemos m�s dif�cil". En su familia, dice, ha crecido en la diversidad: "Mi madre es una brasile�a pro Lula da Silva y mi padre, un hombre conservador".

ELISA ALBACETE. Doctora en Literatura, fue madre soltera, de manera consciente y planificada, al cumplir 40 a�os. Tiene un ni�o y una ni�a. Hubiese tenido m�s, pero el peso de la realidad y un c�ncer la convencieron de no hacerlo. No cree que la ideolog�a sea determinante.
"Creo que un compa�ero de vida tiene que ser alguien que comparta tu forma de pensar", reflexiona Elisa Albacete, madre de un ni�o y una ni�a, "pero no creo que la ideolog�a sea determinante. Bueno, un hombre muy de derechas que no vea bien que yo sea madre soltera, pues no. Pero lo importante es el amor y el respeto". Elisa rechaza basar su historia en una cuesti�n ideol�gica, aunque a ojos del sector conservador ella no haya puesto el instinto maternal por delante. Decidi� ser madre soltera a los 40 a�os porque, centrada en su trabajo en los a�os anteriores, cuando el reloj biol�gico acuciaba, no hab�a encontrado una pareja que la acabara de convencer del todo para compartir ese proyecto. "Quiz� las mujeres estamos mejor preparadas -yo soy doctora en Literatura- y no nos contentamos con cualquiera. Siempre supe que iba a ser madre, independientemente de que tuviera o no pareja". Aunque en 2022 nacieron m�s hijos de madres solteras que de casadas, seg�n el INE, y la maternidad sin pareja ha aumentado en Espa�a un 42% en el �ltimo lustro, seg�n las cl�nicas de fecundaci�n in vitro, Elisa, socia de la asociaci�n Malasmadres, es consciente de que su modelo no es convencional. "A mi hijo le han llegado a decir que es imposible que no tenga padre. No lo entienden y me parece triste". Ella hubiera tenido m�s hijos, pero la realidad se ha impuesto. Reci�n superado un c�ncer, Elisa ha sido a�n m�s consciente de que "con dos manos, criar a tres hijos es dif�cil".

AINHOA REGUERA. Progresista, decidi� ser madre por su cuenta, al margen de si ten�a o no pareja. No planific� el n�mero de hijos, pero decidi� plantarse en uno tras sopesar factores econ�micos y emocionales. Cree que las madres tienen inquietudes similares, al margen de las ideas pol�ticas.FOTO: GABRIEL JIM�NEZ (ARABA PRESS)
Ainhoa Reguera fue madre soltera. La suya fue una maternidad muy consciente y planificada. Comenz� su tratamiento de fecundidad a los 36 a�os y, aunque entonces no ten�a pareja, tambi�n lo habr�a hecho de haberla tenido: "Me hubiese dado lo mismo estar divinamente con alguien de izquierdas que con alguien conservador con quien discrepase m�s, porque yo lo ten�a claro. No quer�a que mi maternidad -mi hijo o mi hija- estuviera ligada a otra persona. Veo a amigos y amigas que siempre andan haciendo equilibrios con la otra persona o alargando relaciones porque est�n en medio los hijos; yo no quer�a eso". Tampoco habr�a tenido m�s: "No hab�a planificado el n�mero de hijos. Cuando tuve a Dani, que ahora tiene ocho a�os, me par� porque vi que econ�mica y emocionalmente no me daba para tener m�s". Al final, dice, cada una tiene sus circunstancias, pero todas compartimos el deseo de ser madres y los retos: "En la Asociaci�n de madres solteras por elecci�n veo a mujeres a las que se les pasaba la edad y no ten�an otras alternativas y a otras cuya pareja no quer�a hijos, o que, como yo, lo ten�an claro...". Las mujeres, dice Ainhoa, "nos parecemos m�s de lo que creemos y en la maternidad, todas much�simo".
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