Se amplía el abanico de opciones que permiten una detección precoz de los tumores colorrectales, aunque no todas tienen una efectividad tan alta como las pruebas convencionales

Un profesional sanitario mira un monitor mientras realiza una colonoscopia.
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El colorrectal es el tercer tipo de cáncer más común en el mundo, registrando más de 1.9 millones de casos y cerca de 900.000 muertes cada año. Aunque las mejoras en la detección y el tratamiento han contribuido a la disminución de las tasas de mortalidad por cáncer colorrectal en las últimas décadas, desde 2013 preocupa el alarmante aumento de los casos, principalmente entre las personas menores de 50 años. Por todo ello, los programas de cribado se han convertido en una herramienta fundamental para la detección precoz.
En España, la edad para el cribado de cáncer colorrectal se sitúa entre los 50 años y hasta los 74 años. Las autoridades sanitarias autonómicas ofrecen, de forma gratuita y periódica, la realización de una prueba de sangre oculta en heces a toda la población en esta franja de edad. Sin embargo, esta no es el único test que podría ayudar a detectar la enfermedad de forma precoz. La Sociedad Americana del Cáncer (ACS por sus siglas en inglés) acaba de respaldar dos nuevos tipos de análisis -una prueba de ARN en heces y una prueba de ADN en heces- que, según explican, han demostrado una alta sensibilidad para detectar el cáncer colorrectal y una sensibilidad moderada para detectar lesiones precancerosas avanzadas y próximas a convertirse en cáncer.
Por otro lado, el organismo estadounidense ha advertido de que las pruebas de detección de cáncer colorrectal mediante análisis de sangre a día de hoy todavía no pueden considerarse una alternativa igual de confiable. «La idea de un análisis de sangre para detectar el cáncer colorrectal resulta muy atractiva, pero todavía no son tan eficaces como otras pruebas para detectar lesiones precancerosas y cáncer en una etapa temprana, por lo que no creemos que sean tan efectivas como una prueba de detección. Dicho esto, tenemos la esperanza de que ampliar el abanico de opciones permita que más personas se sometan a las pruebas de detección y se reduzca la carga que supone padecer cáncer colorrectal», ha señalado el organismo en un comunicado.
Las recomendaciones actualizan las directrices de detección del cáncer colorrectal de la ACS, una actualización coordinada por Andrew Wolf, experto en prevención del cáncer de UVA Health, de la Universidad de Virginia, Estados Unidos. Con la colaboración de un panel de expertos en oncología, se ha llevado a cabo una revisión sistemática de las pruebas disponibles para el cáncer colorrectal con el fin de determinar cuáles son las más efectivas.
En estas nuevas guías, se hace hincapié en que los profesionales expliquen a los pacientes las ventajas y desventajas de las pruebas disponibles para que puedan tomar decisiones. Los expertos recomiendan las pruebas de heces para pacientes con riesgo promedio e instan a los médicos a reservar los análisis de sangre para aquellos que rechazan otras opciones. Además, recomiendan que cualquier persona que dé positivo en cualquier prueba de heces o sangre se someta a una colonoscopia de inmediato.
























