Borja Gim�nez, eurodiputado e hijo de Manuel Gim�nez: "El d�a que ETA asesin� a mi padre, Otegi dijo que menos l�grimas de cocodrilo. Ese es el 'hombre de paz'"
�C�mo ve y siente todas las libertades condicionales a presos de ETA que se est�n normalizando por parte del Gobierno?
Es preocupante y lamentable, y es algo que forma parte de una estrategia calculada. Primero fue el retorno de los presos de ETA a las c�rceles del Pa�s Vasco, luego la transferencia de las competencias de prisiones al Gobierno vasco y ahora toda esta historia. A m�, sinceramente, la sensaci�n que me da es que este repentino arrepentimiento de tantos miembros de ETA responde a una estrategia calculada por parte del entorno y de los abogados. Yo siempre he dicho que esto era una organizaci�n terrorista, una organizaci�n terrorista organizada, que hay 300 asesinatos sin resolver y que si verdaderamente alguien se arrepiente de lo que ha hecho, lo m�nimo es ofrecer y dar toda la informaci�n sobre la que tengan conocimiento. Esa s� que es una buena forma de mostrar un claro arrepentimiento y compromiso con la verdad y con el objetivo de resarcir a las v�ctimas. Y creo que no se est�n dando precisamente esas condiciones.
La lucidez en el discurso y las explicaciones de Borja Gim�nez Larraz (Zaragoza, 1983) se mantienen incluso cuando rememora el asesinato de su padre, Manuel Gim�nez Abad, a manos de Mikel Kabikoitz Karrera Sarobe, 'Ata'. Fue el 6 de mayo de 2001, por lo que en apenas unos d�as se cumplir�n 25 a�os. Y antes de todos los homenajes y actos que se van a producir tanto en la capital aragonesa como en Bruselas, el eurodiputado popular recibe EL MUNDO en su despacho del Parlamento Europeo de la capital comunitaria.
Su padre, claro, tambi�n form� parte del Partido Popular y lleg� a ser m�ximo responsable de la formaci�n en Arag�n. Apenas ostent� el cargo unos meses, desde febrero hasta ese d�a de mayo en el que el Zaragoza jugaba contra el Numancia en La Romareda. "El partido era a las siete, saldr�amos de casa a las 18.25, m�s o menos. Mi padre estaba algo reticente de ir al partido y le anim� porque el Zaragoza estaba en una situaci�n bastante cr�tica, nada que ver con la de ahora, pero complicada. Despu�s de caminar unos cinco minutos, vino un t�o por la espalda y le meti� tres tiros a mi padre: dos en la espalda y cuando cay� al suelo, le descerraj� un tercero en la cabeza. Se me qued� mirando y luego ya sali� corriendo", rememora.
"Esos momentos de horror absoluto se me hicieron una eternidad. Me dijeron que fue poco tiempo y me acuerdo de que daba vueltas alrededor de mi padre. Ve�a que mi padre se estaba desangrando y yo ya era consciente de que de ah� no iba a salir vivo. Fue terrible. Daba vueltas alrededor de �l. Yo gritaba. Ya sab�a que hab�a sido ETA. En alg�n momento debi� salir alguien de un bar de al lado y me meti� dentro. Me dijo 'estate aqu�', pero el se�or tampoco sab�a c�mo enfrentarse a aquella situaci�n. Me dec�a 'no te preocupes, tu padre se va a poner bien'. Yo ya sab�a que mi padre no se iba a poner bien, porque yo sab�a que a mi padre lo hab�an matado porque lo hab�a visto". Borja Gim�nez ten�a entonces 17 a�os; su padre 52.
Manuel Gim�nez Abad y sus dos hijos en el ib�n de Respomuso, ubicado en Sallent de G�llego.E.M
Ha dicho en alguna ocasi�n que posteriormente reconoci� a 'Ata por la mand�bula y la mirada. Entiendo que se le quedaron grabadas.
S�, se me qued� su mirada y se me qued� su rostro. Si lo ves en persona, tiene una mirada muy caracter�stica, una mirada llena de odio y de ira.
�Se sentar�a con 'Ata', como han hecho otras v�ctimas de ETA con los asesinos de sus familiares?
No, la verdad. No tengo ning�n inter�s. Respeto al que quiera tener un encuentro con el asesino de su familiar, y m�s si eso le puede reconfortar. Pero en mi caso no tengo el m�s m�nimo inter�s. Al margen de eso, se tendr�an que dar tantas condiciones que parece complicado. No se avista que vaya a haber el m�s m�nimo arrepentimiento por parte del asesino de mi padre.
En este punto, Gim�nez analiza esas libertades condicionales que el Gobierno est� normalizando, as� como los arrepentimientos de los etarras que mantiene que no son m�s que una estrategia. El �ltimo que se ha conocido es el de Txeroki, uno de los l�deres m�s sanguinarios de la banda.
"Yo, Garikoitz Aspiazu Rubina, nacido el 6 de julio de 1973 en Bilbao y actualmente interno en el Centro Penitenciario de Gipuzkoa, quiero expresar a trav�s de este escrito mis sentimientos y reflexiones sobre los hechos por los que fui condenado, as� como sus consecuencias", afirma en la misiva que redact� el pasado mes de marzo. "Form� parte de ETA de manera voluntaria y en la medida en la que asumo las consecuencias de mis actos, reconozco y siento el da�o que les causamos", a�ade.
"Ya lo dijo Otegi en su momento: presos por presupuestos", retoma Gim�nez.
Borja Gim�nez, en la sede del Parlamento EuropeoREYES ARA
Todo lo que rodea a Otegi es especialmente grave. Parece que una parte no peque�a de la sociedad no es consciente o no quiere serlo de que, por lo menos, secuestr� a una persona siendo parte de ETA y cree que es una persona totalmente legitimada para formar parte del juego democr�tico.
Lo de Otegi es incre�ble. Otegi, el d�a que asesinaron a mi padre hizo unas declaraciones en las que ven�a a criticar al Partido Popular y al PSOE diciendo que menos l�grimas de cocodrilo y m�s propuestas para resolver el conflicto. Ese es el hombre de paz que lidera Bildu y la izquierda abertzale.
Tambi�n es llamativo el cambio de Patxi L�pez, que en alg�n momento fue la esperanza de un cambio den el Pa�s Vasco y que sufri� muy cerca los asesinatos de ETA.
El Partido Popular y el PSOE tuvieron altura de miras, abogaron por buscar puntos de encuentro. El PP apoy� a Patxi L�pez como lehendakari con el objetivo de sacar al nacionalismo de los gobiernos del Pa�s Vasco y de ofrecer un poco de ox�geno a esa sociedad. Y todo aquello parece enterrado. Yo creo que hubo un momento en el que se decidi� pasar p�gina de aquella etapa y entrar en este proceso de normalizaci�n de Bildu, de la izquierda abertzale. De blanqueamiento absoluto de Bildu, s�.
�Es lo m�s grave que ha hecho Pedro S�nchez?
Yo siempre digo que no quiero construir ni mi trabajo pol�tico �nicamente en torno a esta cuesti�n, pero creo que es una parte fundamental. Es algo que tenemos que contar de forma permanente porque parece que la gente se olvida. Se olvida de lo que ha sido ETA, de lo que ha sido la izquierda abertzale, de lo que ha sido Batasuna, Bildu, sus herederos, de que tenemos pol�ticos de Bildu que no condenan la actividad de ETA y que, por contra, estos t�os est�n absolutamente blanqueadas y con acuerdos permanentes con el Partido Socialista. Me parece una verdadera aberraci�n.
�Cree que los que defienden esta postura y los que recuerdan lo que hizo ETA y sus consecuencias acabar�n siendo los se�alados?
Es uno de los problemas, s�. Que parezca que te has convertido en un trasnochado por explicar esto.
Dir�n que es una cuesti�n superada.
Pero es que no est� superado. Tienes a una parte de la sociedad que todav�a est� homenajeando a los terroristas en las calles del Pa�s Vasco y Navarra y est� avalando adem�s ese discurso ultranacionalista, excluyente, identitario, que es el que ha guiado la actividad de ETA durante tantos a�os.
Hay una parte de la izquierda que abraza el discurso de que todo eso est� superado. Gente vinculada a Sumar y Podemos, por ejemplo.
Pero el problema es que el PSOE tambi�n est� implicado en esa l�nea. Es una desgracia, porque ha sido la amenaza m�s importante que ha tenido la Democracia espa�ola a lo largo de su corta historia. Ha habido gente que ha sido perseguida, extorsionada, gente que ha sido asesinada, gente que ha vivido con miedo durante d�cadas. Y creo, desde luego, que debemos mantener viva la memoria de lo sucedido.
En su caso, muy directamente la memoria de su padre, claro. Pero tambi�n la del resto de su familia y la suya propia, porque 'Ata' se cobr� m�s de una v�ctima hace 25 a�os. "Recuerdo a mis abuelos, que ya no levantaron cabeza, la verdad. Mi abuelo muri� tres a�os y medio despu�s y todav�a lo recuerdo llorando el d�a que subimos a Jaca", explica Gim�nez, que se detiene unos segundos para coger un poco de aire en el �nico momento de la entrevista en el que su voz est� a punto de quebrarse.
"Llorando desconsoladamente, y era una persona muy vital. Y mi abuela es algo que tambi�n llev� dentro hasta el d�a que se muri�. Ese d�a nos mataron a todos los que quer�amos a mi padre que, fundamentalmente, era una grand�sima persona, un muy buen tipo. El dolor que nos queda a nosotros, a la familia, es que no haya podido vivir todo lo que le hubiese gustado vivir, que no haya conocido a sus nietas, que no haya podido envejecer con mi madre, que no le haya podido ayudar en los momentos complicados, que no haya podido subir m�s monta�as, que no haya podido vivir, pues esto, todo lo que le quedaba por vivir. Ese es un dolor que siempre nos va a acompa�ar. Nosotros al final, de una forma u otra, nos hemos reconstruido. Pero el que m�s perdi� aquel d�a fue mi padre".