

























Alberto RojasEnviado especial Dubai
Actualizado
Ir�n mantiene el candado sobre el Estrecho de Ormuz, que dura ya dos meses, y a ese cierre se superpone el de Trump. Ahora, entre los ayatol�s y la Marina de Estados Unidos, tratan de comprobar cu�l es el que antes se rendir� tras estrangular la arteria aorta de la econom�a mundial. En este choque de gallos, de momento nadie da un paso atr�s mientras la situaci�n se degrada cada d�a.
�Qu� es lo que pretende cada uno de los bandos? El presidente estadounidense ha impuesto una pol�tica de asedio para ablandar a Ir�n y que acepte negociar bajo sus condiciones previas, que incluyen entregar su uranio enriquecido, dejar de alimentar a milicias afines en la regi�n, como Hizbul� o Hamas, y detener su programa de misiles bal�sticos. Pero en esta situaci�n de par�lisis, Trump podr�a optar por aceptar la apertura del Estrecho de Ormuz y venderlo como una victoria. El problema es que perder�a su posibilidad de hacer presi�n para terminar con el programa at�mico de Teher�n. Adem�s, nadie en Estados Unidos considerar�a que retirarse as� es ganar ninguna guerra.
Por el contrario, tambi�n podr�a actuar militarmente utilizando la gran fuerza presente en la regi�n para obligar a Ir�n a abrir el Estrecho de Ormuz, lo que podr�a llevar a una escalada peligrosa y, adem�s, incluso si se toman algunas islas, la ofensiva podr�a no garantizar su apertura.
�Qu� es lo que busca Ir�n? Teher�n ha seguido minando el Estrecho este fin de semana con sus lanchas r�pidas, a pesar de las amenazas expl�citas de Trump, mientras que algunos petroleros vinculados a Teher�n siguen intentando romper el bloqueo estadounidense. No tiene pinta que pretendan lograr una resoluci�n r�pida del conflicto. S�lo algunos petroleros, pegados a la costa iran�, han conseguido salir en las �ltimas horas. Decenas de ellos, advertidos desde las radios de los destructores americanos, han dado la vuelta.
Los ayatol�s no tienen ninguna intenci�n de reabrir el Estrecho hasta que Washington no acepte, a su vez, las condiciones leoninas que quiere imponerle Teher�n, dispuesto de momento a hacer concesiones menores. Ir�n ha enviado en las �ltimas horas una nueva propuesta a Estados Unidos: reabrir Ormuz, pero s�lo si Washington firma el fin de la guerra y con garant�as de que no se reanudar�. Cualquier asunto sobre los misiles bal�sticos y el programa nuclear se negociar�a despu�s. Estas condiciones supondr�an una humillaci�n para la Casa Blanca.
Trump desea un acuerdo r�pido y salir del ca�tico laberinto de Ir�n para cambiar el paso cuanto antes. Es justo lo que Teher�n quiere negarle. Por eso los tiempos se alargan mientras el precio del crudo se eleva un poco m�s cada d�a y el �nimo de los analistas se vuelve m�s catastrofista. Eso supone m�s presi�n para la Casa Blanca, mientras que a la Guardia Revolucionaria le basta con sobrevivir.
La situaci�n del Estrecho, por tanto, contin�a siendo de alta tensi�n. Aviones y drones estadounidenses patrullan los cielos mientras las lanchas r�pidas iran�es hacen lo mismo en el mar. Las fuerzas estadounidenses hicieron regresar ayer a seis petroleros que transportaban aproximadamente 10.5 millones de barriles de petr�leo iran�, mientras que otros cuatro millones de barriles a�n lograron pasar sortear el bloqueo navegando muy cerca de la costa de Ir�n.
Adem�s, la posici�n GPS de los barcos en aguas internacionales frente a los Emiratos �rabes Unidos y Om�n est�n apareciendo repentinamente dentro del Estrecho o incluso en territorio oman�, mientras que los datos muestran embarcaciones en el puerto de Fujairah como si estuvieran en tierra firme, lo que da una idea del caos de guerra electr�nica que se vive en uno de los corredores energ�ticos m�s cr�ticos del mundo.
Nico Lange, analista alem�n de Defensa, asegura que, en la actual fase del conflicto, "Estados Unidos e Ir�n est�n jugando con la paciencia del otro. Washington apuesta ahora a que el bloqueo de los puertos iran�es conducir� con el tiempo a dificultades financieras, problemas de almacenamiento para el petr�leo producido y, finalmente, a una amenaza de paralizaci�n de la producci�n petrolera. Ir�n negocia con estoicismo y tenacidad, en la esperanza de que la presi�n global, la espiral de precios en el petr�leo y los productos petrol�feros, y el debate sobre los altos costos de vida en Estados Unidos puedan empujar a Trump a suavizar sus posiciones".
Raz Zimmit, director del Instituto para los Estudios de Seguridad Nacional (INSS, por sus siglas en ingl�s), afirma que "cada una de las partes cree -no necesariamente con raz�n- que su capacidad de resistencia supera a la del otro lado; y ambas partes estiman que a�n disponen de escalones de escalada efectivos adicionales [ataques estadounidenses contra infraestructuras y centrales el�ctricas; cierre del Estrecho de Bab el Mandeb y ataques iran�es contra infraestructuras energ�ticas en el Golfo]".
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