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La selección argentina ha certificado su pase a la siguiente ronda del Mundial con una actuación que reafirma su estatus de «campeona del mundo con todas las letras». En un escenario imponente como Dallas, la Albiceleste no solo venció por 2-0 a una Austria «rocosa, pero sin imaginación», sino que dio una exhibición de madurez colectiva en una fecha cargada de simbolismo, al cumplirse 40 años exactos del «'Gol del Siglo' ante Inglaterra» de Diego Maradona. Aunque los focos apuntan inevitablemente al "10", el triunfo ante el conjunto europeo demostró que el éxito de este equipo reside en su equilibrio.
La crónica del encuentro es clara: «La campeona del mundo es mucho más que Leo, que ya es mucho». El bloque defensivo, liderado por «la seguridad del 'Cuti y Lisandro atrás», fue una muralla infranqueable para los austríacos. En el centro del campo, Argentina impuso su ley gracias al «buen pase del trío De Paul-Enzo-Mac» y a la constante «movilidad de Almada», elementos que permitieron a la Albiceleste controlar los tiempos del partido. A pesar de que el choque tuvo tramos de «pierna dura, con varias trifulcas», el equipo nacional supo sobreponerse al «músculo austríaco» empleando «mucho sentido de pertenencia, inteligencia y valentía».
Argentina no se limitó a esperar, sino que «contrarrestaba con fútbol de posesión y ocasiones claras» el planteamiento físico de su rival. El equipo demostró ser una máquina de precisión táctica, actuando como «genios para esperar el momento y saber atacar donde más duele». Un ejemplo perfecto de esta lucidez fue la asistencia de Medina para el primer tanto de la noche. Pese a que el marcador final fue de 2-0, la superioridad fue tal que el equipo de Scaloni «mereció irse de Dallas con más de dos goles de ventaja». Solo la falta de acierto en momentos puntuales —incluyendo un «penalti fallado en el minuto 8» por Messi y una ocasión errada por Julián Álvarez— impidió una goleada mayor.
Como suele ser habitual, Lionel Messi puso la firma a la superioridad argentina. Tras el susto inicial desde los once metros, el capitán apareció en el minuto 38 para anotar un gol que «pasará a la historia del fútbol como el que le encumbró (por ahora) como máximo artillero de los Mundiales», alcanzando su cifra número 17. Ya en el tiempo de descuento, con el partido agonizando, «Leo dejó de nuevo su sello (minuto 95) con el gol 18 en los Mundiales», sentenciando un encuentro en el que Argentina se mostró rendida a los pies de su líder, pero amparada en un funcionamiento coral envidiable. La nota de preocupación para la Albiceleste fue la «sustitución de su pilar más defensivo, 'El Cuti' Romero» durante la segunda mitad. La salud del central preocupa al cuerpo técnico, ya que se le considera una «pieza insustituible cuya rodilla pende de un hilo», especialmente de cara a las rondas eliminatorias donde «Argentina se juega las papas».
























