Columna Desviada

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel D�az Ayuso, en Aguascalientes (M�xico).EFE
Actualizado
Audio generado con IA
Isabel D�az Ayuso est� unos d�as en M�xico haci�ndose un Pedro S�nchez, es decir, levantando un cortafuegos entre dos facciones. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha cruzado el Atl�ntico para rendir homenaje a Hern�n Cort�s, villano de la ideolog�a indigenista, s�lo unas semanas despu�s de que Claudia Sheinbaum visitara la p�rfida Espa�a, agasajada por el reconocimiento sobre los �excesos de la Conquista�. Ambos gestos apelan a un plan de largo aliento demosc�pico.
S�nchez y Ayuso pilotan estrategias divisivas que se embuten en un envoltorio que est� formulado en positivo. Es eficaz, pero enga�oso. El presidente del Gobierno, que acudi� a la frontera de Gaza cuando se estaban liberando a los primeros israel�es secuestrados por Hamas, abandera desde entonces �el lado bueno de la historia�.
La bondad se situar�a en el bando en el que no est�n Donald Trump, Benjamin Netanyahu o la propia D�az Ayuso, por lo que da cabida a espec�menes de todo pelaje. En realidad, ese �lado� s� tiene un correlato geogr�fico, que va desde Caracas y Bogot� hasta Beijing. Tras su visita a Xi Jinping, S�nchez reclam� que los pa�ses del Sur Global tuvieran m�s peso en las organizaciones internacionales. Hasta ahora, esa representaci�n estaba condicionada por la defensa de los valores democr�ticos. Xi considera que sus �China values� -una dictadura social pero entregada al capitalismo econ�mico- son tan v�lidos como los de Occidente. Al parecer, nuestro Gobierno desde ahora tambi�n.
�El lado bueno de la historia� sirve para arrinconar en el �malo� a tu enemigo pol�tico, en este caso a Vox y al PP cuando alcanza pactos con Abascal. No tiene mucha venta entre la derecha, pero cohesiona al resto. Quien no est� con S�nchez estar� con Netanyahu. Es desde ah� a partir de donde se quiere construir una mayor�a en 2027.
Ayuso ha escogido el t�rmino �mestizaje� para ensanchar su espacio. Anclado sobre s�mbolos de la Espa�a imperial, como Isabel la Cat�lica y el propio Cort�s, alude a un destino compartido entre espa�oles y latinos gracias a la supuesta misi�n civilizatoria y evangelizadora de los castellanos. Es coherente con un Madrid que releve a Miami como capital de la hispanidad. Tambi�n con el enorme peso electoral de la migraci�n iberoamericana y, por tanto, incompatible con la �prioridad nacional�. Excluye a la izquierda y a los no cristianos, excepto a los jud�os con quienes comparte aversi�n al Islam, por mucho que Isabel de Castilla expulsara a unos y a otros.
Ambos enfoques binarios asfixian la moderaci�n y abonan la aparici�n de fur�nculos. Ah� �scar Puente, que recibi� la recuperaci�n de Borja S�mper con un insulto, no tiene rival. Prietas las filas.

























