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A un paso de Atenas, de regresar a la Final Four tras la dolorosa ausencia el curso pasado, a ese lugar en el Olimpo de Europa que no deja de ser la raz�n existencial del Real Madrid. A una victoria de acabar con el Hapoel de Tel Aviv tras un segundo ejercicio, otro, de poder�o, incluso de supervivencia sin Tavares. La versi�n m�s plena del Madrid de Scariolo a tiempo. Campazzo lider� a un colectivo decidido, sin apenas resquicio, y Andr�s Feliz y Usman Garuba resultaron la chispa adecuada, un d�o desestabilizador por puro coraz�n. Una tremenda paliza finalmente. [102-75: Narraci�n y estad�sticas]
Fue un tormento el Facu, 10 triples en dos partidos, porcentajes de francotirador. Fue un cicl�n el Madrid, espoleado por dos tipos que no entienden el juego si no es desde el puro frenes�. Este Madrid es ya el del dominicano Feliz, un chico hecho a s� mismo desde las calles de Guachupita. Hasta la elite. Como Garuba, que enloqueci� al Hapoel con su capacidad de estar en todos sitios todo el tiempo. De pelear cada rebote, de molestar en cada emparejamiento. M�s all� de los n�meros (13 puntos, nueve rebotes y dos robos el p�vot, 11 y cinco el combo), estuvieron las sensaciones y lo que contagiaron.
Como no pod�a ser de otra forma, todo lo que aconteci� en el primer duelo del mi�rcoles iba a condicionar el segundo. La lesi�n de Tavares -"sin �l, somos otro equipo", admiti� Scariolo- y el dominio casi abrumador del Madrid entonces; pero tambi�n el extra�o final, el par�n de rendimiento y concentraci�n blanca cuando ya todo lo ten�a ganado, el parcial �ltimo del Hapoel, que le sirvi� m�s para recuperar confianza que para asustar. Hasta las quejas por el arbitraje en sala de prensa de Itoudis (esta vez fue su equipo el que lanz� m�s tiros libres). Con todo eso en la coctelera y de nuevo s�lo con la presencia de los abonados en las tribunas, amaneci� una partida diferente, en la que, por ejemplo, Elijah Bryant, a cero hace dos d�as y con molestias f�sicas, empez� con un triple.
Las cartas marcadas y un Hapoel consciente de encontrarse sobre el alambre, de que viajar a Bulgaria con la losa del 2-0 era una condena. Oturu pronto explot� la ausencia de Tavares, con Micic surti�ndole y asestando unas ventajas hasta ahora nunca vistas por los hebreos (13-19). Pero fue la segunda unidad de Scariolo la que espabil� al Madrid. De repente, llegaron unos minutos de sublime defensa, con Garuba y Feliz como capitanes del incordio. Manos, choques, robos e intensidad. Un dolor de cabeza para cualquiera que, en la otra canasta, castigaba un Maledon al fin enchufado.

Feliz, ante Micic, durante el partido.EFE
Fue un 13-3 de parcial que devolvi� la iniciativa al Madrid. Aunque, curiosamente, con la vuelta de los titulares, el Hapoel (y su zona defensiva) retom� algo el dominio. Espes� la noche. Aunque la �ltima canasta fue de Campazzo, las sensaciones y la peque�a ventaja eran de los visitantes (40-42).
Pero Scariolo hab�a visto claro quienes sacaban de punto al rival, quienes, con su energ�a, decantaban la balanza. Feliz y Garuba le hicieron cambiar los planes, titulares tras el descanso. Y fueron, otra vez, la revoluci�n. Desquiciaron a Micic, atacaron cada resquicio, tocaron balones en defensa y, con la astucia de Campazzo, pusieron patas arriba el Palacio. Los tres (un triple de Hezonja y otro de Okeke en ese tramo tambi�n) fueron la plenitud, como si de repente el DJ subiera el volumen de la m�sica. Un 25-9 de vuelta y una m�xima para empezar a so�ar (71-56).
No tir� la toalla el Hapoel, m�s alegre sin Garuba en pista. Un parcial de 2-9, la cuarta de Maledon... Amenazaba con un desenlace de tensi�n como el mi�rcoles pero, de repente, todo termin� de saltar por los aires. Micic se carg� con la cuarta y a la jugada siguiente, una t�cnica por protestar le mand� al banquillo. Contest� el Madrid con dos triples (Campazzo y Lyles), una sentencia. A refrendar el martes en Bulgaria, el destierro del Hapoel. Y con el colch�n de tener hasta dos balas m�s hacia el OAKA.
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