


























Como casi todo el mundo estos d�as, Craig Dalton, un experto en Salud P�blica que trabaja como profesor en la facultad de Medicina y Salud P�blica de la Universidad de Newcastle, en Australia, sigue de cerca las noticias de lo que est� pasando con el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius y que mantiene al pasaje -14 espa�oles entre ellos- en cuarentena.
En su caso, no solo le mueve el inter�s, la precauci�n o la curiosidad, sino tambi�n una cierta sensaci�n de 'd�j� vu'. Porque �l ya vivi� una situaci�n similar hace poco m�s de 30 a�os.
En 1993 este cient�fico investig� un brote de hantavirus. Y dio con el origen del problema.
En aquella �poca, Dalton era un joven investigador del servicio de Inteligencia Epidemiol�gica de los Centros para el Control y la Prevenci�n de Enfermedades de EEUU (CDC por sus siglas en ingl�s). Un d�a de primavera, recuerda, recibi� un encargo urgente: desplazarse a una zona en el suroeste del pa�s a investigar un brote alarmante que estaba afectando fundamentalmente a una poblaci�n de indios navajo.
Para saber m�s
Sin causa conocida, adultos de entre 20 y 30 a�os ca�an gravemente enfermos de repente y, tras desarrollar fiebre y tos, progresaban despu�s r�pidamente a sufrir una insuficiencia respiratoria grave. "Algunos parec�an estar lo suficientemente bien como para bailar por la noche y, sin embargo, luego mor�an en cuesti�n de horas", se�ala Dalton en un art�culo publicado en The Conversation en el que rememora su experiencia.
El fen�meno resultaba aterrador, recuerda ahora, a trav�s del correo electr�nico: "Daba verdaderamente miedo ver surgir una nueva enfermedad con una tasa de letalidad muy alta sin conocer la causa".
Al principio, recuerda, en el equipo desplazado a la zona nadie ten�a ni idea de cu�l era el origen de aquel brote. "Incluso se lleg� a temer que pudiera tratarse de un accidente de guerra biol�gica". Pero, posteriormente, la concienzuda investigaci�n llev� a identificar la causa: un nuevo hantavirus que se contra�a al inhalar part�culas procedentes de excrementos, orina y saliva de roedores de la zona.
"Yo era solo un miembro joven de un equipo muy grande, as� que pude ver c�mo el laboratorio, los epidemi�logos y los ec�logos de campo (que capturaban los ratones en el campo) cooperaban para descubrir la causa del brote. Fue una experiencia de aprendizaje incre�ble", celebra.
No fue f�cil ponerle nombre a ese nuevo virus identificado, recuerda Dalton. "Algunos eran muy negativos, resultaban culpabilizadores para la poblaci�n de navajos locales", explica. Tambi�n se plante� el nombre de virus Four Corners, porque as� es como se conoc�a el �rea donde se desat� el brote, en los l�mites de Utah, Arizona, Nuevo M�xico y Colorado, "pero tambi�n se consider� demasiado estigmatizante". De modo que al final se opt� por ponerle el nombre de una peque�a localidad que desde los tiempos de la presencia espa�ola se llamaba 'Sin nombre', as�, en castellano. "Y ese fue el que al final se seleccion�. Es el virus Sin Nombre".
Ese brote del virus Sin Nombre, que tal como comprobaron los investigadores, no se transmit�a de persona a persona, provoc� al menos 15 muertes y fue el primer 'hantavirus del Nuevo Mundo' identificado.
M�s tarde se identificar�an nuevas cepas en el continente, como la ya famosa variante Andes.
Con la experiencia a sus espaldas y los datos que maneja, Dalton creo que lo m�s plausible para explicar lo sucedido en el crucero es la existencia de un primer contagio fuera del barco y una transmisi�n posterior de persona a persona.
"Seg�n la cronolog�a de los casos, parece que el primer caso estuvo expuesto al virus antes del viaje y luego lo transmiti� a otros alrededor del 6 de abril, fecha en que estos enfermaron", se�ala.
En su opini�n, no hay riesgo de que este brote vaya a desencadenar una gran epidemia. "Los brotes de hantavirus de los Andes con transmisi�n de persona a persona son raros y tienden a detenerse una vez que se implementan medidas b�sicas de aislamiento y control de infecciones. No se propaga con la misma facilidad que el Covid", subraya.
"Por supuesto, las autoridades realizar�n un an�lisis gen�tico del virus para examinar si existe una nueva mutaci�n que aumente su transmisibilidad, pero sospecho que el brote se debi� simplemente al hacinamiento en el barco", a�ade.
Dalton considera que para contener el brote no hacen falta grandes medidas de control. "Un simple seguimiento de los s�ntomas y el aislamiento de las personas enfermas ante el primer signo de enfermedad probablemente prevendr�n casos futuros", aclara. "Simplemente no estamos ante un virus tan transmisible como otros".
"Registrar las fechas exactas de inicio y contacto entre los casos ayudar� a completar el panorama epidemiol�gico", Y el an�lisis gen�tico del virus ayudar� a confirmar su relaci�n y, potencialmente, tambi�n a vincularlo con una poblaci�n de roedores reservorio a la que probablemente estuvo expuesto el primer caso.
Es una labor para los 'detectives epidemiol�gicos', concluye: confirmar el diagn�stico, reconstruir la cronolog�a, poner a prueba las hip�tesis contrapuestas y dejar que el patr�n de exposici�n, enfermedad y evidencia de laboratorio cuenten la historia.
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