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El Papa León XIV ha protagonizado este miércoles una jornada sin precedentes en la historia de la Iglesia al convertirse en el primer pontífice que visita un centro penitenciario en España. En un gesto cargado de simbolismo y humanidad, el Santo Padre acudió al centro penitenciario de Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), para trasladar un mensaje de esperanza y redención a las mujeres privadas de libertad.
Durante su encuentro con las internas, el Papa insistió en la idea de que "todo ser humano es digno" y que no existe ninguna situación, por difícil que sea, que haga al Señor apartar su mirada de nosotros. Con un tono cercano y reflexivo, el Pontífice subrayó que los "errores de la vida no determinan la identidad de una persona", recordando que el verdadero significado de ser cristiano reside en la capacidad de reconciliarse y perdonar.
El acto estuvo marcado por momentos de gran emotividad, especialmente cuando dos de las reclusas tomaron la palabra para relatar su propia experiencia con el cristianismo dentro de la prisión. Como muestra de afecto y reciprocidad, las internas entregaron varios regalos al Santo Padre, quien a su vez les hizo entrega de una imagen de la Virgen María. Esta visita no solo representa un hito institucional, sino que refuerza el compromiso del Vaticano con las denominadas "periferias existenciales".
Tras concluir su estancia en Brians 1, el Papa continuó con su apretada agenda oficial, llegando a las 11:53 horas a la Abadía de Montserrat. El recorrido final de 400 metros hasta la plaza de Santa María lo realizó en el 'papamóvil', rodeado de miles de fieles que se congregaron para celebrar el milenio de vida monástica ininterrumpida en la abadía. En el monasterio fue recibido por una amplia representación política, encabezada por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y los ministros Óscar Puente y Ana Redondo, consolidando una jornada de profunda relevancia tanto espiritual como social para Cataluña y el resto de España.




















