






















Daniel Lozano
Actualizado
El tiro izquierdista sali� por la culata. El ba�o popular de masas de Mar�a Corina Machado en Madrid eclips� la cumbre programada por Pedro S�nchez en Barcelona para erigirse como el gran l�der del denominado bloque progresista, que en Am�rica Latina enfrenta un presente tormentoso y un futuro lleno de interrogantes.
Mientras la l�der democr�tica de Venezuela recib�a el calor de la di�spora, que incluso le entreg� sus hijos como s�mbolo de futuro y esperanza, S�nchez, como maestro de ceremonias, se las apa�aba para colocar a sus invitados en la foto de familia. Toda una paradoja: el nuevo Sim�n Bol�var de la Patria Grande (sue�o del Libertador que une hoy a izquierdistas, revolucionarios y populistas) es un espa�ol que ha querido recoger el testigo del eterno Lula da Silva (80 a�os y a por sus s�ptimas elecciones) como principal antagonista global de Donald Trump.
El impulso de la desinflada Patria Grande llega ahora desde Madrid, tras una serie de derrotas electorales y pol�ticas de mucho calado, por un converso a la causa: S�nchez comenz� a abrazar al bloque izquierdista a finales de 2023, con un mensaje al Grupo de Puebla, artefacto pol�tico que re�ne a dirigentes empe�ados en blanquear a las dictaduras.
Un fracaso tras otro, y con el hurac�n en contra que procede desde la Casa Blanca, lo que ha cambiado en profundidad el mapa geopol�tico del continente. La emblem�tica revoluci�n ind�gena de Bolivia ha acabado con sus l�deres en la c�rcel (Luis Arce) o perseguidos (Evo Morales), y con el Gobierno del centrista Rodrigo Paz. No le fue mejor a la familia Zelaya en Honduras, aliada de las revoluciones y derrotada de forma estrepitosa en las urnas. Tampoco al bloque del ex presidente progresista Gabriel Boric en Chile, que abri� las puertas del Palacio de la Moneda al ultraderechista Jos� Antonio Kast.
En Ecuador no quieren ni ver a Rafael Correa y s�lo en Uruguay, con la victoria de Yamand� Orsi, se alivi� apenas las heridas de la izquierda continental.
"Los l�deres de la Patria Grande en alg�n momento fueron todopoderosos, due�os del continente y due�os del relato, de la historia de los pueblos. Se lo hab�an adue�ado en todos los pa�ses: el chavismo en Venezuela, Evo en Bolivia, Correa en Ecuador, los Kirchner en Argentina, ni qu� decir el lulismo en Brasil. Ahora, a pesar de que unos pocos quedan en el poder, lo que han perdido definitivamente es el control del relato de nuestra Historia y de nuestra gente. Realmente, ya han perdido el poder", resume para EL MUNDO el analista Miguel Velarde.
Todos los presentes buscaban en Barcelona retroalimentarse de cara a las elecciones, que en el caso de Colombia son inminentes. Para la primera vuelta del 31 de mayo, Iv�n Cepeda, candidato oficialista, parte con ventaja en las encuestas, con una media de 37%, frente al ultraderechista Abelardo de la Espriella (27%) y el t�ndem que conforman la uribista moderada Paloma Valencia (20%) y el centrista Juan Daniel Oviedo, la �ltima sensaci�n pol�tica del pa�s cafetero. Para la segunda vuelta, Gustavo Petro tiene previsto ahondar a�n m�s su desaf�o al Estado, porque la suma de derecha y centro provocar�a la derrota de la izquierda radical.
"En Brasil, por primera vez Flavio Bolsonaro [hijo] supera a Lula en las encuestas. M�s que la foto, importa el impulso. Son datos que reflejan la renovaci�n generacional de la pol�tica en Brasil, con alguien joven enfrentado a un ciclo tan largo como el de Lula", avanz� Velarde sobre el pulso electoral en el gigante suramericano, que se iniciar� en octubre.
En Per�, transcurridos ocho d�as de la primera vuelta electoral, s�lo se sabe que Keiko Fujimori (populista de derechas) ser� la favorita para la segunda etapa de junio. La disputa entre el S�nchez peruano (el izquierdista Roberto S�nchez, heredero pol�tico del golpista Pedro Castillo) y el l�der trumpista Rafael L�pez Aliaga, depende hoy de unas pocas actas derivadas a la Junta Electoral por contener peque�as deficiencias. De momento, S�nchez aventaja a L�pez Aliaga por el 0,09% de los votos.
"Lo que este c�nclave de los autotitulados liderazgos progresistas muestra es que hay un profundo d�ficit intelectual, pol�tico y �tico en la reformulaci�n de este progresismo. Primero, porque en Am�rica Latina la mayor crisis de derechos humanos provocada por una dictadura durante m�s tiempo, la cubana, y el mayor movimiento social prodemocr�tico contra una dictadura, el venezolano, est�n siendo invisibilizados y cuestionados por el apoyo no tan velado de estos liderazgos a las dos respectivas dictaduras. Un movimiento social prodemocr�tico y una crisis de derechos humanos, dos temas centrales para cualquier redefinici�n progresista de una agenda pol�tica, est�n siendo maltratados por las alianzas y posicionamientos pol�ticos de estos l�deres. A la postre, los posicionamientos globales en funci�n del rechazo a Trump est�n provocando alianzas contra natura o que desnaturalizan la l�nea original de muchas trayectorias", sentencia para EL MUNDO el historiador Armando Chaguaceda.
"Ning�n pueblo es peque�o, sino grande y estoico cuando defiende su soberan�a y el derecho a la vida plena", pontific� en Barcelona la mexicana Claudia Sheinbaum en defensa radical del r�gimen castrista, una prueba m�s de que el romanticismo revolucionario con Cuba no tiene fecha de caducidad, pese a los 67 a�os sin democracia que ya han sufrido los cubanos.
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