






















La sección sindical de la CNT en la Taberna Garibaldi, el proyecto hostelero impulsado por Pablo Iglesias en Lavapiés, ha denunciado "trato vejatorio por parte de responsables de la empresa", "jornadas de hasta 12 y 14 horas" e "incumplimientos reiterados de derechos laborales básicos" en un comunicado difundido cuando se cumple un año de la constitución del sindicato en el local.
"Hace un año constituimos la Sección Sindical con el objetivo de defender los derechos de la plantilla y construir un espacio de trabajo digno, democrático y coherente con los valores que la empresa proyecta públicamente. Un año después, la distancia entre el discurso y la realidad laboral sigue siendo insostenible", señala la CNT en su escrito.
El sindicato asegura que durante este tiempo ha trasladado a la empresa distintas propuestas y reivindicaciones básicas, entre ellas la entrega de cuadrantes en los plazos establecidos por convenio, la implantación de un sistema de fichaje transparente, la adaptación de la Prevención de Riesgos Laborales a la actividad real del centro, la entrega de nóminas pendientes, la definición de funciones, la promoción interna, el control de las horas extraordinarias y la planificación de actividades y eventos con suficiente antelación.
La sección sindical también denuncia que sigue sin ponerse en marcha un Protocolo frente a las Violencias Machistas, pese a haber sido solicitado "en numerosas ocasiones". "Mientras tanto, la plantilla continúa soportando jornadas de hasta 12 y 14 horas, cambios organizativos sin planificación, incumplimientos reiterados de derechos laborales básicos y situaciones de trato vejatorio por parte de responsables de la empresa", afirma la organización.
La CNT considera "especialmente grave" la difusión de imágenes de la delegada sindical durante su jornada laboral y dentro del centro de trabajo. Según el comunicado, esos hechos han derivado en la petición de una demanda contra Bertrand Ndongo, solicitud que, siempre según la versión del sindicato, la empresa habría desoído. Para la organización, lo ocurrido constituye "un ataque intolerable a la libertad sindical y a quienes ejercen la representación de las personas trabajadoras".
"No podemos aceptar que espacios que se reivindican como progresistas, feministas, transformadores o comprometidos con la justicia social mantengan puertas adentro dinámicas laborales que reproducen exactamente aquello que dicen combatir", sostiene la CNT, que reprocha la distancia entre el discurso público del local y las condiciones que atribuye a su plantilla.
La Taberna Garibaldi abrió en marzo de 2024 como un híbrido de bar, centro cultural y ágora política. Iglesias, junto al poeta Sebastián Fiorilli y el cantautor Carlos Ávila, presentó entonces el proyecto como "un local solo para rojos, donde podamos ir nosotros a tomar cervezas". La carta del establecimiento combinaba referencias gastronómicas con guiños ideológicos como el "Salmorejo Partisano", las "Enchiladas Viva Zapata" o la carrillera "Brigada Garibaldi".
El primer local, situado en la calle Ave María, cerró el pasado 29 de junio tras poco más de un año y cuatro meses de actividad. Iglesias defendió entonces que no se trataba de una despedida, sino de un traslado. El nuevo emplazamiento, en el número 23 de la calle Miguel Servet, donde antes funcionaba el restaurante Bombay Blue, fue anunciado por el exvicepresidente como un espacio más amplio, con terraza, futbolín y más capacidad para actividades culturales.
El traslado fue financiado a través de una campaña de micromecenazgo en la plataforma Goteo, que superó los 140.000 euros con más de 3.100 donaciones. "Nos habéis apoyado mucho más de lo que hubiéramos esperado", agradecieron entonces desde el local.
La CNT, sin embargo, sostiene ahora que la situación laboral interna no se corresponde con la imagen pública del proyecto. "No basta con discursos, campañas o posicionamientos públicos. Los derechos laborales, el feminismo y la democracia deben ejercerse también dentro de los centros de trabajo", afirma la sección sindical.
"Un año después seguimos esperando respuestas. Seguimos esperando hechos", añade el comunicado, que concluye con un mensaje de continuidad en la acción sindical: "Seguiremos organizadas, seguiremos denunciando y seguiremos luchando hasta que la dignidad laboral deje de ser una promesa y se convierta en una realidad".
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