






















Amenazaba lluvia cuando Mar�a Jes�s Montero, la candidata del PSOE a la Junta, llegaba a la capilla ardiente de los dos agentes que este viernes fallecieron mientras persegu�an una narcolancha instalada en la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva. Pero la tormenta se le adelant� a la ex vicepresidenta del Gobierno, que fue recibida con abucheos y gritos por algunas de las personas que se encontraban all�.
"Fuera de aqu�, no os queremos en Andaluc�a", le gritaron a Montero cuando se dispon�a a dar sus condolencia a las familias de los dos fallecidos.
La l�der del PSOE andaluz, muy seria, tuvo que aguantar, adem�s, que le acusaran de acudir "solo para hacerte la foto".
A falta de una representaci�n de peso del Gobierno -no ha acudido ning�n ministro, solo la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo-, la ex vicepresidenta y ex ministra de Hacienda ha sido el objetivo de los reproches que se se han escuchado en el exterior de la capilla ardiente en Huelva.
Porque a pesar de la gravedad de lo sucedido frente a las costas onubenses este viernes, el Gobierno de Pedro S�nchez ha enviado una representaci�n de segundo nivel al funeral del agente Germ�n P�rez y del capit�n Jer�nimo Jim�nez en circunstancias muy similares a las del fallecimiento de David P�rez y Miguel �ngel Gonzalez, los dos guardias muertos en Barbate hace dos a�os tambi�n frente a una narcolancha.
Junto a la secretar�a de Estado de Seguridad, el ejecutivo ha mandado a Huelva a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes G�mez, y al delegado en Andaluc�a, Pedro Fern�ndez. Ni un solo ministro, dejando a Montero, pieza central del Gobierno hasta hace apenas unas semanas, completamente sola.
La ausencia, en especial, del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, ha provocado el malestar y las quejas de asociaciones profesionales como Jucil, que ha denunciado el "abandono institucional" que sufren los guardias civiles que combaten contra el narcotrafico en Andaluc�a, al tiempo que ha reclamado "medidas urgentes" para proteger a los agentes de los servicios mar�timos, "cada vez m�s expuestos a organizaciones criminales violentas y mejor organizadas".
Junto a la indignaci�n, el dolor ha presidido el multitudinario adi�s que han dado a los dos agentes muertos sus compa�eros y la sociedad onubense en su cojunto en una iglesia que se ha quedado peque�a y que se ha te�ido del verde de los uniforme del instituto armado.
"Quiero ser su mujer y su compa�era". Luisa, la viuda de Germ�n P�rez, ha portado a hombros el f�retro con los restos de su esposo. Le acompa�aba como su viuda, pero tambi�n, como ha dicho entre l�grimas a la puerta del tempo, como guardia civil, como "compa�era". Ambos, miembros del Servicio Maritimo de la Guardia Civil y en primera l�nea en la guerra que se libra contra el narco en las costas andaluzas.
El agente Germ�n P�rez y el capit�n Jer�nimo Jim�nez han recibido hoy el homenaje de sus compa�eros y de la ciudad de Huelva, donde prestaban servicio y de cuyo puerto salieron el viernes a primera hora de la ma�ana a patrullar el litoral, sin objetivo definido hasta que se toparon con una de las muchas narcolanchas que surcan estas aguas, cargadas de droga, y tras una larga persecuci�n perdieron la vida tras chocar las dos embarcaciones de la Guardia Civil.
El obispo de Huelva, Santiago G�mez Sierra, ha puesto voz al malestar que reina entre quienes combaten en primer l�nea contra el narco y ha lanzado un mensaje contundente. Frente al narcotr�fico, "es una grave irresponsabilidad mirar hacia otro lado".
Ha recordado la obligaci�n "de las instituciones" de dotar a las fuerzas de seguridad de los medios necesarios para luchar contra los clanes de traficantes, una "delincuencia organizada cada vez m�s poderosa y violenta".
La droga, ha denunciado, es una "amenaza que destruye vidas y pueblos enteros" y ha continuado diciendo que "no es un negocio inocente, detr�s hay muerte, corrupci�n, violencia". Es "dinero manchado de l�grimas y sangre", ha apuntado para pedir "menos silencio y m�s intolerancia ante este negocio de muerte".
Huelva, ha puesto de relieve el obispo, se ha convertido en "una de las principales puerta de la droga al mercado nacional y europeo" y ha agradecido a los miembros de las fuerzas de seguridad "vuestro servicio abnegado, incomprendido y arriesgado". "Espa�a necesita hombres y mujeres que no se rinden ante el miedo, la violencia y el dinero f�cil", ha a�adido.
Ha reflexionado sobre una sociedad "que demasiada veces se acostumbra a noticias sobre el tr�fico de droga sin pensar en el coste humano que conlleva" y ha hecho un llamamiento a toda la sociedad para combatir el narcotr�fico, porque "es tarea de todos, de toda la sociedad". "No podemos resignaros ante este fen�meno que corrompe nuestra convivencia y pervierte a nuestra juventud y a las familias", ha apostillado.
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