Roland Garros
El espa�ol, de 20 a�os, cay� ante Cer�ndolo (6-4, 6-7, 7-6, 6-7 y 7-6) en tercera ronda despu�s de remontar dos veces y llegar al l�mite en el super tie-break

Landaluce, ante Cer�ndolo, este s�bado.EFE
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Llegar� un d�a en el que Mart�n Landaluce mire atr�s y vea esta derrota como un triunfo. Fue su llegada a la �lite, la confirmaci�n de su madurez. Este s�bado cay� ante el argentino Juan Manuel Cer�ndolo por 6-4, 6-7(7), 7-6(4), 6-7(4) y 7-6(8), pero de qu� manera lo hizo. En el tercer partido m�s largo de la historia de Roland Garros -cinco horas y 49 minutos-, remontando todo lo remontable, peleando cada punto, sin rendirse. Al final, un par de errores en el super tie-break le cerraron las puertas de los octavos de final, pero lo vivido tiene valor. Para su formaci�n, a sus 20 a�os, fue una derrota excelente.
Desde el primer minuto, el partido fue un intercambio igualad�simo en el que ninguno lograba imponerse. Cuando Landaluce aceleraba su derecha con potencia, Cer�ndolo respond�a con bolas altas, alt�simas, para forzarle el error. Cuando Cer�ndolo sacaba con m�s fuerza, Landaluce se adelantaba en la pista en sus segundos servicios para sembrar la duda. El espa�ol se enred� m�s con su rev�s, especialmente el cruzado, pero encontr� mayor fortuna en la red. Cer�ndolo, en cambio, brillaba en la defensa desde el fondo y le sobraban piernas para llegar a la mayor�a de dejadas. Ninguno era mejor que el otro y, en ese contexto, todo depend�a de los momentos. Hasta tres muertes s�bitas disputaron con un balance tambi�n equilibrado y as�, despu�s de casi seis horas de juego, lleg� el super tie-break decisivo.
En �l, un extraordinario golpe paralelo de derechas le puso en disposici�n de vencer (8-6), pero a partir de ah� todo fueron errores. Tanto �l como Cer�ndolo aguantaron el sobreesfuerzo sin quejas: no hubo ni una sola llamada al fisioterapeuta, ni tan siquiera un gesto de dolor, pero con el paso del tiempo los dos fueron acumulando fallos y al final la fortuna abandon� al espa�ol.

EFE
En su orgullo quedar�n grabadas, de todas formas, las dos veces que estuvo muerto y las dos en las que resucit�. Tanto en el segundo como en el cuarto set, Landaluce lo tuvo todo perdido y supo sobreponerse. En el segundo salv� hasta tres bolas de set antes de forzar el tie-break y decidirlo; en el cuarto levant� un break en contra cuando Cer�ndolo ya sacaba para cerrar el partido. Tiene 20 a�os y acaba de jugar casi seis horas en Roland Garros sin bajar los brazos. El futuro puede esperar, pero ya ha sabe de qu� es capaz.
























