Entrevista Chimp�n
En plena retirada progresiva, protagoniza una pel�cula por �ltima vez y relativiza los clich�s que le rodean: "Quienes dictan lo que es bueno o malo viven en una realidad paralela"

Actualizado
Leo Harlem (Matarrosa del Sil, 1962) protagoniza por �ltima vez una pel�cula, ‘La familia Beneton +2’, que ya est� en cines. Es un paso m�s en su plan de jubilaci�n progresiva, que comenz� abandonando los escenarios a principios de a�o. Se despide, por supuesto, con una comedia familiar, su imagen de marca. "Es un g�nero minusvalorado pese a que funciona muy bien en taquilla. Adem�s, para muchos ni�os es la primera vez que van a un cine, es un sistema para crear cantera cinematogr�fica. Pregunta a las salas si ellas valoran o no estas pelis", sonr�e.
- �El �xito est� bajo sospecha en Espa�a?
- Es que los que crean los criterios de lo que es bueno o malo viven en mundos paralelos. Entre ellos se adoran, se llevan muy bien y ponen a parir todo lo que no sean los estilos que creen que debe ver la gente. Luego, la respuesta del que paga voluntariamente unas entradas es ir a ver otras cosas y les molesta.
- Acabamos de ver ese choque en el enfrentamiento creado entre Torrente y ‘Amarga Navidad’, por m�s que Segura y Almod�var han insistido en que no existe.
- Es absurdo porque el cine los necesita a ambos. El cine es como un parque y hay gente que va a leer un libro, a tomar el sol, a pasear el perro, a jugar con sus hijos, a sentarse un rato, a hacer deporte... Todos caben y todos est�n felices. Los g�neros tienen que convivir y coexistir porque lo importante es que la industria no pare, que haya proyectos de todo tipo y que la gente trabaje. No todo el mundo tiene que ser Ingmar Bergman ni todo tiene que ser Esteso y Pajares. No veo que haya necesidad de fomentar ning�n conflicto, pero siempre hay alguien a quien le apetece hacerse notar.
- �Lo politizamos todo demasiado, incluso el entretenimiento?
- S�, s�, s�. Esto es as�, sin duda. Todo se politiza, todo se posiciona a un lado u otro y esa visi�n pol�tica de la vida condiciona la mirada sobre cualquier cosa. Hoy en d�a, tenemos un criterio aprior�stico. No vemos o leemos las cosas y luego las juzgamos sino que, ya antes de examinarlas, nuestras opiniones est�n preconcebidas porque partimos de una posici�n determinada. Y aunque luego descubramos que no ten�amos raz�n, da igual, nadie cambia de idea. Sostenella y no enmendalla…
- �Sientes el mal del c�mico, esa presi�n por ser gracioso y simp�tico hasta cuando vas a comprar el pan?
- S�, es inevitable en este oficio, pero tambi�n es bueno porque implica un reconocimiento, la gente tiene unas expectativas porque se lo pasa bien contigo. Lo que pasa es que el c�mico no siempre est� de buen humor y eso se entiende menos que con el resto de personas. Bueno, tampoco pasa nada. Imagino que le pasar�a lo mismo a Mike Tyson y ser�a a�n peor porque todo mundo estar�a temiendo que les metiera un tortazo. De nosotros la gente siempre espera un chiste, que es m�s inofensivo. Es un sambenito con el que se puede convivir razonablemente bien. La gente necesita disfrutar un poquito y si puedes ayudar a ello, no te cuesta tanto.
- Est� claro, pero es como estar trabajando todo el rato. Los a�os que cubr� f�tbol, llegaba a cualquier sitio deseando desconectar y la gente s�lo quer�a hablar de los fichajes de su equipo.
- Es que el f�tbol son palabras mayores. Pasa un poco lo que habl�bamos antes del cine, hay mucho snob que desprecia estos deportes tan ultrapopulares porque son una mierda y una cosa para las masas. Les encantar�a que a las masas les gustara lo que ellos digan. Es el mismo fen�meno con distinto collar, volviendo a lo de tener que ser siempre gracioso, peor es ser hombre del tiempo. Soy amigo de Roberto Brasero [meteor�logo de Antena 3] y soy el primero que le pregunta cada d�a qu� tiempo va a hacer ma�ana. Aqu� cada uno aguanta su vela.
- �Se te quiere m�s de lo que se te valora?
- Es posible, pero yo me valoro a m� mismo. S� lo que hago, s� lo que valgo y el resto puede pensar lo que quiera. �Qu� le voy a hacer? No puedo estar detr�s de cada persona dici�ndole que mi trabajo tiene un valor. S� que la gente me quiere mucho porque lo noto en la calle, lo de la valoraci�n… �A qu� nivel? �Por parte de qui�n? Bueno, no necesito que nadie me diga que soy un nivel ocho en intelectualidad, lo importante es que la gente me trata muy bien.

Leo Harlem posa para la entrevista.Javier Barbancho
- Has potenciado el perfil de cu�ao sin ser t� nada de eso.
- Claro, es adrede. �Sabes lo que pasa? Una de las claves de la felicidad es no meterte en l�os. La gente que dice que mi humor es muy blanco y tal y cual, �qu� quiere que haga? �Un mon�logo sobre Nicanor Parra, el poeta chileno, que s�lo va a entender una persona de cada 10.000? Podr�a hablar de m�sica, de pintura y de 50.000 cosas m�s que me interesan, pero voy a conceptos m�s amplios porque hay que tratar de llegar al m�ximo de gente. Al menos, esa ha sido siempre mi intenci�n y no reniego de ello. Un problema habitual en la vida es no tener muy claros tus objetivos, yo los tengo clar�simos desde el principio. Y si me llaman cu�ao por lograrlos, bienvenido sea.
- �Cu�les eran esos objetivos? �Triunfar, b�sicamente?
- Pues, hombre, no te voy a mentir, eso tiene su importancia. Y tambi�n he tenido siempre claro que no quiero que la gente se moleste o se enfade, as� que me quito temas de los que ser�a muy f�cil hablar. Para m�, y para cualquier c�mico, es muy sencillo meterse con pol�ticos y famosos, pero yo no lo hago porque creo que somos lo suficientemente tontos como especie, entre las modas, las man�as y nuestras miserias cotidianas, como para darme material de sobra sin necesidad de meterme con nadie. La vida es un chiste constante. Luego, cada uno tiene su nivel de formaci�n e intelectualmente no soy torpe. He le�do mucho, tengo mucho conocimiento del cine, especialmente el cl�sico... pero no me meto en charcos y he logrado triunfar as�. �Que me llaman cu�ao? Pues s�, se�or, soy un cu�ao y cada d�a el de m�s gente. No tengo ning�n problema con serlo y vivo m�s tranquilo.
- Ahora tranquilo estar�s, te has retirado de los escenarios.
- S�, estaba ya un poco harto. Llega una edad en la que el tiempo vale m�s que el dinero. Tengo 63 a�os y quiero disfrutar de los fines de semana. Sigo haciendo ‘Leo Talks’, en Movistar, que es un proyecto que me gusta mucho y es sencillo de trabajar, pero el teatro era una esclavitud de viajes constantes. Empec� trabajando de panadero, luego de camarero y despu�s el humor, tres trabajos de noche y fin de semana. No sab�a lo que era tener libres un viernes y un s�bado seguidos y ahora quiero descansar. Estoy viviendo una vida m�s tranquila, m�s relajada. Y con el cine, lo mismo.
- �Es esta tu �ltima pel�cula?
- Si me ofrecen un cameo de un d�a o dos de rodaje, vale, pero ya no voy a volver a ser protagonista de una pel�cula. Trabajos breves y sencillos. Tengo 42 a�os cotizados y ya he cumplido. Ahora me corresponde a m� estar unos a�os de cierta calidad de vida y quiero disfrutarlo.
- Imagino que no te habr�a importado ser millonario y famoso con 20 a�os, pero que el �xito te pillara maduro da mucha perspectiva.
- Claro. Ten en cuenta que empec� a trabajar en el mundo del espect�culo con 40 a�os, ya ven�a muy trabajado y siempre he valorado las cosas en su justa medida. Como panadero y camarero cobraba salarios no te voy a decir infames, pero casi. S� el privilegio que es que me haya ido tan bien y lo he disfrutado mucho. Lo mejor es que sigo haciendo lo que me da la gana. Si ma�ana decido que quiero volver al teatro, cojo uno cuatro o cinco d�as y lo reviento, pero mi motivaci�n nunca ha sido s�lo el trabajo y el dinero.
- �Y cu�l es?
- Armonizar y estar tranquilo. �Sabes c�mo disfruto de levantarme una ma�ana sin prisa, bajar a comprar tranquilamente y no tener que estar pensando en el taxi, el aeropuerto, el vuelo, el hotel y el show? He relajado mi vida porque puedo permit�rmelo y necesito estar tranquilo y disfrutar. Adem�s, yo no necesito locuras, no quiero tirarme en parapente ni subir al Everest, quiero estar aqu� con mi librito, ver el f�tbol y quedar a cenar con amigos sin tener prisa.


























