Entrevista
Fue el primer arquitecto africano (y hasta ahora el �nico) en recibir el premio Pritzker. Dise�a grandes proyectos en Las Vegas o R�o de Janeiro, pero su alma sigue en Burkina Faso, verdadera protagonista de su libro 'Building Stories' (Taschen)

Retrato del arquitecto Francis Ker�.
Actualizado
Entre acacias, baobabs y �rboles de karit�, en la �rida llanura de la sabana africana -menos en la �poca de lluvias, cuando se cubre de un intenso verde-, se esconde una peque�a aldea de chozas de adobe y techos de paja: Gando. Est� a unos 200 kil�metros de la capital de Burkina Faso, Uagadug�. Pero en esa regi�n rural, donde a�n se mantienen costumbres ancestrales mezcladas con creencias musulmanas y ritos animistas, tan solo 15 kil�metros suponen una odisea: esa es la distancia que separa Gando de la ciudad m�s cercana, Tenkodogo, y la que ten�an que andar los ni�os para ir a la �nica escuela de la zona. M�s de cuatro horas a pie, solo de ida. Pero hoy, si buscan Gando en Google Maps, lo primero que aparece es su escuela primaria, un s�mbolo de la nueva arquitectura africana: sencilla y modera, con ladrillos de adobe y un techo onduladdo que no es capricho sino el mejor dise�o para aprovechar el viento y las energ�as geot�rmicas.
Esa escuela fue la primera obra de Francis Ker� (Gando, 1965), el primer africano -y hasta ahora �nico- en ganar un premio Pritzker, el Nobel de la arquitectura. Cuando ten�a siete a�os, su padre, el jefe del pueblo, decidi� mandarle a la escuela para que aprendiera a leer y a escribir. �As� tendr�a a alguien que pudiera leerle las cartas que llegaban del gobierno�, cuenta Ker� desde su estudio en Berl�n. �Fue muy duro dejar mi hogar a esa edad. Me mandaron con una familia de acogida para que no tuviera que caminar ocho horas cada d�a...�, recuerda. As� empieza la carrera de uno de los mejores arquitectos contempor�neos: con una escuela. Y as� empieza su delicioso libro Building Stories (Taschen) que recopila sus principales trabajos, desde una cl�nica en L�o (Burkina) hasta el Serpentine Pavillion de Londres o el futuro Museo de Arte de Las Vegas. Su �ltimo hito: proyectar la magna Biblioteca dos Saberes de R�o de Janeiro. Pero la verdadera esencia de Ker� est� en Burkina Faso, en su paisaje y sus gentes, aunque sea un destino complejo.
Desde su independencia el pa�s ha vivido nueve golpes de estado (a principios de este enero se produjo un intento frustrado) y el Ministerio de Exteriores, como la mayor�a de pa�ses de la UE, desaconseja totalmente el viaje (ni siquiera hay embajada espa�ola, est� en la vecina Mali) por la alta inestabilidad pol�tica, la amenaza terrorista y el riesgo de secuestros. Por no hablar de la violencia contra las mujeres, los matrimonios forzados y uno de los �ndices de poligamia m�s altos del mundo (cerca del 36%).
��frica solo se desarrollar� de verdad si ponemos a la mujer en el centro, nuestro futuro depende de tomar en serio la condici�n femenina, sino fracasaremos�, defiende Ker�, que al construir una casa para su madre dise�� un hogar especialmente pensado para las necesidades de la mujer. Con su arquitectura, est� redibujando un nuevo pa�s, un nuevo continente. Lo hace desde Berl�n, la ciudad donde estudi�, y desde su despacho en Burkina, que nunca ha abandonado del todo.

Instituto de Dano, que Francis Ker� construy� despu�s de la escuela en Gando.ERIK-JAN OUWERKERK
- Su libro no parece un libro de arquitectura. Hay m�s fotos de paisajes y de personas que de edificios... Eso dice mucho de su forma de trabajar y de esa idea de 'arquitectura comunitaria'.
- Todav�a hoy, en muchas partes de �frica, construir es un acontecimiento comunitario. Todo el mundo aporta su piedra para levantar un edificio: y es literal [varias im�genes del libro muestran a sus vecinos acarreando piedras]. Las mujeres traen agua, los hombres hacen los ladrillos y todos trabajan juntos... Construir una casa es un proyecto muy importante, tanto espiritualmente como de forma pr�ctica. Hay que construirlo r�pido, antes de que llegue la estaci�n de lluvias y lo destruya todo. Es un trabajo muy duro, muy pesado, y por eso toda la comunidad contribuye. Cuando se trata de algo p�blico, como una escuela, todav�a est� m�s claro: es la esencia misma de la existencia de la comunidad. Nos unimos para crear algo que va a servir a todos. Lo mismo ocurre con un hospital. Solo cuando el proyecto es demasiado grande se puede llamar a un experto de la ciudad, pero siempre se le acompa�a y se le apoya.
- En realidad, su destino no era ser arquitecto. Usted era el primog�nito del jefe de Gando y deb�a sucederle como l�der de la aldea. Pero la escuela lo cambi� todo...
- Creo que fue el momento clave de toda mi vida. Mi padre decidi� enviarme a la escuela porque en el pueblo nadie sab�a leer. Estaba convencido de que eso facilitar�a la comunicaci�n y, sobre todo, era el futuro. Pero mucha gente no lo entendi� y lo criticaron: '�Por qu� env�a a su primer hijo a la escuela en vez de dejarlo trabajar en el campo?' A los siete a�os me fui y mi infancia acab� ah�. Fue traum�tico. Te separas de tu familia, de tus amigos, de tu comunidad... Adem�s ten�as que trabajar para la familia que te acog�a. Fue un gran sacrificio, sobre todo para mi padre, que pensaba que en dos a�os aprender�a a leer y volver�a. No fue as�. Pero gracias a esa formaci�n pude hacer despu�s much�simos proyectos en �frica y en mi aldea. �Solo en 2025 construimos 11 escuelas en Burkina! Para un pa�s con un �ndice de alfabetizaci�n muy bajo, es algo muy importante.
- �C�mo era la escuela de Tenkodogo? Cuenta que las clases eran asfixiantes...
- �Uf! En la ciudad est�bamos todos hacinados. Las aulas eran muy calurosas, oscuras y estaban mal ventiladas mientras fuera hab�a luz natural abundante. Me gustaba ir a clase pero no el edificio. Eso explica el dise�o de mi primera escuela: con mucha luz y ventilaci�n, patios y espacios al aire libre sombreados.

El luminoso interior de un aula en la escuela primaria de Gando.SIMEON DUCHOUD
- Cuando termin� el colegio y le dieron una beca para estudiar carpinter�a en Alemania, imagino que experiment� otro gran choque cultural. �C�mo fue para un joven de Burkina llegar a M�nich en pleno invierno?
- �Oh, fue un choque terrible! Primero, el avi�n. Ver el mundo desde el aire fue impactante: los edificios de la capital, el desierto y la sabana, luego los bosques de Costa de Marfil y Nigeria... Y, de repente, Europa, con las autopistas, los trazados rectos, todo cortado, sin tierra visible... Fue sorprendente. Encima aprend� alem�n en M�nich, pero era el dialecto b�varo, as� que cuando despu�s me traslad� a Berl�n no entend�a nada. Ah, el fr�o era espantoso...Culturalmente tambi�n me espant� al principio. Alemania es un pa�s muy organizado, la gente no tiene tiempo, corre todo el d�a.
- Est� hablando de los a�os 80.Hoy, con la omnipresencia de lo digital los tiempos son a�n m�s acelerados. Pero su arquitectura reivindica una "cultura de la lentitud". Es casi una postura filos�fica.
- Construir es un proceso lento. Intervienen muchos participantes, hay que comunicarse, coordinar artesanos, ingenieros... Se ponen los cimientos, se levantan los muros, se vac�an las losas... Espiritualmente, esa lentitud es muy importante y necesaria: permite que la gente se acostumbre a lo que se est� creando delante de ellos. Un edificio domina el espacio y hay que dar tiempo a las personas para que se habit�en, no imponerlo de golpe.
- Cuando regres� a Burkina tampoco lo tuvo f�cil. Aunque consigui� reunir los fondos para construir una escuela en Gando, su gente esperaba un edificio moderno, a la occidental, con cristal y hormig�n...
- ... Y yo les traje un edificio hecho de tierra. Todos me dec�an: '�Por qu� quieres usar tierra, el material de los pobres?'. Pensaban que estaba loco, que hab�a perdido el sentido com�n. Cre�an que un edificio de tierra no resistir�a la lluvia. Hubo un rechazo total.Pero mi familia me apoy� y los dem�s miraban con curiosidad. Hay una an�cdota muy divertida: mientras constru�amos la escuela, una noche cay� una gran tormenta, adelant�ndose a la �poca de lluvia. Todo el mundo estaba convencido de que los muros, que entonces apenas ten�an un metro, se habr�an derrumbado. Por la ma�ana me despert� con mucho ruido. Primero vinieron las mujeres a consolarme porque cre�an que ya no quedaba escuela. Y empezaron los gritos de alegr�a. Se mont� una fiesta porque los muros segu�an ah�. Fue como un milagro. Ah� naci� la confianza. La gente vio que se pod�a construir con nuestra tierra y que aguantaba la lluvia. Al principio nadie cre�a en m� porque nunca me hab�an visto trabajar con un alba�il. Pero cuando terminamos la escuela, quisieron otra. Y otra. As� que en lo siguientes a�os la ampliamos, construimos una biblioteca, un instituto... En �frica siempre decimos que hay que mostrar cosas concretas para convencer.

En plena construcci�n del instituto de Dano, Francis Ker� fotografi� a uno de sus trabajadores/vecinos durante un descanso.
- En el libro dice que escoger un material es un acto pol�tico y que tiene incluso m�s impacto que la forma edificio. �Cu�l es el significado pol�tico del adobe?
- No es casualidad que digamos volver a la tierra cuando enterramos a alguien. Somos parte de un ecosistema y, al morir, volvemos a la tierra. En mi cultura, trabajar con la tierra es algo que la gente sabe hacer desde hace siglos. Hay que elegir la tierra de un lugar concreto y a veces incluso celebrar una ceremonia porque es ella la que nos protege mientras estamos vivos y la que nos acoger� despu�s. Debe ser una tierra sana. Hoy en Europa hablamos mucho de materiales bio y de sus efectos en la salud... En Burkina siempre se ha dicho que solo lo natural debe entrar en la vivienda, nada contaminado ni qu�mico. Hay secretos ancestrales para usar esa tierra, como ra�ces de �rboles que se hierven para extraer esencias que la hacen resistente al agua. Es un saber cultural profundo y arcaico que no debemos olvidar. Recuperarlo es un acto pol�tico. La modernidad arquitect�nica, lamentablemente, marc� un punto de inflexi�n en el desarrollo de la construcci�n en tierra, a menudo brutalmente reemplazada por hormig�n y otros materiales que siempre importados. Mi principal objetivo ha sido demostrar el potencial del adobe como material de construcci�n contempor�neo y atractivo, combatiendo los prejuicios de que es algo del pasado.
- Antoni Gaud�, mientras constru�a la Sagrada Familia, sol�a decir que el �rbol frente a su taller, un roble, era su maestro. Usted tambi�n usa mucho la met�fora del �rbol, del baobab...
- �S�!No hay nada m�s natural y esencial que un �rbol. Una de mis grandes preocupaciones es que el ser humano est� en armon�a con su entorno y los materiales. Es lo que llamo arquitectura de lo esencial. Responde a necesidades materiales, pero tambi�n simb�licas. La forma del �rbol es esencial. La he utilizado a menudo en mis proyectos. El �rbol se alza desde el suelo: es un hito en el paisaje.
- �Cree que en Occidente hemos ido demasiado lejos en la carrera tecnol�gica?�Construimos iconos y edificios sofisticados pero nos olvidamos de la dimensi�n humanista, incluso espiritual, de la arquitectura?
- En mi estudio seguimos haciendo maquetas a mano, cortamos madera, usamos tierra para probar formas... En Occidente la t�cnica y la prosperidad econ�mica han permitido muchos avances pero creo que es hora de recuperar el oficio como algo m�s profundo. Cuando construyes una casa, un templo o un hospital alojas a la gente, es un acto casi espiritual, tiene una trascendencia. Creas un lugar donde las personas se encuentran, conf�an y recargan energ�a. Hay que tratar la arquitectura con m�s cuidado intelectual y espiritual.

Boceto de Francis Ker� para mostrar la geotermia de la escuela de Gando.
- Me han llamado la atenci�n sus bocetos, desde los primeros proyectos a los �ltimos. Cuando dibuja el sol lo hace como si fuera un personaje infantil:siempre sonr�e, tiene los ojos cerrados y un tup�/llama. Nunca hab�a visto un dibujo de arquitectura tan... �simp�tico?
- [r�e] S�, s�. Es que si no tienes alegr�a, �c�mo vas a decir que quieres que la gente viva feliz? Mi trabajo es crear lugares donde el ser humano pueda reencontrarse y ser feliz. Por eso mi sol siempre sonr�e. Me han llamado arquitecto social, militante ecologista, so�ador idealista... Pero mi �nica motivaci�n es la de concebir espacios que est�n al servicio de la humanidad.
- �C�mo puede la arquitectura ayudar al ser humano?Concretamente, en �frica, �c�mo puede contribuir a cambiar ciertas problem�ticas o desigualdades? Pienso en la casa que le ha construido a su madre en Gando, con dos plantas, patio y espacio para su huerto... �La ha dise�ado pensando en la mujer africana en general?
- La arquitectura tiene un enorme potencial para impulsar el cambio social cuando se integra en una cultura. Yla columna vertebral de la sociedad africana es la mujer, aunque se enfrenta a muchas dificultades. Todo gira en torno a la madre. Ella es la que va a buscar agua, teje, seca alimentos, cuida de todos. En zonas rural donde no hay grifos ni supermercados, como en Gando, necesita un espacio para almacenar el agua, para secar las cosechas... Porque si lo extiendes en el suelo, los animales se lo comen o surgen conflictos con los vecinos. As� que quise crear una casa donde la mujer se sienta c�moda y tenga un lugar propio, en el que pueda plantar un huerto o un espacio que le proporcione una ocupaci�n y le permita transmitir sus conocimientos a la familia, a las vecinas... La casa de mi madre es un experimento y de momento funciona bien en el pueblo. Pero necesitamos un poco m�s de tiempo. Si tiene �xito, puede convertirse en un modelo para exportar a todo Burkina Faso y m�s all�, al continente entero. Es una peque�a idea revolucionaria dise�ada para ellas:las que educan a los ni�os, las que se quedan en casa, las que mantienen a la familia, las que trabajan... Si ellas no est�n bien, nada funciona. No podemos copiar de la noche a la ma�ana el modelo occidental.
- �Y c�mo la arquitectura puede expresar valores democr�ticos?Ben�n est� terminando de construir su nuevo y espectacular parlamento, que usted dise�� inspir�ndose en un baobab. El propio edificio se eleva sobre una columna/tronco y es un s�mbolo de transparencia.
- Creemos que la democracia tiene que venir de Europa para traer prosperidad y ah� es donde fallamos. �frica mira a Occidente como el gran ejemplo y quiere copiarlo todo, pero sin conocer el origen de esas ideas. Nuestra historia es distinta. Aqu� tenemos la tradici�n del arbre � palabres (el �rboles de las palabras): todos se re�nen bajo su sombra, en c�rculo, mir�ndose a la cara. Es un espacio abierto y democr�tico. Tus hijos, tu mujer, toda la comunidad escucha, tu decisi�n debe ser responsable porque todos te ven. En cambio, el modelo occidental tiene muros: los representantes del pueblo se encierran y luego comunican su decisi�n. Esa es una de las enfermedades de la democracia africana, querer parecernos a Occidente sin tener las mismas ra�ces. En Ben�n propuse usar el s�mbolo del arbre � palabres para la Asamblea Nacional y, sorprendentemente, el presidente acept�. Porque la mayor�a de las veces hemos sido programados para rechazar todo lo que viene de �frica: 'Es atrasado, no es moderno, hay que copiar a Europa'. �Los africanos son los mayores admiradores de Europa! Y, por cierto,Espa�a nos gusta mucho [r�e, en realidad r�e muy a menudo]. En mi aldea, la gente sabe qui�n entrena al Bar�a y al Madrid... Y si preguntas por el Zaragoza probablemente tambi�n lo sepan.

El Serpentine Pavillion de 2017 en Kensington Gardens, uno de los que ha tenido m�s �xito.IWAN BAAN
- Mientras que en Europa prevalece un gran desconocimiento sobre lo que ocurre en la mayor�a de pa�ses africanos, incluso aunque hayan sido colonias...
- Europa vive al margen de nuestra realidad, pero deber�a cooperar de una forma igualitaria y moderna, como vecinos. Si no, los problemas vendr�n aqu� [por Berl�n]. Nuestras democracias fallan y son fr�giles porque han sido impuestas seg�n el modelo de las estructuras pol�ticas occidentales, ajenas a las pr�cticas tradicionales africanas.Para nosotros Europa es el ideal. Desafortunadamente, los pa�ses coloniales a�n tienen actitudes paternalistas y muchos dirigentes africanos creen que les niegan el derecho de ser adultos, de ser verdaderos aliados y gente responsable. Yes un problema cuando se intenta luchar contra el terrorismo, por ejemplo.
- Usted es el primer arquitecto africano que ha ganado el premio Pritzker, creado en 1978. No solo representa a un pa�s, sino a todo un continente. �Es mucha responsabilidad?
- Me voy acostumbrando... Hago como que soy importante, pero s� qui�n soy: alguien que quiere seguir siendo curioso y aprender. Cuando veo que me admiran demasiado, prefiero callar, porque ese no soy yo. Me alegra mucho que se preste m�s atenci�n a arquitecturas locales, diferentes. El Pritzker ha ayudado a descubrir tendencias importantes para el futuro del planeta. Yo solo soy un simple arquitecto, pero a trav�s de mi trabajo veo que hay un cierto despertar. Cada vez m�s j�venes quieren hacer como Francis: ser arquitectos y mejorar su h�bitat. Ypiensan en hacerlo con nuestra propia tierra, con bioclim�tica, sin depender del aire acondicionado... Antes solo quer�an hormig�n y cristal. Todav�a es una gota en el desierto, pero una gota muy fuerte que puede expandirse.

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