





















Luc�a March�n Madrid
Actualizado
En el n�mero 43 de la calle Pelayo, Toni Torrecillas ha levantado un refugio que es, a la vez, embajada de la alfarer�a y plat� de cine improvisado. Se llama La Oficial y, aunque hoy se ha convertido en epicentro de la nueva fiebre por la cer�mica que ha seducido a figuras como Aitana o el mism�simo Pedro Almod�var, su origen no responde a ninguna estrategia ni a ning�n plan de negocio, sino a una "imprudencia" cargada de una gran intuici�n.
"Lo hice sin pensarlo. Fue una temeridad", confiesa Torrecillas. Antes de ser el comisario de la alfarer�a espa�ola, Toni habitaba el otro lado del papel: periodista de estilo de vida, redactor en el diario ABC y editor en cabeceras de prestigio como S Moda o Architectural Digest.
De cubrir cultura, viajes o decoraci�n, pas� a buscar el alma de los pueblos alfareros de Espa�a y Portugal: "Fui conociendo artesanos que daban un giro contempor�neo a la tradici�n para que no se perdiera. No hab�a este boom de talleres que hay ahora". Precisamente de esa voluntad de proteger el "saber hacer" nace el nombre de la tienda: La Oficial. Es un tributo a los oficios artesanos que estaban en peligro, una etiqueta que reivindica la maestr�a frente a la despersonalizaci�n del objeto moderno.
Tras una primera incursi�n en El Rastro hace ocho a�os, Toni decidi�, hace cuatro, concentrar su proyecto en este espacio de Pelayo. Hoy tiene 18 talleres trabajando para �l y ha tejido una red que conecta distintas geograf�as y generaciones de artesanos. En sus estanter�as conviven piezas accesibles con objetos art�sticos, como los platos �nicos de 950 euros de Abraham Men�ndez (Abe the Ape), con m�s de 200 horas de trabajo, que ya han encontrado lugar en colecciones privadas como la de �lex de la Iglesia.
El magnetismo de este rinc�n de Chueca ha provocado situaciones casi cinematogr�ficas. Por su sof� central han pasado estrellas internacionales que buscan, precisamente, la desconexi�n que Toni pregona. Es inolvidable la estampa de Tilda Swinton, quien se sentaba all�, en medio de la tienda, para evadirse del mundo mientras acariciaba pausadamente a los perros de Toni; o la visita de Viggo Mortensen, que se perdi� entre las estanter�as como un vecino m�s. Pero quiz� la an�cdota que mejor define el esp�ritu de La Oficial sea la de Susan Sarandon: la oscarizada actriz qued� fascinada por un botijo, esa pieza tan nuestra, pero no para darle su uso tradicional. "Su idea era llev�rselo para llenarlo de tequila", confiesa Toni, transformando un icono del campo espa�ol en un dispensador de fiesta mexicana bajo el cielo de la noche de Madrid.
Lejos de rechazar el auge actual de la cer�mica (desde cadenas que replican estilos hasta la popularizaci�n en redes), Torrecillas lo interpreta como un s�ntoma positivo: "Que la gente se acostumbre a tener fascinaci�n por la cer�mica nos beneficia a todos". Pero marca una diferencia clara: "La artesan�a frente a lo producido en serie es imbatible porque tiene una parte emocional que lo industrial no tiene". Esa emoci�n est� ligada, tambi�n, a la incertidumbre. En la cer�mica, explica, el control es relativo: "El horno tiene la �ltima palabra. Te puede salir toda una colecci�n mal".
Su influencia ha cruzado ya fronteras. Algunos restaurantes con estrella Michelin, como el de Paco Roncero, han trabajado con sus piezas, y uno de sus alfareros, Iv�n Ros, fue el encargado de la vajilla deDior Casa tras su desfile en Sevilla. Adem�s, Torrecillas comisar�a una tienda de cer�mica en un museo de Corea del Sur, donde exporta esta visi�n de la tradici�n espa�ola reinterpretada. Una de las colecciones con m�s alma de la tienda es un homenaje a las mujeres del siglo XIV en Talavera de la Reina. "Muchas se dedicaron a la medicina femenina y terminaron llamadas brujas", relata Toni. De ah� nacen sus tarros con las palabras: "P�cima", "Hechizo" o su favorito: "Resaca". desde una visi�n contempor�nea.
En La Oficial no hay f�rmulas secretas. Hay, m�s bien, un periodista que dej� de contar la belleza para implicarse en ella, y una convicci�n firme: defender lo hecho a mano en un sistema que premia la inmediatez. Como dice �l: "Si las cosas van mal, ya har� que vayan bien".
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