La actriz, embajadora de la marca de gafas de sol Polaroid Eyewear, habla con METRÓPOLI, sobre sus gustos culinarios.

La actriz Paula Echevarría en la presentación de Polaroid.
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Paula Echevarría (Candás, Asturias, 1977) nos dedica un hueco en su desbordada agenda justo después de la presentación de la nueva colección de gafas de sol para esta primavera/verano de Polaroid Eyewear, marca de la que la actriz no sólo es embajadora, si no que lleva acompañándola muchos años de manera particular. Ha terminado recientemente el rodaje de A la deriva, película que protagoniza filmada en Canarias, y, tras un pequeño descanso en su Asturias natal, vuelve a la carga con sus campañas y compromisos profesionales.
"Al día siguiente de terminar el rodaje, ya tenía que estar trabajando en un par de producciones con varias marcas, pero justo coincidió que llegaba la Semana Santa y me fui de vacaciones; ahora ya estoy otra vez a tope", cuenta.
- ¿Qué te hace elegir una marca de otra a la hora de trabajar con ellas?
- Pues que me guste. Yo siempre digo que no sé si me llaman ellas a mí o yo a ellas, porque con Polaroid, por ejemplo, es mi primera campaña con ellos, pero yo llevo usando sus gafas desde hace muchísimos años. Entonces, al final, no es que ahora, cómo me pagan, me las pongo, sino que es una marca que siempre ha estado en mi vida. Entonces creo que eso lo convierte en algo creíble, porque no es solamente una cuestión económica.
- Tus últimas apariciones en los medios hablan de los vaqueros que te has puesto, de la chaqueta que llevas, del bikini, del sérum que usas... ¿Te sientes súper observada con todo lo que haces o te pones? ¿Te molesta?
- No me molesta y no me siento escrutada, porque la verdad es que la mitad de las veces ni me entero. Pero es que tampoco me visto o hago las cosas para ser observada, lo hago para mí y luego pues si gusta, gusta. Evidentemente, cuando cuelgo una publicación con un look en Instagram, sí que estoy mostrándome para que se observe, pero no me lleva demasiada parte de mi tiempo, de mi vida, pensar en esas cosas.
- ¿Y cómo llevas que todo eso que haces o te pones "copia" todo tu ejército de seguidores? ¿Supone una presión extra para ti?
- Ninguna, nada, cero, porque no obligo a nadie a que le guste; o sea, quien se sube al carro lo hace porque quiere.
- ¿A qué sabe la fama para ti?
- A ver, la fama tiene muchísimas cosas buenas, más buenas que malas. Pero hay días que es verdad que te gustaría que no te conociera nadie para poder hacer cosas y no se fijaran en ti, pero no se puede. Lo acepto, y si se tiene una parte, se tiene la otra también.
- ¿Actuar es de todos tus compromisos profesionales con el que más disfrutas?
- Disfruto de todo, si no, no lo haría. Va por rachas. Hay veces que cuando estoy mucho tiempo rodando me hace mucha ilusión hacer un shooting y cuando, al contrario, llevo muchísimo tiempo haciendo campañas y tengo que ir a rodar algo, me encanta volver. Lo bueno es poder compaginar y cambiar.
- Has dicho que te gustaría hacer comedia, ¿volverías al teatro?
- Teatro fue de las primeras cosas que hice en mi carrera. Si no he seguido durante todos estos años, ha sido por falta de tiempo o falta de ganas de atarme a ciertos días de la semana. Cuando nació mi hija Daniela, decidí que los fines de semana los quería para mí, para disfrutar de mis hijos, y el teatro, al final es verdad que, en el buen sentido de la palabra, es muy esclavo, aunque ese contacto con el público, ver los ojos que te miran cuando estás interpretando, el aplauso del final... eso no tiene precio.

- ¿A qué sabe tu vida actualmente?
- A gazpacho de fresa, porque está muy fresco y es tradicional, pero con un toque diferente (risas).
- ¿Cocinas?
- No
- Una receta que bordes.
- Macarrones con chorizo y queso gratinado.
- ¿Se te conquista por el estómago? ¿Cómo?
- Sí, siempre que no tenga que cocinar yo. Me vale quien sea que cocine. He tenido la suerte, además, de que he dado con uno que lo hace muy bien.
- Tu comida preferida.
- Cachopo asturiano, fabada... y luego la comida italiana, me gusta la pasta, como sea.
- ¿Tienes prejuicios con algún tipo de cocina? Dime un plato que no soportes.
- ¡Puf! Muchos. Soy muy tiquismiquis para comer, o sea, no como nada de crudo, ni marinado, ni carpaccio, ni carne que esté roja por dentro... ¡Ni loca! Tampoco como moluscos, solamente coquinas, es una cosa rara, pero ni almejas, ni mejillones, ni nada de eso. Y no tomo casquería. Sí, soy lo que se puede decir una niña problemática para comer.
- ¿Has hecho alguna vez alguna dieta de esas milagro?
- Nunca en la vida.
- ¿Qué no soportas en la mesa?
- La gente que se sienta sin camiseta. Me parece una falta de respeto. Tampoco los platos que tengan un fuerte olor, que me están matando poder saborear el resto de los alimentos.
- ¿A quién invitarías a cenar para conocer mejor?
- A Johnny Depp.
- ¿Con quién no te sentarías nunca en la mesa?
- Con alguien con quien no pueda tener una conversación porque sea una persona intolerante y no podamos llegar a un acuerdo, aunque pensemos diferente.

- ¿Eres de las de al pan, pan y al vino, vino?
- Sí, total, o sea, lo llevo tatuado.
- ¿Para qué te falta salero?
- ¡Para nada! (risas).
- ¿A qué le pones picante en tu vida?
- A todo. Es que yo creo que todo tiene que llevar un poco de picante. Incluso en la relación con mis hijos. Intento siempre jalearles mucho. Quiero que la gente que esté a mi alrededor no esté plof. Me gusta que tenga algo de vida.
- ¿Te han pillado alguna vez con las manos en la masa?
- Cri cri, cri cri, cri cri...
- ¿Y te la han dado con queso?
- Claro que sí. Sí, sí, total. Y me la he comido, pero vamos, fuertemente.
- ¿Está el horno para bollos?
- No, el horno cada vez está para menos bollos. Pero yo creo que todo es cíclico, y que se ha puesto tan tenso todo que por algún lado tiene que explotar y volver a ser como era antes.
- ¿Qué te cierra el apetito?
- Comer viendo las noticias.
- ¿De qué te das atracones?
- De amor.
- ¿Qué no falta nunca en tu mesa?
- Mi familia.
- ¿Cuándo fue la última vez que te pusiste como un tomate?
- Nunca, es que nada me da mucha vergüenza, la verdad.
- ¿Has estado empanada alguna vez?
- Esto, bueno, o sea, en esta época de mi vida, te lo juro, estoy empanada 364 días al año.
- Una manía confesable a la hora de sentarte a la mesa.
- Me gusta beber Coca-Cola en vaso de plástico, pero de los buenos, con mucho hielo.
- ¿Hay algo que te tenga frita estos días?
- Es que veo tantas cosas que me tienen frita...
- ¿Cuándo fue la última vez que montaste un pollo?
- Ayer por la mañana, que mi maquillador llegó 50 minutos tarde, porque se había confundido de día (risas).
- ¿Qué te amarga la vida?
- Las injusticias.
- ¿Cuál ha sido o es tu momento más dulce?
- He vivido muchos momentos muy dulces. Ahora puede ser uno de ellos.
- ¿Quién es el perejil de todas tus salsas?
- Miguel Ángel Álvarez (maquillador profesional y amigo de la actriz).
- ¿Y la sal de tu vida?
- Mis hijos.
- ¿Qué te empalaga?
- La gente que siempre quiere quedar bien.
- ¿Un lugar donde siempre disfrutes en la mesa?
- Asturias.
- ¿Cuándo fue la última vez que has celebrado algo en la mesa?
- La semana pasada, que fue el quinto cumpleaños de mi hijo.
- Un último brindis por...
- Polaroid.






















