Monologuista y guionista, la llamada de La Resistencia le permitió dedicarse al humor. Hoy aparece en La Revuelta como colaborador habitual y presenta Corderito, su primer libro, donde mezcla episodios biográficos con ficción

Yunez Chaib posa para EL MUNDO en Madrid.ÁNGEL NAVARRETE
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- ¿Por qué no hacer directamente una biografía?
- Porque tengo 31 años y a mi edad me parece absurdo escribir una biografía. Y porque me limitaría mucho. Con una novela he podido establecer una barrera y escribir con más libertad sobre el personaje o sobre los padres del personaje. Me nutro de mi propia experiencia; es un ejercicio de autoficción.
- En la novela, el padre del protagonista le explica que Papá Noel no existe porque la familia es musulmana y no celebra la Navidad. Es una anécdota personal que ya había relatado en sus monólogos.
- Es una anécdota que siempre me ha gustado mucho contar en el teatro porque genera risa instantánea. Le meto muchos chistes y todos los formalismos del stand-up y funciona. En el libro, en cambio, aparece sin todo eso, como parte de la historia, y creo que también resulta interesante.
- Último paralelismo: al personaje le preguntan constantemente de dónde es realmente. Usted nació en Melilla y creció en Mallorca.
- Y siempre me han preguntado de dónde soy, sí, sí. Pero eso le pasa a cualquiera que tenga un color de piel un poco distinto o un nombre poco común. En los vasos de las cafeterías de una famosa cadena nunca aciertan con mi nombre cuando me llaman. En la infancia nunca me daba cuenta de esas cosas. Me pasaban y las encajaba más o menos. En la adolescencia fue cuando empecé a entender que a veces me trataban diferente y que eso podía ser racismo.
- Pero, al contrario que hacen grandes de la comedia estadounidense como Dave Chappelle o Chris Rock, su humor no se centra en el racismo.
- Hay gente que piensa que sí, que no hablo de otra cosa. Mi objetivo es que la gente se ría. A veces las cosas que cuento son anécdotas personales que tienen un tinte racial porque mi condición me atraviesa. Pero siempre mi objetivo principal es hacer reír. Si algo no hace gracia, no lo cuento simplemente por denunciar una situación. El humor puede ser un arma social, pero también quiero hacer chistes sobre el helado de pistacho.
- ¿Cómo empezaste?
- Estudiaba Turismo porque en Mallorca tenía muchas salidas, pero no tenía vocación; realmente no quería trabajar en nada relacionado y me apunté a un montón de cosas distintas. Una de ellas fue un curso de la escuela de comedia de la sala Trampa en Palma. Hacíamos sketches, impro, y yo me moría de vergüenza. Pero luego montaron un micrófono abierto, me escribí un monólogo y me encantó. Me obsesionó a un nivel muy fuerte, empecé a ver todo el stand-up del mundo y así sigo. De aquello hace 10 años.
- Se mudó a Madrid con una maleta llena de sueños.
- Con una maleta vacía, porque llegué a Madrid con lo mínimo. Me cogía vuelos de Ryanair, actuaba en alguna sala, dormía en un hostal en habitaciones de 16 personas y me volvía a Mallorca. Estuve así meses. Hasta que me salió un trabajo de guionista en el programa de Victoria Martín en Neox, Problemas del primer mundo. Me instalé en Madrid, pensaba que ya me iba a dedicar a ello, pero duró dos meses y tuve que volver a Mallorca. Por suerte, en 2020 me ofrecieron trabajar en La Resistencia a distancia y al año siguiente ya me contrataron a jornada completa.
- Y empezó a salir en antena y sentarse junto a David Broncano.
- Me daba un miedo terrible. Ya sabía hacer monólogos en teatros o bares, sabía escribir guiones, pero exponerme en pantalla era otra cosa. Además, las primeras semanas los comentarios de YouTube me mataron. Me afectó. Luego hice cálculos: si un vídeo lo han visto cien mil personas y hay cien comentarios negativos, es el 1%. Luego he visto que, con los años, la gente se acostumbra, o te coge cariño, o simplemente deja de odiarte.
- No debe ser fácil ser guionista de La Revuelta.
- En realidad es apasionante. Hay otros programas en los que tienes una escaleta y vas rellenándola con el mismo arquetipo de chiste. Es más fácil, pero menos estimulante. En La Revuelta siempre tienes que inventar algo nuevo. Son otras reglas. Incluso en mi sección, si algo funciona tampoco lo puedo repetir. Es muy exigente, pero sé que nunca más voy a tener una exposición como la que tengo ahora, en prime time en La 1. Quizá en unos años estoy en La 2 comentando diferentes productos japoneses.

ÁNGEL NAVARRETE
- ¿Quién es su referente en la comedia española? ¿El número uno?
- Indudablemente, Ignatius. Por muchas cosas, pero en resumen porque lo que hace es algo que no se hace en otros sitios.
- No copia al stand-up estadounidense como el resto.
- Para mí, los cómicos de primera línea de Estados Unidos son superestrellas. Hablo de Dave Chappelle, de John Mulaney, de Sarah Silverman. Pero la primera línea de cómicos de España es tan buena como la que viene justo detrás de estos. Lo único que cambia es la fama. El contenido cómico y la personalidad de cada uno tiene nivel; tenemos mucho de lo que estar orgullosos aquí.
- A partir de ahora veremos al Yunez Chaib escritor.
- Puede ser. Es otra ventaja de no haber escrito una biografía al uso. A medida que escribía la novela se me abría la ilusión por escribir más. Me gustaría ser seguir por ese camino.



























