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No habr� ninguna revoluci�n. As� que lo m�s probable es que el portugu�s no se coma el turr�n. Traerle ahora, as�, es una gran traici�n al hombre que ciment� la d�cada gloriosa

�lvaro Arbeloa, Hansi Flick, Fran Garc�a y Eric Garc�a, durante un momento del encuentro.EFE
Actualizado
Los Estados Unidos desclasificaron esta semana un pu�ado de archivos secretos sobre avistamientos de OVNIs. Por mucho que se bucee en ellos no hay nada en esos papeles tan paranormal como el hecho de que el Barcelona haya necesitado llegar hasta la jornada 35 para ganarle la Liga a este abominable Real Madrid de vagos, indolentes e in�tiles. Un suced�neo de equipo y de club, con una afici�n desesperada, que llega a percibir como la �nica brizna de rebeld�a el hecho de que los dos mejores futbolistas de la temporada se l�en a hostias en el vestuario. Obviamente no es verdad. Y queda much�simo por tragar.
En el Camp Nou cant� hasta Courtois. Por momentos el partido recordaba a esa escena en la que Maradona -salvando las distancias- le marca un penalti a Ali Turganbeko, un ni�o kazajo sin piernas, y se lo grita en la cara. Hasta los intentos de montar tanganas se sent�an rid�culos e impostados. Arm� un pollo Dani Olmo porque Asencio tir� a puerta aprovechando que el �rbitro ya hab�a pitado previamente. Ese era, por resumir, el nivel del partido y de sus protagonistas.
El colegiado, en un acto de madridismo conmovedor, no quiso ayudar al maquillaje y determin� que abrirle la boca de un codazo a un rival en el �rea no es punible. No gener� mayor pol�mica en la retransmisi�n. E la nave va...
Mientras todo eso suced�a, Mbapp� estaba en su casa subiendo fotos de la televisi�n y asegur�ndose de que se viera bien el marcador, 2-0 ya en aquel momento. Parec�a querer decir que esto es lo que pasar�a si se cumplen los deseos de parte de la afici�n y se le empaqueta lo m�s lejos posible. Vinicius y Bellingham no hicieron nada para contradecirle. Ninguno parece consciente de que el consenso en la afici�n es que la forma m�s f�cil de volver a ganar es mandarlos a los tres al Bar�a de golpe. Abandonemos toda esperanza. El club es cobarde, inm�vil y no habr� ninguna revoluci�n. As� que lo m�s probable es que Mourinho no se coma el turr�n. Traerle ahora, as�, para esto, es una gran traici�n al hombre que ciment� la d�cada gloriosa.



















