Este sábado arranca, con el El Último de la Fila, una temporada de eventos en el estadio rojiblanco que concluye el 30 de agosto, y con esas 10 citas de Bad Bunny que tiene en vilo a los vecinos

Concierto de Ed Sheeran, en 2025, en el estadio Metropolitano.
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A las 20.30 horas de este sábado, cuando Manolo García y Quimi Portet, o sea, El Último de la Fila, trepen al escenario del Riyadh Air Metropolitano, el termómetro andará jugueteando con los 30 grados. Esa tarde veraniega de mayo que se avecina servirá para inaugurar una exigente temporada de conciertos en el estadio del Atlético de Madrid. Serán 22 los que se celebren entre hoy y el 30 de agosto. Y esa cuestión, la de los conciertos, mucho más si son al aire libre, o si la insonorización no responde, es en estos tiempos un asunto peliagudo en la capital. Desde hace meses, en el conjunto rojiblanco tratan de manejar su atmósfera musical con precisión quirúrgica, conscientes de la presión social derivada de la suspensión de los conciertos en el Santiago Bernabéu. Y en esa dirección, según ha podido conocer GRAN MADRID, han puesto en marcha algunas medidas. La principal, o al menos la más llamativa, es la apuesta por un sistema de control acústico de última generación. «Es el más avanzado de España», aseguran en los despachos de la entidad.
Desde el exterior del recinto se pueden apreciar algunas de esas pinceladas para fortalecer el blindaje sonoro del estadio. Se han instalado a ambos lados de la fachada principal dos estructuras cuya misión será la de ejercer de barreras de absorción acústica. También se aprecian una suerte de persianas en 21 aberturas de la fachada que ejercerán como cortafuegos para esas posibles fugas de sonido. Todas ellas están orientadas hacia la zona de viviendas. Hoy vivirán su primera prueba, pero, sin duda, será ese decálogo de Bad Bunny -el próximo sábado es el primer episodio-, que tiene en vilo a los vecinos de ese entorno de San Blas-Canillejas, el que determine si estas apuestas han sido las acertadas.
Ese sistema de control cuenta con una plataforma de monitorización online de decibelios en tiempo real, que genera informes automáticos. También con un limitador-registrador verificado por el Ayuntamiento, con límites de 95 decibelios (dBA) en horario diurno y 85 dBA en nocturno, con capacidad de intervención durante las propias actuaciones. Los responsables del estadio sostienen que se han ampliado las sondas de medición instaladas en domicilios concretos de Canillejas y Las Rosas -las viviendas están a medio kilómetro de distancia-, con tres nuevas ubicaciones externas. Y, además, un nuevo estudio de ruido con «modelización tridimensional» dentro del estadio y simulación de propagación sonora hacia el exterior, con el que calibrar mediciones reales. Esto último permitirá generar un plan de medidas correctoras que respeten los límites normativos.
Adelanto de los horarios
Pero el club rojiblanco ha movido también ficha en lo relativo a los horarios. Así, por iniciativa propia, exige en los contratos firmados por las promotoras que la actividad sonora debe haber concluido a las 22.59 horas como máximo. Porque entre las 23.00 y las 7.00 horas las limitaciones acústicas de la ordenanza municipal son mucho más restrictivas. Por eso, conciertos como el de esta noche arrancan a las 20.30 horas. Se busca un impacto no sólo en el espectáculo en sí, sino en la dispersión del público y la actividad de los operativos de limpieza. Son medidas que se suman a las que se vienen aplicando desde hace nueve años.
Miran de reojo hacia San Blas-Canillejas desde la otra orilla de la ciudad. Concretamente desde el Bernabéu, donde, mientras avanzan sus medidas de insonorización, confían en que la reforma de la normativa que amasa la Comunidad les pueda devolver parte de ese pastel musical que se disipó en septiembre de 2023. Y, también, tras la última buena nueva judicial, suspiran por que la música regrese en enero de 2027. Más allá de los conciertos del Papa, claro está.
El caso es que hoy, con la puesta de largo de El Último de la Fila, despierta esa suerte de pasarela musical en el Metropolitano por donde desfilarán Bruno Mars, Romeo Santos, Alejandro Sanz o, hasta en 10 ocasiones, el controvertido Bad Bunny. La última de las 22 citas la firmará The Weeknd (30 de agosto). Será momento de comprobar si ese blindaje del Metropolitano respondió al desafío.






















