Es el bochorno de cada junio. ¿Qué hacemos las madres con los tres meses de vacaciones de los hijos? ¿Nos toca porque sí? Aliviémonos pensando eso de mal de muchos, consuelo de tontos.
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Una madre con su hijo.GETTY IMAGES
Sí, vuelve a ser junio. Parecía que nunca llegaría, pero ha llegado con la inclemencia de una borrasca, pero a la inversa: junio siempre llega con un bochorno. Vuelve a ser el junio de los niños y sus tres meses de vacaciones, entre pitos y flautas. Oigo a compañeras maldecir que los campamentos son un "saca cuartos" que no todo el mundo se puede permitir. Oigo que los abuelos se preparan para el verano de los nietos. Oigo que la alternativa es una reducción de jornada. O peor: un mes sin sueldo. Oigo estas cosas, sí, y las oigo en la voz de mujeres que luego recogen los platos rotos en los cómputos de la pensión. Qué quieren que les diga, seguimos asumiendo que nos toca porque sí, porque siglos de historia no se tuercen una mañana. La suerte de nuestra generación es que podemos encender la linterna en la caverna.
En todo lo demás ésta, nuestra generación, lo está teniendo mucho más difícil que lo tuvieron nuestros padres. Nosotros, hijos de la EGB, también teníamos casi tres meses de vacaciones, pero ni había móviles con sus riesgos ni había videojuegos ni redes sociales ni suplantaciones de identidad ni sextorsión ni nada de todo eso que hoy multiplica hasta el infinito las preocupaciones de los padres.
Así que, en fin, este escrito pretende ser sólo un suspiro en el cuello, un desahogo en el patio de las letras, un no estás sola en el lamento.
Aliviémonos pensando eso de mal de muchos, consuelo de tontos. A mí me hace sentir menos estúpida saber que juego en la misma liga que otras madres que creyeron que podrían con todo sin que su barco hiciera aguas. (Felices tres meses).






















