Un equipo científico demuestra que una roca hallada en el desierto de Sahara se formó en un protoplaneta desaparecido y más grande que la Luna

Recreación de una colisión durante la formación del sistema solar.
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Un meteorito encontrado en el desierto del Sahara contiene las huellas dejadas por un protoplaneta que existió poco después de que se formase el sistema solar y que pudo haber tenido un tamaño entre los de la Luna y Marte.
Angrita: las reliquias basálticas de 4.500 millones de años
En 2019, se descubrió una roca de casi medio kilogramo en el desierto del Sahara que fue bautizada como NWA12774 (NWA son las siglas en inglés de Noroeste de África). El meteorito fue clasificado como una angrita, un tipo de meteorito muy raro, pues de los 80.000 meteoritos conservados en la Tierra tan solo hay unas decenas de ellos clasificados así.
Las angritas reciben su nombre del meteorito que cayó en una bahía de Angra dos Reis (cerca de Río de Janeiro) el 20 de enero de 1869 y que fue recuperado por un buzo. Estas son las rocas basálticas más antiguas de las conocidas, tienen edades de cristalización de unos 4500 millones de años, similares a la edad del sistema solar.

Sección de NWA 12774 mostrando un cristal de olivino (círculo verdoso).Universidad de Colorado, Boulder/J. Kashuba
El misterio de los 17,5 kilobares
Un estudio que acaba de ser publicado por un equipo científico encabezado por el geólogo Aaron Bell de la Universidad de Colorado en Boulder (EE.UU.) ha demostrado que NWA12774 tiene unas características muy especiales.
Como otras angritas, contiene muy poca sílice, un ingrediente que es muy abundante en las cortezas de los planetas rocosos, como Mercurio, Marte o la Tierra. Anteriormente, esto se explicaba suponiendo que las angritas se habían formado en pequeños asteroides. Hasta aquí todo normal, pero otras características de la composición química de NWA 12774 son desconcertantes.
Lo que hace especial a este fragmento de roca es la presencia de cristales de clinopiroxeno excepcionalmente rico en aluminio, un tipo de silicato que necesitan de una presión enorme para llegar a cristalizar.
Los investigadores, al tratar de reproducir las condiciones en las que se formó este meteorito, concluyen que se necesitaron presiones de al menos 17,5 kilobares, es decir, más de 17 veces la presión en el punto más profundo de los océanos terrestres, la fosa de las Marianas. Estas son unas condiciones que no se podrían dar en un asteroide de tamaño modesto, sino en un cuerpo mucho más grande y masivo como un planeta.

Imagen de NWA 12 774 en rayos XUniversidad de Colorado, Boulder/Aaron Bell
Entre la Luna y Marte
Los cristales de bordes muy afilados encontrados en la roca indican que esta no ha permanecido mucho tiempo en el interior caliente de un planeta. Parece que los minerales de NWA12774 se formaron a profundidades relativamente bajas, pero sometidas a grandes presiones. Esto solo es posible en un cuerpo suficientemente grande para ser capaz de mantener muy altas presiones cerca de superficie. Bell y colaboradores concluyen que el cuerpo primogénito de esta roca debía tener un diámetro superior a los 3.600 kilómetros, mayor que el de la Luna y potencialmente cercano al de Marte (6.800 km).
Por supuesto no tenemos idea de qué pudo suceder a un protoplaneta tan antiguo hoy desaparecido. En las primeras fases de la evolución del sistema solar abundaban los asteroides que vagaban por el espacio y eran frecuentes las colisiones entre ellos y con los planetas. Quizás aquel mundo fue destruido en una de esas colisiones, puede que en un evento catastrófico como el que formó la Luna.
El trabajo de Bell y colaboradores titulado High-pressure clinopyroxene in Northwest Africa 12774 and new geobarometric evidence for a planetary embryo-sized angrite parent body ha sido publicado en un número reciente de la revista Earth and Planetary Science Letters y puede ser consultado en este enlace.

























