






















Varias enfermedades en su familia relacionadas con el estilo de vida hicieron que Alberto Jim�nez (Madrid, 28 de noviembre de 1985) empezara a preocuparse por su alimentaci�n. "Uno nace con unos genes que no puede cambiar, pero en lo que s� puede actuar hoy mismo es en lo que mete en la cesta de la compra", cuenta este inquieto emprendedor.
Cuando naci� su sobrino, el primer beb� de su entorno, la inquietud se volvi� misi�n. Ley� las etiquetas de la comida infantil y no le gust� lo que encontr�: "La industria met�a az�cares y espesantes en la etapa en la que los ni�os est�n m�s vulnerables, porque ellos no pueden decidir qu� comer".
Por aquel entonces era 2012 y �l trabajaba en Irlanda, donde ve�a que la alimentaci�n ecol�gica estaba muy generalizada, algo que no ocurr�a en Espa�a. Y as� es como surge la idea de crear sus propias recetas limpias, que ha agradecido ya como un padre que trata de llegar a todo. Claro que no dio con la tecla a la primera. "Yo estudi� Administraci�n y Direcci�n de Empresas y antes hab�a fundado varias compa��as que hab�a cerrado enfocadas en tecnolog�a", explica.
Fue trabajando en el mundo corporativo, sin esa presi�n porque ya ten�a una n�mina, cuando apost� por la alimentaci�n infantil con Smileat, uni�n en ingl�s de las palabras sonrisa y comida. "Met� nombres a un bote y es el que sali�", r�e respecto al "poco glamour del bautismo". Y busc� un socio, Javier Quintana. Ya en 2015, lo que m�s le sorprendi� al analizar el mercado fueron los reclamos enga�osos del m�rketing: "Las marcas somos responsables de lo que los consumidores encuentran en el lineal. No todo vale por las ventas", opina.
Reconoce que no hay nada como la comida que hagas t� en casa, pero con el ritmo acelerado que tenemos, el tiempo para cocinar es limitado y las familias necesitan opciones preparadas saludables. As� que se dirige a quienes hacen malabares para poder conciliar pero tienen la prioridad de no dar ultraprocesados a sus hijos, detalla: "Que sientan la fiabilidad de un producto al que no tienen que dar la vuelta a la etiqueta para descifrarla porque saben lo que van a encontrar: s�lo dos o tres ingredientes de calidad".
Las pautas de los pediatras y los men�s en los colegios y escuelas infantiles han evolucionado desde que inici� esta aventura empresarial, aunque a�n considera que queda mucho por hacer. "Si vas, por ejemplo, a un parque tem�tico con los cr�os y quieres comer, los men�s infantiles son un desastre: comida r�pida como hamburguesas, pizzas, nuggets fritos...".
Su alternativa son pur�s de verdura en tarro o potitos que llevan �nicamente fruta. "El ni�o se lo va a tomar igual porque su paladar se acostumbra a los sabores". Incluso, cree que es bueno predicar con el ejemplo. "Si t� no comes verde, �c�mo le vas a decir a tu hijo que lo haga? Todos somos parte del problema y de la soluci�n".
Eso s�, piensa que a veces se nos va de las manos tanto acceso a contenidos en redes sociales. "Hay mucha desinformaci�n, �a qui�n hago caso? �Al del ayuno? �Al vegano o al de la carne? La base siempre deber�a ser la ciencia", apuesta. Tambi�n est� el tema econ�mico: "Hay productos m�s caros que otros y normalmente los de beb� siempre requieren m�s inversi�n. Pero las marcas de alimentaci�n ecol�gica no tenemos m�s margen que las dem�s, simplemente, es la producci�n. A m� la pera ecol�gica me cuesta 40 c�ntimos y la no ecol�gica, 15. Por algo ser�", zanja.
Piensa, adem�s, que "nos duele menos pagar por un tel�fono inteligente �ltimo modelo o una televisi�n de plasma que por un pan de masa madre ecol�gico". Y que cuanto antes se empiece con una buena alimentaci�n, mejor va a ser el futuro de esos chavales: "El ni�o con sobrepeso hoy va a ser el obeso del ma�ana. Cuando t� desde peque�o tienes un tercio de tu plato con verdura, un tercio de hidratos de carbono y grasas saludables y otro tercio de prote�nas, lo vas a normalizar. Con seis o siete a�os no vas a cambiar".
De hecho, una cr�tica que ha escuchado sobre el producto es que parezca ins�pido: "Claro, es que no lleva sal ni az�car. Es el sabor real de los alimentos". En casa, tampoco se vuelve loco. "Intento hacer lo mejor posible, no perfecto. Tratamos de desayunar y cenar pronto todos juntos, es nuestro ritual", dice sobre sus peque�os de cuatro y seis a�os,a los que recoge del colegio, tratando de estar presente en su crianza.
Cree que el foco se pone en cosas menos importantes. "Escuchando a padres, hemos creado frutos secos en polvo para introducirlos en la alimentaci�n, evitando alergias e intolerancias en un futuro que costar�n recursos al sistema de salud", detalla. Los primeros a�os ni siquiera ten�an para un sueldo. Hoy inspiran a otras marcas. "Nos pueden copiar del todo porque no tenemos patente; pueden hacer un producto id�ntico. S� que estamos aportando algo a la sociedad, porque me lo dicen en el colegio o al registrarme en un hotel cuando viajo y ver de qu� empresa soy. Yo duermo bien, lo que importa es el largo plazo. Nuestra aspiraci�n es ser una marca global", sonr�e.
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