

























La secuencia arranca con un primer plano picado en el recibidor del restaurante Espanis, en Las Rozas. La c�mara de Quiles encuadra el interior del local durante apenas unos segundos antes de un corte abrupto. La siguiente imagen ya es bajo el porche techado, donde aparece de frente Bego�a G�mez, sorprendida, mientras Quiles irrumpe con una pregunta directa: "�Usted se arrepiente de haber utilizado su condici�n de mujer del presidente para hacer chanchullos?". A su lado, dos mujeres tratan de interponerse. La escena dura poco. Hay otro corte.
A partir de ah�, el v�deo —que supera los dos millones de reproducciones en Twitter— se convierte en una persecuci�n. G�mez abandona el restaurante y camina por la calle Gabriel Enr�quez de la Orden, con el tel�fono m�vil a la oreja. La esposa del presidente cambia de direcci�n en varios momentos e incluso acelera el paso hasta casi correr para eludir al agitador. Detr�s, Quiles insiste mientras la persigue al trote. La grabaci�n muestra ese tramo exterior, pero omite lo ocurrido tanto en el interior del establecimiento como entre el porche del local y la carrera. Un vac�o que otras im�genes difundidas en redes sociales permiten completar: en ellas se observa a Quiles gateando a cuatro patas sobre unas mesas al otro lado de la barandilla del porche, mientras una de las acompa�antes de G�mez trata de sujetarle un pie para evitar la persecuci�n.
Esa mujer es Lourdes Sol�s, coordinadora de Gerencia de la Comisi�n Ejecutiva Federal del PSOE y t�cnica de cumplimiento normativo del partido desde 2018. Habitual en actos org�nicos de la formaci�n, Sol�s ha acompa�ado al presidente en momentos clave, como su presencia en Ferraz durante las negociaciones con Junts tras las elecciones, y ha participado en manifestaciones del 8 de marzo junto a su esposa, Bego�a G�mez, y la exvicepresidenta Carmen Calvo. En el v�deo difundido por Vito Quiles, vestida con chaqueta roja, es quien protagoniza el forcejeo m�s visible.
La otra mujer es Blanca de Juan, vinculada acad�micamente a la Universidad Complutense, donde dirigi� el M�ster en Direcci�n de Fundraising y coordin� la c�tedra extraordinaria de Transformaci�n Social Competitiva. Es amiga personal de G�mez desde 2019, a ra�z de que ambas comenzaran a trabajar juntas en la universidad, seg�n reconoci� ella misma durante una comisi�n de investigaci�n en la Asamblea de Madrid celebrada a finales de 2024.

Vito Quiles gatea sobre las mesas para seguir a Bego�a G�mez mientras Sol�s trata de imped�rselo.E.M.
El momento m�s tenso se produce en la calle. Sol�s agarra por el brazo a Quiles mientras le espeta: "Que te quites. Qu�tate. Quita esa mierda", en referencia a la c�mara. El agitador gira sobre s� mismo, tratando de mantener el encuadre, mientras la grabaci�n recoge en un primer plano c�mo las gafas de Sol�s caen al suelo durante el forcejeo. Instantes despu�s, ella logra ganarle la espalda y le sujeta desde atr�s. "�Oye, polic�a!", grita Quiles, mientras intenta zafarse.
Durante los agarrones, De Juan se acerca y le increpa: "�Pero eres tonto?". A su alrededor, se oye un mismo estribillo: "para, para", repetido constantemente entre empujones y tirones. En un momento determinado, el influencer de extrema derecha responde elevando el tono: "�Pero que par�is, Charos!". Se trata de un t�rmino despectivo que alude a mujeres progresistas de mediana edad que trabajan en el sector p�blico y que Quiles volver�a a emplear despu�s en redes sociales al referirse a lo ocurrido como "un charo ataque que he sufrido en un bar".
El forcejeo contin�a unos segundos m�s. Quiles presiona uno de sus antebrazos contra el pecho de Sol�s mientras ella le recrimina: "�No te remueve la conciencia ser tal mierda?". La escena se disuelve cuando Quiles logra soltarse y repite, mirando a c�mara: "Se va Bego�a G�mez".
Ante estos sucesos, fuentes del entorno de la esposa del presidente explican a EL MUNDO que la secuencia difundida "est� editada" y no recoge el momento en el interior del local en el que, seg�n su versi�n, se le habr�a impedido salir. "Ah� es donde se produce la presunta agresi�n", explican, subrayando que se trataba de "un espacio privado". Seg�n esas mismas fuentes, esa parte no aparece en el v�deo "porque �l sabe que es ilegal grabar en un sitio privado".
Sin embargo, de llegar a judicializarse el encontronazo, las elipsis en la secuencia podr�an reconstruirse f�cilmente, ya que tanto el interior del local como las calles aleda�as cuentan con c�maras de videovigilancia en la v�a p�blica, seg�n puede leerse en un cartel municipal de Las Rozas que aparece de fondo durante la secuencia.
Con ese contexto, G�mez ha decidido denunciar a Quiles por una agresi�n que habr�a sucedido antes del altercado. Desde su entorno se habla de una situaci�n de "acoso" y de la necesidad de "no normalizar este tipo de comportamientos". El propio agitador, por su parte, ha reaccionado en redes sociales calificando como "un honor" la denuncia, defendiendo que fue "agredido al preguntar por corrupci�n" y que "quien diga que el agresor soy yo, es un psic�pata", mientras mostraba una imagen de la pantalla agrietada de su tel�fono m�vil.
La reacci�n pol�tica ha sido mayoritariamente cr�tica con la actuaci�n de Quiles, aunque con excepciones. El diputado del Partido Popular Rafael Hernando ha se�alado que "las im�genes dicen todo lo contrario" y ha a�adido: "Otra que acabar� poni�ndose un cabestrillo", en referencia a otra refriega protagonizada por Quiles y por la que fue denunciado por la analista pol�tica Sara Santaolalla. Adem�s, el agitador ha difundido mensajes de apoyo procedentes de entornos ultras, entre ellos el del neonazi Alberto Pugilato, que ha aprovechado para hacer una analog�a con la guerra civil.
Desde el PSOE, la respuesta ha sido contundente. "El odio que siembra Vito Quiles est� financiado por el PP y sus socios de Vox. La violencia y el machismo tienen nombre y apellidos", han afirmado fuentes del partido.
La escena, fragmentada entre lo que muestra el v�deo y lo que queda fuera de plano, se ha convertido en pocas horas en un episodio de alta tensi�n pol�tica y medi�tica, con una denuncia ya en marcha y versiones enfrentadas sobre lo ocurrido dentro y fuera del restaurante, que ha declinado hacer declaraciones sobre lo sucedido: "No vamos a dar ning�n tipo de informaci�n".
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