




























En el n�mero 45 de la calle Hierbabuena, en el distrito madrile�o de Tetu�n, una vivienda convertida en lupanar funcion� durante a�os como un engranaje cerrado en el que las mujeres no solo eran ofrecidas como servicio, sino convertidas en reclamo, premio y moneda de cambio. Bajo la marca El Ed�n de Anita, el negocio —activo al menos desde 2009 y con anteriores ubicaciones en Francos Rodr�guez y Bravo Murillo— operaba con una l�gica comercial que reduc�a a las v�ctimas a un cat�logo rotatorio: "la chica del d�a", anunciada con rebajas y consignas de urgencia, como si se tratara de un men� con fecha de caducidad.
La principal detenida, una mujer brasile�a de 61 a�os, dirig�a el entramado y acud�a dos veces al d�a al inmueble para supervisar la actividad y recoger la recaudaci�n. Junto a ella han sido arrestadas otras cuatro mujeres —una colombiana de 55 a�os, una ecuatoriana de 44 y dos espa�olas de 59 y 57— que actuaban como encargadas por turnos. Las v�ctimas, seg�n las diligencias, eran mujeres extranjeras —paraguayas, colombianas, venezolanas y peruanas— de entre 20 y 40 a�os, captadas en situaciones de vulnerabilidad y alojadas en condiciones de hacinamiento: una habitaci�n con cuatro literas y peque�os casilleros como �nico espacio personal.
La publicidad del local, difundida en redes y p�ginas especializadas, fijaba el tono del negocio. "Cristal chica del d�a. 40 media hora. Una hora 70�. Pide tu cita. Dile que quieres oferta masajista del d�a", rezaba uno de los anuncios.
El eufemismo del "masaje" encubr�a tarifas que, fuera de promoci�n, ascend�an a 70 euros por media hora, 100 por 45 minutos y 120 por una hora, con variantes como los "masajes a cuatro manos". La rebaja a la mitad bajo la etiqueta de "chica del d�a" formaba parte de un sistema de captaci�n que, seg�n la investigaci�n, inclu�a tambi�n promociones por cumplea�os del cliente, descuentos por traer a un amigo o servicios gratuitos tras acumular visitas a modo de bonos de fidelizaci�n.
Las rese�as de clientes en foros especializados, dibujan un patr�n de conducta que apunta a la falta de consentimiento efectivo. "No le pone ninguna gana a la conversaci�n", escribe uno. "Es casi como si mentalmente no estuviese en la habitaci�n". Otro describe la interacci�n como "desesperante", con besos "sin lengua" y una actitud distante que "costaba arrancar". Son fragmentos que, en su literalidad, reflejan la desconexi�n de las mujeres durante los encuentros.
Seg�n la investigaci�n, las condiciones de trabajo eran continuas: 24 horas al d�a, siete d�as a la semana, sin descanso, incluso en situaciones de enfermedad o durante la menstruaci�n. "Ten�an la obligaci�n de realizar cualquier tipo de servicio", y, cuando no pod�an, se les exig�a el uso de esponjas para continuar. La negativa implicaba amenazas por parte de las encargadas. El sistema incorporaba pr�cticas que, de acuerdo con las pesquisas, convert�an a las mujeres en "premio en una rifa", en "moneda de cambio por una reparaci�n" o en mercanc�a para saldar deudas con proveedores y operarios.
El funcionamiento inclu�a, adem�s, la oferta de alcohol y drogas a los clientes. Si estos solicitaban sustancias, la mujer elegida deb�a consumirlas con ellos, con episodios de drogodependencia derivados de esa imposici�n. Para servicios a domicilio de tres o cuatro horas, algunas eran obligadas a transportar coca�na, tusi, popper o ketamina, y a consumirlas durante el encuentro. La estructura, asentada durante m�s de una d�cada y con una base de seguidores que rozaba las seis cifras en redes, operaba con p�gina web propia, fotograf�as sugerentes, disponibilidad en tiempo real y un sistema de reservas gestionado por las encargadas.
La intervenci�n del pasado 19 de marzo se sald� con la entrada y el registro del inmueble, donde se incautaron ocho tel�fonos m�viles, un ordenador, un pendrive, 3.500 euros en efectivo, pastillas de sildenafil y documentaci�n con contabilidades y cuadrantes de servicios. Cinco mujeres fueron liberadas y el local qued� clausurado, con el bloqueo de cinco cuentas bancarias vinculadas a la actividad. A las detenidas se les imputan delitos de organizaci�n criminal, prostituci�n coactiva y blanqueo de capitales.
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