























Actualizado S�bado, 18 abril 2026 - 22:55
Casi cuatro meses despu�s de las elecciones, el acuerdo del PP y Vox permitir� la investidura de Mar�a Guardiola como presidenta de Extremadura. Las negociaciones entre ambos partidos han sido borrascosas, dif�ciles y por momentos agotadoras para la l�der popular extreme�a. Guardiola ha estado sometida, por su propio partido y por Vox, a una gran tensi�n emocional visible p�blicamente.
El proceso de di�logo ha dejado heridas y mucha desconfianza entre los dos partidos que podr�an afectar a lo que suceda tras las elecciones andaluzas, en primer t�rmino, y despu�s de las generales del pr�ximo a�o, si las encuestas de intenci�n de voto se confirman en las urnas y el PP y Vox suman mayor�a para desbancar del Gobierno a Pedro S�nchez. Falta algo m�s de un a�o para ese momento, pero las direcciones nacionales de los partidos ya no piensan en ninguna otra cosa que en el verano del 27.
No ha habido repique de campanas, a pesar de que el pacto PP-Vox hab�a sido largamente esperado y deseado. Los dirigentes del partido Vox, con Abascal a la cabeza, lo han festejado algo. El PP de Feij�o ha preferido ignorarlo. A pesar de los recelos mutuos en las direcciones nacionales, ambos partidos est�n condenados a entenderse, habida cuenta de que las mayor�as absolutas han pasado a mejor vida. Los presidentes auton�micos lo ven con normalidad. El equipo de G�nova como una maldici�n.
Fuentes de la direcci�n de Vox son muy cr�ticos con la estrategia del equipo de Alberto N��ez Feij�o. �Las relaciones con los presidentes auton�micos son extraordinarias, nos entendemos bien, llegamos a acuerdos razonables y no hay suspicacias de ning�n tipo. Pero G�nova interfiere, boicotea y dificulta los pactos�. Como prueba, estas fuentes se�alan que los presidentes auton�micos pendientes de un pacto con Vox desconoc�an por completo el documento de Feij�o en el que se establec�a el marco de los futuros acuerdos con el partido de Abascal. Se enteraron por la prensa.
La direcci�n de Vox afronta una situaci�n compleja por distintos reveses: la derrota de su aliado Orban, la expulsi�n del partido de personalidades relevantes y dirigentes regionales que denunciaron irregularidades en su financiaci�n, la guerra de Trump que rechaza la mayor�a de los espa�oles.
Las elecciones de Castilla y Le�n cambiaron el estado de �nimo en el �mbito del centroderecha. La progresi�n electoral de Vox, que parec�a imparable, sufri� un par�n. La derrota de Orban apuntal� la idea de que quiz� Vox hab�a tocado techo. A la espera de lo que suceda en Andaluc�a el 17-M, la direcci�n de Vox niega la mayor. �Nos han dado por muertos muchas veces. Estamos ante una construcci�n de opini�n interesada, en Castilla y Le�n Vox tuvo el 19%�.
Feij�o busca arrebatar a Vox los votos necesarios para gobernar en solitario y la direcci�n de Vox lo considera una fantas�a. �Es una enso�aci�n. Tenemos transferencias de voto del PSOE y la izquierda, y una alt�sima fidelidad de voto. La inmensa mayor�a de nuestros votantes nunca van a votar al PP. El PP necesita a Vox para gobernar, pero s�lo piensa en demonizarnos y esa es una estrategia suicida. Feij�o est� m�s preocupado por la construcci�n del relato que por la construcci�n de una alternativa a Pedro S�nchez. Necesita decir que no ha cedido ante Vox�.
El tercer partido de la C�mara aprecia que el PP sigue instalado en la misma din�mica que antes de las elecciones generales de julio del 23, cuando daba por hecha la victoria y se repart�a los ministerios. �Est�n dando por hecho que Feij�o ser� presidente. Y no est� hecho. S�nchez es un pol�tico muy peligroso, tiene de su lado a toda la izquierda del mundo�.
Los dirigentes de Vox se�alan a G�nova como la responsable de lo que consideran una estrategia planificada para acabar con Santiago Abascal. Por esa raz�n, vetaron a Miguel Tellado como negociador del acuerdo de Extremadura. Seg�n el an�lisis de la direcci�n de Vox, el PP deber�a buscar una colaboraci�n virtuosa para repartirse los votos del espectro de centroderecha, muy amplio seg�n los sondeos, que va desde el centrismo que limita con el PSOE a los ciudadanos m�s identificados con la derecha m�s radical. �Si insisten en presentarnos como el demonio, la destrucci�n mutua estar� asegurada. Buscan doblegarnos y la estrategia es suicida. No vamos a llegar si siguen por el mismo camino�. Seg�n las fuentes consultadas, el l�der de Vox ha estado a punto en los �ltimos meses de cortar por lo sano con Feij�o debido a que se siente v�ctima de una campa�a dise�ada para destruirle.
Parad�jicamente, ambos partidos se acusan mutuamente de perjudicar la ansiada alternativa al Gobierno de S�nchez. El PP acusa a Vox de hacer una pinza con el PSOE contra Feij�o. Y Vox acusa al PP de estar engordando a Vox a base de arremeter contra Abascal.
La pol�tica de inmigraci�n est� poniendo a prueba a los partidos pol�ticos espa�oles. Vox ha convertido el control de los extranjeros en su principal bandera pol�tica, sabiendo que es un asunto sensible para la opini�n p�blica. La discriminaci�n de la poblaci�n inmigrante frente a los espa�oles en el acceso a los servicios p�blicos ha desatado la pol�mica dentro del PP. Pero tambi�n el PSC ha tenido un incidente a prop�sito de las pol�ticas migratorias. Dos concejales de Ripoll han sido obligados a dimitir despu�s de facilitar con su abstenci�n la aprobaci�n de los presupuestos de la alcaldesa, Silvia Orriols. Los concejales alegaron que con su abstenci�n quer�an evitar que Ripoll fuera ingobernable, aunque admitieron que obviaron la prohibici�n de su partido de pactar con la ultraderecha. Todo el partido de Ripoll se rebel� contra la destituci�n de sus concejales, por lo que la direcci�n del PSC ha nombrado una gestora.
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