Euroliga
Real Madrid 86 Hapoel Tel Aviv 82
Los blancos derrotan al equipo de Tel Aviv en el primer partido de la serie de cuartos, a pesar de la lesi�n del p�vot en los minutos iniciales y de la presencia �nicamente de los abonados en el Palacio. Seis triples de Campazzo

Alex Len y Daniel Oturu luchan por el rebote.EFE
Actualizado
El ruido dej� paso al baloncesto. Regateados los l�os pol�ticas y superados todos los cinturones de seguridad en torno al Palacio, el Real Madrid tuvo claro que no pod�a dejar pasar la ocasi�n, que dos a�os sin Final Four son demasiados para quien conquist� tres Euroligas de las �ltimas 10. Atenas es su �taca y el Hapoel de Tel Aviv su mar a atravesar, el �ltimo obst�culo. El primer round de la eliminatoria fue un despliegue de determinaci�n y coraje, con Campazzo y sus seis triples a los mandos y apenas un maquillaje final del visitante, a la desesperada. [86-82: Narraci�n y estad�sticas]
El Palacio son� casi como si estuviera lleno. Hubo ambiente de grandes citas, aunque todo estuviera condicionado por las restricciones, por las medidas de seguridad (no hab�a ni 200 manifestantes propalestinos en las afueras) en torno a un equipo de un pa�s en guerra, s�lo abonados en las tribunas (6.908 acudieron). Ambiente grande para cita grande, 38 infinitas jornadas de temporada regular y s�lo una derrota en casa esperando esta hora de la verdad. No hab�an transcurrido ni dos minutos cuando la pieza m�s singular y determinante del Real Madrid se levant� tras la lucha por un rebote sin poder apoyar la rodilla izquierda. Edy Tavares se march� a los vestuarios y ya no volvi�.
Sin su gigante y con las gradas a la mitad, el Madrid pudo haber dudado. Al contrario, devino en cicl�n. Con la premisa de Scariolo marcada a fuego, atacar sin complejos, con osad�a y colmillo. Castigar la pereza defensiva del Hapoel, m�s talento que la disciplina que le gustar�a a su entrenador Itoudis. A los 15 minutos, los blancos hab�an sumado 42 puntos. Al poco dominaban por 20 (46-26). Campazzo amaneci� con cuatro triples de cinco, alargando su racha de buena punter�a y buen juego. Usman Garuba sustituy� a Tavares como si le fuera la vida en que no se notara la diferencia. Y apenas Abalde y Llull se quedaron sin anotar al descanso, 13 asistencias entre todos. La primera parte fue pr�cticamente perfecta.
Igual daba que el indescifrable Hezonja no tuviera (del todo) su noche. Y que Dan Oturu campara m�s a sus anchas en la pintura sin Tavares. El Madrid pisaba a fondo su acelerador. Chuma Okeke se multiplicaba, una pesadilla en el rebote ofensivo para el Hapoel. Y cada acercamiento hebreo, con los triples de Blaneney y los intentos de Micic por volver a ser quien fue (sigue siendo, eso s�, el tipo mejor pagado del continente tras su vuelta de la NBA) era contestado sin resquicio de titubeo.
No hubo concesiones. Garuba mantuvo su intensidad y concentraci�n y Alex Len cumpli� en el rebote. Trey Lyles meti� canastas de las que s�lo �l es capaz y Deck, a pesar de sus molestias en el hombro, se pareci� mucho a la mejor versi�n de s� mismo. Cada bal�n dividido fue blanco y ese es casi el mejor resumen de la intensidad mostrada;en eso Andr�s Feliz contagia y marca diferencias: borda todo lo que no suele salir en la estad�stica, enamora entrenadores. La ventaja s�lo baj� de la decena ya en los �ltimos instantes, a la desesperada con m�s triples de Blakeney. Antes, fuera de s� Itoudis hab�a sido expulsado por dos t�cnicas despu�s de una noche repleta de sus habituales protestas. A la espera de las pruebas a la rodilla de Tavares (en el Hapoel, su mejor jugador toda la temporada, Elijah Bryant, tambi�n sufri� molestias; ni siquiera anot�), el viernes (20.45 h.) , de nuevo en un cercenado Palacio, un segundo asalto para dar otro paso hacia el OAKA.





















