惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

M
MIT News - Artificial intelligence
WordPress大学
WordPress大学
GbyAI
GbyAI
S
SegmentFault 最新的问题
量子位
爱范儿
爱范儿
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
MyScale Blog
MyScale Blog
人人都是产品经理
人人都是产品经理
博客园 - 叶小钗
aimingoo的专栏
aimingoo的专栏
V
Visual Studio Blog
U
Unit 42
Cyber Security Advisories - MS-ISAC
Cyber Security Advisories - MS-ISAC
The Cloudflare Blog
Stack Overflow Blog
Stack Overflow Blog
博客园 - 聂微东
J
Java Code Geeks
The GitHub Blog
The GitHub Blog
Y
Y Combinator Blog
IT之家
IT之家
Martin Fowler
Martin Fowler
宝玉的分享
宝玉的分享
雷峰网
雷峰网

Portada

Pilar Pasanau, la primera española en dar la vuelta al mundo en vela en solitario: "Tenía alucinaciones, oía voces en mitad del océano" Ángel Ruiz-Cotorro, el médico de los tenistas: "Alcaraz tiene muchas cosas de Nadal: potencia, resistencia, aceleración... No me preocupa su físico" El Mundo El Mundo El Mundo El cobro del Gordo de la Lotería de Navidad de Villamanín registra dos intentos de estafa y una denuncia El independentismo acosa a Eduardo Mendoza y Javier Mariscal por sus comentarios sobre Sant Jordi El Mundo Muere a los 48 años Alex Manninger, ex portero del Arsenal, Juventus y Espanyol tras ser arrollado su coche por un tren Pepe, el hombre en silla de ruedas que mat� al ladr�n que iba a robarle, queda en libertad provisional El Supremo rechaza la suspensi�n cautelar�sima del decreto de regularizaci�n de inmigrantes El Mundo Sumar amenaza al PSOE con apoyarse en el PP para desbloquear la ley que da la nacionalidad a los saharauis tras quedar fuera de la regularizaci�n Esposada a los 86 a�os: el amargo final de la 'love story' de la viuda francesa de un estadounidense detenida por el ICE La Audiencia de Valencia aboca al hermano de Ximo Puig al banquillo por el cobro de ayudas indebidas de la Generalitat Estas son las mejores cuentas de ahorro de abril de 2026 El histórico socialista andaluz Gaspar Zarrías declara que pagó 16.000 euros a la 'fontanera' Leire Díez para buscar el vínculo entre Villarejo y el 'caso ERE', que nunca apareció La reconstrucci�n que llega en el Madrid: nombres para sustituir a Arbeloa, jugadores intocables y en venta... Y puestos calientes en los despachos Feijóo acusa a Sánchez de "traicionar" a la UE por sus lazos con China y Aznar apunta a Zapatero a través de Faes: "Es negocio para tanto lobista que acompaña la operación" La UCO y buzos de la Guardia Civil se suman al operativo del 'caso Esther López': el registro del zulo de la antigua casa familiar del acusado finaliza tras 10 horas Cruceros Carnival, condenada a pagar 300.000 dólares por servir 14 tequilas a una pasajera que sufrió una caída El Mundo Los jueces de Instrucción de Madrid salen en defensa de Peinado ante los "ataques" y "descalificaciones" del Gobierno El gobierno israelí confirma que Netanyahu hablará con el presidente del Líbano De la gabardina de Meghan Markle para esta primavera al blanco inmaculado de Kate Hudson: los looks del día La inflación en España sube más por la guerra en Irán que en la UE, donde se elevó al 2,8% en marzo Puigdemont rompe su relación con Yolanda Díaz tras acusar a Junts de "racista": "Buen viento. La próxima vez que el PP te haga vicepresidenta" Las listas de espera vuelven a crecer: 4.925.648 pacientes, 853.509 para una cirugía y 4.072.139 para ver al especialista El Mundo Repsol firma un acuerdo con el Gobierno de Delcy Rodr�guez y recupera el control de sus operaciones en Venezuela
Fjord: Cristian Mungiu lleva la ambig�edad al l�mite de l...
Luis Martíne · 2026-05-19 · via Portada

�Puede una pel�cula decepcionar y fascinar al mismo tiempo? Y no nos referimos a las fascinantes decepciones (o, al rev�s, decepcionantes fascinaciones) de, por ejemplo, el �ltimo Coppola, sino a la posibilidad de que algo que aparentemente est� bien, quiz� impecable, a poco que uno lo analice se da cuenta de que no. Muy no.Fjord tiene todo lo que habitualmente ofrece el cine de Cristian Mungiu: escenas deslumbrantes --casi fant�sticas-- situadas estrat�gicamente, un calculado sentido del ritmo, una narraci�n quir�rgica lejos de cualquier didactismo, una utilizaci�n sabia y meditada de las herramientas del cine de g�nero y un acercamiento a los grandes dilemas morales respetando el corte de todas sus aristas. Pero hay trampa en todo esto de lo que tanto presume.

De este modo, Fjord (fiordo), que puede pasar por la primera gran producci�n internacional del director de 4 meses, 3 semanas, 2 d�as, cuenta la historia de una familia profundamente religiosa compuesta por la pareja y cinco hijos en mitad de la Europa civilizadamente rica y perfecta de la muy laica Noruega. Ella es, en efecto, de ah� mismo (Renate Reinsve) y �l es rumano (al que da vida el rumano-estadounidense Sebastian Stan). Acaban de llegar a la tierra de promisi�n desde Ruman�a y, por ello, son emigrantes. Emigrantes pobres, para m�s se�as. Pronto son recibidos con todos los protocolos que facilita una sociedad con dinero suficiente para protocolizarlo todo, hasta el detalle m�s nimio. De repente, la hija adolescente llega al colegio con las marcas de unos golpes. Y, en efecto, se aplica el protocolo de rigor por si hubiera maltrato dom�stico.

Lo que sigue es una especie de pesadilla con tintes de laberinto kafkiano donde el rigor a la hora de aplicar la tolerancia a machamartillo se descubre de repente como el m�s intolerante de los ejercicios. Mungiu ordena, tal y como nos tiene acostumbrados, los elementos de la trama de manera tan calculada y fr�a como hipn�tica. Y todo ello para poner en evidencia a una civilizaci�n ahogada en su propio progresismo, desarrollo y perfecci�n. Poco a poco, la pel�cula filtra la idea de que el sistema que Europa vive como aspiraci�n y utop�a --y que en los pa�ses n�rdicos puede pasar por realidad incluso--, en verdad esta viciado de origen. Cuando la comunidad (toda ella, desde la polic�a a los maestros pasando por la judicatura) intente aclarar que le pas� a la adolescente, su creo racional adquirir� la forma de simples prejuicios contra la educaci�n tradicional que quiere para sus hijos la devota familia. La moraleja (puesto que la hay) que se destila de la propuesta de Mungiu es preocupante, adem�s de falsa: el modelo progresista de ver el mundo acaba por antojarse como m�nimo tan intransigente como la propia intransigencia denunciada.

Fjord se esfuerza en mantener el filo de la balanza justo en el centro. Y para ello hace un enorme esfuerzo de empat�a con la familia que considera que las relaciones homosexuales son pecado, que la familia tradicional es la que es (manzanas y peras, que dir�a aqu�lla) y que el castigo es la forma de enderezar los caminos que se desv�an. El problema (y aqu� una trampa indigna de la filmograf�a del director) es que para evitar eso que el tiempo ha dado en llamar manique�smo todo lo que aparece del otro lado es dibujado con trazos tan gruesos como oscuros. Y as�, vemos c�mo los polic�as se aprovechan de la impericia del padre en el idioma para hacer pasar por maltrato una bofetada; vemos que el fiscal es un tipo perverso en un racionalismo desaforado que para s� quisiera Descartes, y vemos que la asociaci�n que protege a los ni�os de las lesiones que puedan recibir de sus padre son poco menos que traficantes de infantes. Es decir, se nos quiere hacer ver de manera tan ambigua como impostada que el sistema es demasiado bueno, demasiado laico, demasiado progre y demasiado woke. Am�n.

M�s all� de la impostura in�dita del director en el dibujo de los personajes, es cierto que el resto de las cualidades de su cine se mantienen intactas. Especial y maravillada relevancia cobran esas fugas fant�sticas que, directamente, sobrecogen. Y fascinan. Pese a ello, pese a lo que tanto admiramos de Mungiu, no queda otra que confesar la mucha perplejidad que provoca Fjord. Dcepcionante. Fascinantemente decepcionante. O al rev�s.

Lea Seydoux y Niels Schneider en la presentaci�n de L'Inconnue" (The Unknown).

Lea Seydoux y Niels Schneider en la presentaci�n de L'Inconnue" (The Unknown).OLIVIER CHASSIGNOLEAFP

L'inconnue: La fantas�a se hace carne y nos roba el nosotros (****)

A su lado, la secci�n oficial sorprendi� con el nuevo trabajo de un cineasta con una afici�n desusada a pisar todos los charcos. A Arthur Harari le hemos visto firmar guiones tan perfectos como Anatom�a de una ca�da, de Justine Trier, y como actor con nervio en cintas como El le�n duerme esta noche, de Nobuhiro Suwa, o El caso Goldman, de C�dric Kahn. Tambi�n le podemos seguir la pista como creador del c�mic junto a Lucas Harari del c�mic, El caso David Zimmerman (Astiberri), en el que est� basada la pel�cula. Y todo ello sin renunciar a dirigir pel�culas tan extravagantes e intensas como Onoda, 10.000 noches en la jungla (2021). Su nueva pel�cula es el mayor y m�s profundo de los charcos en los que se ha zambullido hasta la fecha; de hecho, y por seguir con el juego de intercambios de identidades de la cinta, el charco es �l mismo.

L'inconnue o The Unknown (es decir, el desconocido) cuenta la historia de un fot�grafo (Niels Schneider) que un buen d�a se cruza con una mujer (L�a Seydoux) por la que siente de golpe una pasi�n fuera de norma. Hacen el amor (o se poseen uno al otro) y, de repente, �l se despierta en el cuerpo de ella y vicenversa. De otro modo, ella es �l y �l es ella. En la tradici�n critiana-plat�nica-cartesiana, podr�amos decir que intercambian las almas. Sin embargo, en la m�s moderna y carnal de un Sartre convencido de no poseemos un cuerpo sino que somos un cuerpo, la cosa se complica. Lo que se va de un lado a otro es el ser en su m�s absoluta radicalidad. En verdad, es una especie de ser sin nombre el que viaja entre las personas. El cambio de identidad es solo una consecuencia de esa extra�a transmutaci�n sexual.

Con este punto de partida, Harari confecciona una f�bula tan alucinada como permanente perpleja donde el propio cine es convocado como el espejo donde las realidades, que no solo identidades, dan el cambiazo.L'inconnue es por su premisa ciencia-ficci�n, pero lo es sin renunciar a ser tambi�n drama de una existencia dividida, thriller sobre la b�squeda de un cuerpo perdido, laberinto, reflexi�n sobre lo somos por separado y exigencia de lo buenos que podr�amos ser juntos. La referencia a Bob Dylan que antes fue Robert Alan Zimmerman como el propio fot�grafo o la colecci�n de im�genes que realiza el fot�grafo sobre im�genes antiguas siempre detr�s de la identidad de los lugares son solo dos de las innumerables pistas que va dejando una pel�cula que tambi�n es acertijo, sue�o y revelaci�n. Arthur Harari, dec�amos, en su m�s sorprendente charco. El charco ahora es �l.