Inmigraci�n
Relata su arresto en una carta publicada por el New York Times

La francesa Marie-Th�r�se Helene Ross.
Carlos FresnedaCorresponsal Par�s
Actualizado
"Tratan a los inmigrantes como a perros, esperaba morir en sus manos", ha declarado la francesa Marie-Th�r�se Helene Ross, de 86 a�os, en el momento de describir su calvario de 16 d�as en una prisi�n de Alabama tras ser esposada de pies y manos por el Servicio de Control de Inmigraci�n y Aduanas (ICE), por violar el permiso de 90 d�as de estancia en Estados Unidos.
"No cre�a que existieran esas cosas, pens� que una vez detenidos los trataban adecuadamente, pero me qued� conmocionada", revela en una carta publicada por el New York Times, una semana despu�s de su repatriaci�n a Francia tras la intervenci�n directa del ministro de Asuntos Exteriores, Jean-No�l Barrot, que expres� su preocupaci�n por la "violencia" con la que fue detenida y encarcelada.
Marie-Th�r�se fue denunciada ante la polic�a de inmigraci�n por su yerno, tras la muerte en enero de su marido, el veterano de guerra Bill Ross, el amor de su juventud cuando los dos trabajaban en una base de la OTAN en Europa y con quien se reencontr� y se cas� al cabo de casi seis d�cadas. La disputa legal por la herencia fue seg�n ella el desencadenante de su detenci�n.
"Estaba vestida con albornoz, pijama y zapatillas cuando llamaron a la puerta", relata en su carta. "Realmente no entend�a lo que me estaba pasando. Fue muy humillante... Ni siquiera tuve tiempo de peinarme, me esposaron por las mu�ecas y los tobillos".
Durante los 16 d�as que pas� en prisi�n lleg� a pensar que iba a morir y que nunca saldr�a de su celda. Tuvo problemas para comunicarse con el exterior porque le arrebataron el tel�fono americano de su marido que a�n conservaba. Logr� finalmente hablar con su hijo y con el consulado en Nueva Orl�ans con su m�vil franc�s, y as� fue como se hizo p�blica su historia.
Su estancia en prisi�n agrav� su dolor de espalda y una ci�tica, hasta el punto de casi no poder moverse. Pudo finalmente ducharse y tener la m�nima atenci�n "gracias a la benevolencia de otras mujeres" detenidas con ella. En el primer chequeo m�dico al salir de la prisi�n fue diagnosticada con estr�s postraum�tico. Su hijo asegura que tiene tambi�n s�ntomas de demencia senil.
"No pens� que fueran capaces de hacer algo as�", escribe la ciudadana francesa, que no oculta que admiraba a Donald Trump, influida tal vez por su marido. Su arresto, asegura, fue seguramente urdido por el hijo menor de su ex marido de su anterior matrimonio, que trabaja como guardia de seguridad en los tribunales.
Marie Th�r�se asegura que su marido solicit� para ella la residencia permanente y que estaba tramit�ndola a trav�s de una oficina de inmigraci�n en Anniston, Alabama, donde segu�a viviendo en el domicilio conyugal. Las autoridades norteamericanas la detuvieron como "extranjera indocumentada" tras exceder los 90 d�as de estancia como turista.






















