Ocupó el cargo entre septiembre de 2009 y agosto de 2010. Doctorado en Economía por la Universidad de Princeton, analiza el desarrollo económico de una de las mayores potencias tecnológicas del mundo

El ex primer ministro de Corea del Sur, Chung Un-ChanE.M.
Actualizado
Chung Un-Chan (Gongju, 1947) fue primer ministro de Corea del Sur entre septiembre de 2009 y agosto de 2010. Doctor en Economía por la Universidad de Princeton, en una visita a Zaragoza por el 150 aniversario de la Fundación Ibercaja, analiza los problemas de desarrollo de una de las potencias tecnológicas más importantes del mundo.
- Corea del Sur es una de las economías más poderosas del mundo gracias al enorme peso de empresas como Samsung, LG o Hyundai, entre muchas otras; sin embargo, su crecimiento parece haberse estancado en los últimos años, a pesar del auge de la demanda mundial de semiconductores. ¿Hacia dónde debe avanzar Corea del Sur?
- Aunque Corea ha escrito durante mucho tiempo una historia de crecimiento económico exitoso, ahora atraviesa dificultades. Sufre bajo crecimiento desde mediados de los años noventa. Cada vez que ha cambiado el régimen político, la tasa de crecimiento ha bajado un punto porcentual. Al mismo tiempo, existe una desigualdad muy grave. Esto puede ocurrir por muchas razones, pero yo quiero destacar la falta de inversión, especialmente de parte de las grandes empresas. En los últimos 30 años han sido capaces de acumular cantidades astronómicas de dinero, pero no lo han invertido en el desarrollo de nueva tecnología. Creo que es algo que necesitan hacer y es, en parte, lo que provoca que Corea del Sur esté en un momento de crecimiento muy bajo.
- ¿Corea del Sur debería explorar otros mercados para reducir su dependencia de los Chaebols?
- No es una cuestión de mercado. Las grandes empresas tienen mucho dinero y tienen que pagar a las pequeñas lo suficiente por los servicios que les prestan. Sin embargo, desde hace mucho tiempo en Corea esa relación entre las grandes y las pequeñas empresas se conoce como relación A-B. Las pequeñas no replican a las grandes porque dependen de ellas. Por ello, si existiese un crecimiento compartido, las pequeñas empresas tendrían más dinero y eso se traduce en más inversión, más producción, más empleo, más ingresos, más consumo, y, así, la economía avanzaría.
- ¿Es posible para una persona joven prosperar en Corea del Sur si no consigue trabajo en uno de los Chaebols?
- Los chaebols ofrecen buenos salarios y muchos beneficios adicionales y por eso son muy atractivos para los jóvenes. Ellos no quieren ir a otros lugares que no sean las grandes empresas o el sector público y lo único que puede hacer el gobierno para revertir esta situación es incentivar que tomen otro camino, mejorando las zonas regionales y las áreas rurales. No es deseable para el país que todos los jóvenes quieran trabajan en grandes empresas.
- ¿Por qué existe tanta desigualdad entre las personas mayores y los jóvenes en Corea del Sur?
- Las personas mayores ganaron mucho dinero cuando la economía iba bien y decidieron ahorrarlo para el futuro, porque ahora no tienen forma de generar dinero. La desigualdad no es un escenario deseable para ningún país, pero veo natural que exista cierta disparidad económica entre los jóvenes y los mayores.
- ¿Considera que la solución a este problema podría ser el establecimiento de un sistema de pensiones similar al de Noruega, en el que, en el caso de Corea del Sur, los excedentes de los ingresos recibidos por la venta de semiconductores se destinen a un fondo común con el que nutrir a la población?
- No creo que las empresas privadas deban estar obligadas a aportar parte de sus ingresos a las arcas del Estado. Las empresas no son organizaciones sin ánimo de lucro; cuando actúan, buscan beneficios. La economía estatal debe sobrevivir, pero no creo que sea adecuado basar su desarrollo en los resultados obtenidos por compañías externas.
- España y Corea comparten algunos problemas estructurales, como el acceso a la vivienda. ¿Cómo cree que deberían encararlo?
- Tengo que decir que no soy experto en problemas de vivienda. Soy economista de formación y no sé mucho sobre vivienda, pero, a partir de la experiencia coreana lo que he observado es que los gobiernos democráticos o liberales han tendido a fracasar en la cuestión de la vivienda. Los gobiernos conservadores han tenido más éxito, o al menos no han fracasado. Los gobiernos progresistas hacen muchas cosas para contener el precio de la vivienda, y en Corea del Sur, el Ejecutivo actual está probando muchas medidas y la tendencia sigue siendo que los precios de la vivienda suben. Así que mi respuesta es: no hay que trabajar demasiado para resolver los problemas de vivienda. ¿Por qué no dejar que el mercado resuelva los problemas?
- ¿Qué opina de la política expansionista que está desarrollando Donald Trump?
- Pienso que se debe a que las elecciones de mitad de mandato están cerca.
- ¿Considera que su figura es un riesgo para la estabilidad mundial?
- Es un gran riesgo, porque todo el mundo se ve afectado por sus decisiones.
- El fracaso de Trump en Irán, el de Putin en Ucrania..., ¿considera que son buenos antecedentes para rebajar la intención de invadir Taiwan por parte de China?
- Creo que es una buena señal, sin duda. Los chinos se han visto disuadidos de cara a una posible invasión de Taiwan y eso es algo bueno, al menos por el momento.
- Hemos hablado durante esta entrevista de los caminos que Corea del Sur debería tomar para desarrollar su economía y alcanzar una estabilidad, ¿pero eso es posible compartiendo frontera con un país como Corea del Norte?
- Por supuesto. Es cierto que en los últimos dos años la situación ha empeorado, en el sentido de que Kim Jong-un no quiere mantener conversaciones con determinadas personas. Pero Corea del Sur, durante los últimos 70 años aproximadamente, ha prosperado mucho. Así que no creo que el deterioro de la relación entre el Sur y el Norte haya afectado de manera decisiva a la situación.
- Una de las mayores diferencias entre las dos Coreas es ese aperturismo al resto del mundo, que se ha visto ampliado con la gran expansión que ha vivido la cultura Hallyu. ¿En qué beneficia la imagen desprendida por el K-Pop y movimientos similares a Corea del Sur en su desarrollo internacional?
- Ha sido de gran ayuda, sin duda. Permíteme contar una historia: en la antigüedad, los chinos no respetaban a los pueblos que les rodeaban. Los llamaban bárbaros, pero siempre destacaban que a los coreanos les gustaba la música y la danza. Creo que es una buena descripción de lo que somos y ahora representa un movimiento que creo que se mantendrá durante mucho tiempo. Hoy Seúl, Busan y algunas otras zonas están llenas de gente que no es de Corea. Nuestra imagen ha mejorado, porque durante décadas solo se nos conocía por ser diligentes y haber alcanzado cierto éxito económico. Ha sido con la aparición de grupos como BTS o producciones como el Juego del Calamar con la que hemos podido demostrar que nuestra cultura es impresionante.

























