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La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha expresado este miércoles su profundo malestar ante la actual deriva de la política española, marcada por la imputación del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el registro de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la sede central del PSOE. "A mí no me gusta nada lo que estoy viendo en la política española. Nada", ha sentenciado durante la sesión de control en el Congreso de los Diputados.
Díaz ha evitado juzgar si las acciones de Zapatero son delictivas, delegando esa responsabilidad en los jueces, pero ha lanzado una dura crítica contra los expresidentes de "unos y otros" —en referencia a las filas socialistas y populares— que utilizan su perfil para realizar negocios. En un tenso intercambio, la ministra ha tildado de "desalmados" a los miembros del Partido Popular por votar en contra de medidas sociales y de la creación de una agencia estatal para prevenir la corrupción. Asimismo, ha reprochado al PP su supuesto respaldo a manifestaciones donde se vitorea a Víctor de Aldama, empresario clave en la trama Koldo.
Duro enfrentamiento con el PP y advertencia de ERC
La reacción de la oposición ha sido inmediata y mordaz. El secretario general del PP, Miguel Tellado, ha ironizado sobre un simulacro de emergencia en la Cámara Baja, afirmando que las sirenas no eran de la policía registrando el Congreso, sino de los bomberos, calificándolo como una "metáfora" de la situación actual. Tellado ha definido la política del Ejecutivo como una "auténtica barbacoa" por la "cantidad de chorizos" que, a su juicio, la integran, y ha comparado a Zapatero con el pirata "Jack Sparrow". Además, ha acusado a Díaz de ser "cómplice" del socialismo por haber validado el rescate de la aerolínea Plus Ultra.
Por otro lado, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ha elevado el tono de la exigencia parlamentaria al situar la posible financiación ilegal del PSOE como una "línea roja". Rufián ha advertido que, si se demostraran tales irregularidades, su formación pediría formalmente la convocatoria de elecciones generales para que sea la "gente la que decida". No obstante, ha pedido prudencia al señalar que estas investigaciones judiciales suelen ser largas y que, por el momento, es difícil discernir qué informaciones son totalmente ciertas.























