Actualizado
El reconocido actor y activista por los derechos humanos, Richard Gere, ha protagonizado una de las intervenciones más contundentes del Foro de la Libertad de Oslo. Durante su discurso, la estrella de Hollywood señaló que el mundo atraviesa actualmente la época "más oscura" de los últimos tiempos, acusando al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de haber desmantelado los grandes ideales que históricamente definieron a su nación.
Gere, de 76 años, no escatimó en calificativos al referirse al mandatario estadounidense, a quien tildó de "maníaco". Según el actor, desde el inicio de su mandato, Trump ha trabajado para destruir sistemáticamente "casi todo lo que era bueno" tanto del Gobierno como de la gente de Estados Unidos. "En semanas desmanteló Estados Unidos", insistió Gere, subrayando que, aunque el país nunca alcanzó la perfección, siempre había tenido un ideal perfecto hacia el cual avanzar y una notable capacidad de autocorrección que ahora parece perdida.
Uno de los puntos más sombríos de su intervención fue la comparación con la Alemania nazi. Tras recordar su impacto emocional al visitar el campo de concentración de Dachau, Gere reflexionó sobre la rapidez con la que una sociedad puede transformarse hasta el punto en que personas comunes se convierten en "monstruos". Bajo esta advertencia, alertó sobre la rápida expansión de las "dictaduras de los monstruos" y la fragilidad del mundo ante estos cambios radicales.
El activista también atribuyó el regreso de Trump a la Casa Blanca a la pasividad de la ciudadanía que "se durmió" y decidió no votar. En un ejercicio de autocrítica, Gere asumió su parte de responsabilidad al admitir que no trabajó con suficiente habilidad para convencer a sus allegados de la "locura" que suponía la elección del actual presidente. Su mensaje final fue un llamamiento urgente a la vigilancia constante, instando a la audiencia a no dejarse seducir por la comodidad de tener casa, comida o dinero. "No podemos ponernos cómodos... ¡No está bien. Nunca está bien!", exclamó ante los asistentes del foro, donde también se otorgó el Premio Internacional Václav Havel por la Disidencia Creativa al artista chino Gao Zhen y al disidente birmano Sai.























