

























De lunes a viernes, Alicia Mar�n (25) trabaja en una empresa de fontaner�a. Los viernes por la tarde y los fines de semana, sin embargo, ejerce de ganadera con su pareja, �lvaro Blanco (27), en Munilla, un municipio riojano situado en la comarca de Arnedo. Y en el futuro incluso le gustar�a tener su propia ganader�a, aunque ahora, explica a EL MUNDO, comienza a pensar que no merece la pena. Cree que no puede luchar contra el lobo. Ni contra la Administraci�n.
Seg�n cuenta Mar�n, en el �ltimo a�o han sido atacados ya seis terneros. Tres de ellos, concede, no se los pueden atribuir directamente al lobo, ya que s�lo saben que desaparecieron, pero no c�mo. Aunque, en los otros casos no duda que fueron estos animales los culpables, los guardas forestales que hicieron el parte �nicamente constataron que hab�a evidencia de ataque de un c�nido, pero no marcaron la casilla correspondiente a la participaci�n del lobo en su informe.
La �ltima vez que ocurri� fue hace apenas una semana, el viernes 17 de abril. Blanco hab�a acudido al terreno con su padre y "vieron que una vaca estaba un poco apartada de las dem�s y como que no quer�a ni siquiera ir a comer", relata Mar�n. "Se acercaron y vieron que la ternera llevaba el jam�n trasero arrancado". El procedimiento en estos casos siempre es el mismo: llamar al 112, contar lo que ha ocurrido y esperar a que lleguen los guardas forestales.
"Cuando hacen el acta describen lo ocurrido y hay dos apartados arriba", explica la pareja del ganadero. "En uno de ellos 'pone evidencia de c�nido' y eso siempre lo marcan, pero al lado hay una casilla que dice 'evidencia de lobo' y esa casilla siempre se queda vac�a", detalla. As�, lamenta que "siempre dicen que ha podido ser un perro salvaje", incluso en un caso como este, en el que creen que "le arranc� dos kilos de carne" y tiene tambi�n "una incisi�n de 10 cent�metros" en la pata delantera. Blanco se neg� a firmar el acta.

Mar�n cura la herida hecha a un ternero que no se pudo atribuir a un lobo.Araba
Tambi�n se qued� vac�a la casilla del lobo, al menos en un principio, en abril del a�o pasado. "Unos se�ores que ven�an de buscar setas nos avisaron de que parec�a que a una vaca la hab�a atacado un lobo", rememora Mar�n. Tuvieron que sacrificar tanto a la ternera, que fue la que sufri� el ataque, como a su madre: "Se qued� muy flaquita, ya no recuperaba peso; al final son animales, pero les genera estr�s y da�os psicol�gicos y ya no vuelven a recuperar". Tampoco hubo evidencia de ataque de lobo e, incluso, los forestales deslizaron que pod�an haber sido los mastines que cuidan el ganado. "Llevan desde que tienen dos meses sueltos con las vacas, esos animales las consideran parte de ellos", contraataca Mar�n. En ese caso, eso s�, hicieron ruido en redes sociales y m�s adelante se rectific� el acta.
El 20 de febrero se produjo el segundo ataque, aunque en este caso �nicamente encontraron medio ternero. En esta ocasi�n, adem�s, la visita de los guardas se produjo un d�a despu�s. "Para cuando llegaron los guardas el s�bado solo quedaba un trozo de ternero. Una vez que hay presa, el lobo vuelve", explica Mar�n.
Mar�n y Blanco decidieron no sacrificar a la �ltima ternera, porque puede caminar. "Va a costar mucho curarla, tanto econ�micamente como en tiempo, lo que tambi�n conlleva tener a la madre y a ella cerradas y es otro gasto, porque hay que echarle todos los d�as de comer", detalla. Mar�n, adem�s, denuncia que es "brutal e inhumano que no reconozcan que esto lo ha hecho un lobo", porque "si hay 1.000 ataques de lobo se certifican 100 y no es justo que la poblaci�n viva enga�ada de esa forma".
De todos modos, las consecuencias de esta discrepancia en el formulario del ataque no son �nicamente administrativas. El seguro les da 200 euros por cada ternero muerto -es decir, no reciben compensaci�n por el que est�n cuidando-, pero una hembra se vende por unos 1.000 euros y un macho, por algo m�s. Si certifican ataque de lobo, la ayuda del Gobierno es de unos 900 euros. "A eso le sumas los 200 del seguro y, bueno, 1.100 euros", calcula Mar�n. Despu�s pone sobre la mesa otra realidad: "Tienes pagado el ternero, pero no tienes el ternero".
Con todo, Mar�n explica que el dinero es, si acaso, algo que alivia los s�ntomas, pero no pone remedio al problema. "�Sabes la rabia que da ver c�mo se est� llevando un ternero un lobo y que encima te digan que no lo hacen los lobos?", se queja Mar�n. "�Tenemos que tomar la justicia por nuestras manos? Yo creo que esa no es la soluci�n, la soluci�n es que los controlen, porque el lobo tiene el mismo derecho a existir que lo pueden tener los terneros o que lo podemos tener nosotros. Y creo que tenemos derecho por lo menos a descansar por las noches".
Lo �nico que solicitan, por lo tanto "es que lo controlen". "Si tienen que vallar hect�reas y hect�reas para tener a los lobos controlados, que los tengan; si tienen que alimentarlos todos los d�as, que los alimenten", expone. "Que inviertan en alimentarlos todo el dinero que invierten en las ayudas que dan por ataque, pero que no ataquen". Adem�s, cree que ser�a una inversi�n que ayudar�a a fomentar que haya renovaci�n generacional en el sector. "�C�mo va a haber j�venes ganaderos? M�s horas al d�a yo creo que no se puede trabajar y por la noche damos vueltas con el coche, no descansamos". "Somos gente joven que est� agotada", zanja con sorna.
A pesar de ello, afirma que le gustar�a ser ganadera, si bien reconoce que "con lo que est� pasando se me est�n quitando todas las ganas". De su pareja, sin embargo, duda que tire la toalla. "�l se dedica a esto por su abuelo Marcos", cuenta, que fue quien le pidi� que si le gustaban las vacas siguiera adelante". As�, est� segura de que "va a hacer todo lo posible por seguir adelante con sus vacas". "Somos muy j�venes, pero al final si algo te gusta, si algo te apasiona, intentas luchar contra marea si hace falta, pero la Administraci�n no lo pone nada f�cil".
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