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Dos a�os despu�s de su crisis familiar de los cinco d�as de abril, sin Presupuestos a la vista y con la mayor�a parlamentaria evaporada, el presidente del Gobierno ha encontrado el prop�sito para no disolver las Cortes de forma anticipada. Inesperadamente, la izquierda mundial -es verdad que muy disminuida- le ha investido en Barcelona como el l�der planetario anti Trump. Por su No a la guerra y por el pulso que mantiene con la Casa Blanca, en p�blico y en directo. El presidente, Pedro S�nchez, tiene despejado el camino para el escaso a�o y unos meses que nos separa de las elecciones generales cuando tocan.
De repente, lo que diga o no diga Junts -anta�o era una sacudida cada vez que Puigdemont hablaba- ha dejado de importar. Los escandalosos detalles de la vista oral contra Jos� Luis �balos, el ex n�mero dos de S�nchez, no hacen mella en su intenci�n de voto. Hasta el casi seguro batacazo que le espera a su candidata en las elecciones se ver� mitigado porque su reci�n adquirido liderazgo antitrumpista ha insuflado en el PSOE un estado de �nimo parecido al Nirvana. As� lo explican sus colaboradores. ��bamos perdiendo 7-0, hab�an ganado el relato de Gobierno acabado, de legislatura fallida, nos hab�an dado por muertos otra vez, la guerra de Ir�n nos ha dado un marco muy favorable, las cuestiones importantes que en este momento se sustancian en el mundo entero nos permiten elevarnos de los debates basura que la oposici�n esparce. Pedro S�nchez tiene una posici�n clara, n�tida y con eco mundial, y nadie sabe cu�l es la posici�n de Feij�o, que aspira a ser presidente. No tiene pol�tica propia. Y para colmo, los pactos con Vox le han desdibujado. PP y Vox se est�n matando p�blicamente a la vez que pactan en las comunidades. Est� quedando claro ante los ciudadanos que a los dos partidos les falta cultura de pacto, no son capaces de acordar las diferencias. Cuando nosotros pactamos algo con ERC, con Sumar, o con Junts, de los que nos separan muchas cosas, acordamos la estrategia para salvar las contradicciones�.
Vox ha logrado situar su concepto de �prioridad nacional� frente a los inmigrantes -que figura en los acuerdos de Gobierno con el PPen Extremadura y Andaluc�a- en el centro de la conversaci�n p�blica, precisamente en v�speras de la campa�a andaluza. Ello ha situado al PP en un brete. Y la direcci�n socialista lo ve como otra gran oportunidad para S�nchez.
�Ya est� claro que si la gente quiere resistir al avance de la ultraderecha, s�lo puede confiar en el PSOE. PP y Vox pactan y al mismo tiempo est�n en una pelea de gallos, demostrando que no cabe descartar que despu�s de las generales, si es que tienen mayor�a, no sean capaces de entenderse. Puede que sus gobiernos duren cuatro d�as y s�lo puedan garantizar la inestabilidad�, aseguran fuentes del PSOE.
Con este �nimo oxigenado, y obviamente sin pensar mucho en los p�simos sondeos de intenci�n de voto, S�nchez y sus ministros se disponen a disputar unas elecciones que apuntan a la confirmaci�n de la hegemon�a total de Juanma Moreno en el Parlamento andaluz. �Sufrimos en Extremadura, recuperamos resuello en Arag�n y no logramos el objetivo de ser el partido m�s votado en Castilla y Le�n. Andaluc�a no es m�s que otro episodio de nuestra batalla aut�ntica, que es la del 27. Aspiramos a hacer la mejor campa�a posible, lo importante es no rendirse, al margen del resultado. Mar�a Jes�s Montero est� demostrando alegr�a y coraje en sus actos de precampa�a. En su car�cter y el del presidente est� no dar nada por perdido�, aseguran los colaboradores del presidente.
�Las elecciones generales est�n abiertas, hay posibilidades de ganar y gobernar. Feij�o est� muy flojo y eso es una gran oportunidad para nosotros. Veo m�s inc�modo a Feij�o que a Pedro, a pesar de las dificultades. La cumbre progresista de Barcelona le ha ayudado mucho. La gente necesita referentes en un momento muy complicado y de mucha incertidumbre. Los ciudadanos necesitan asideros a los que agarrarse en tiempos de guerra y de inestabilidad�, se�ala un dirigente socialista muy relevante.
Una prueba de la tranquilidad con la que Moncloa encara el �ltimo a�o de la legislatura es que la portavoz parlamentaria de Junts, M�riam Nogueras, pidi� al presidente del Gobierno en la sesi�n de control que convoque ya las elecciones generales y descalific� con dureza las �ltimas decisiones del Gobierno. ��Qu� argumento democr�tico le queda para no convocar elecciones?�, le pregunt�. Hace pocos meses, un discurso as� habr�a hecho saltar chispas en Moncloa y Ferraz. Ahora, apenas si alguien repar� en la actitud de Junts, que reprocha a S�nchez el incumplimiento de los t�rminos de su acuerdo de investidura. Puigdemont sigue en Waterloo, y en el Parlamento Europeo no se habla catal�n.
La orden del juez de que el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, viaje a Madrid para ser examinado por un forense con el fin de decidir si est� o no en condiciones de ser juzgado, a pesar de su avanzada edad -95 a�os- y de su deterioro cognitivo diagnosticado por los m�dicos, ha causado pol�mica en Catalu�a. Salvador Illa ha salido en defensa de su antecesor apelando al �seny� de la Audiencia Nacional. A pesar de las acusaciones de corrupci�n que pesan sobre Pujol, el actual presidente catal�n le recibi� en el Palau como signo de respeto hacia su figura pol�tica. Pujol telefone� a Illa la pasada semana para decirle que no podr�a asistir al acto de conmemoraci�n de los 150 a�os del nacimiento del compositor Pau Casals. �Me dijo que estaba flojo�. Las personas que han tenido la oportunidad de hablar con el ex president dan testimonio de que Pujol, en efecto, no est� en condiciones de declarar en un juicio. El juez se mantiene firme en su decisi�n, alegando que no quiere caer en el edadismo.
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