






















El enjuague presupuestario con los fondos europeos que ha destapado el Tribunal de Cuentas cobra una nueva dimensión y está en marcha un varapalo parlamentario que empuja a este organismo fiscalizador a completar su informe con las consecuencias de gobernar toda una legislatura sin presupuestos.
Más allá del juego detectado con los fondos europeos para pagar pensiones, superan ya los 182.000 millones de euros las llamadas «modificaciones presupuestarias» que ha realizado el Gobierno de Pedro Sánchez desde 2023 para poder elevar o alterar gastos sin control del Parlamento y sin Presupuestos Generales del Estado (PGE) en vigor. Así figura en los informes de la Intervención General del Estado y, según ha podido saber EL MUNDO, han provocado una iniciativa inédita por parte de la oposición.
Con impulso de la vicesecretaria de Regeneración Democrática, Cuca Gamarra, el PP ha registrado una propuesta a la Comisión Mixta del Tribunal de Cuentas en la que pide rechazar el informe de este organismo sobre la llamada Cuenta General del Estado y devolvérselo para que lo acompañe de un informe sobre la actuación gubernamental. Esta comisión, compuesta de senadores y diputados, es la instancia parlamentaria que debe pronunciarse sobre los informes del Tribunal de Cuentas.
Al contar con mayoría de PP y Vox, todo apunta a que, por primera vez en democracia, esta comisión va a tumbar una Cuenta General del Estado (CGE). Se trata de la aprobada el pasado mayo con respecto a 2024 por el Tribunal de Cuentas con salvedades y tensión interna, como publicó este diario. En este organismo guardián de las cuentas públicas, la estrecha mayoría de consejeros nombrados a propuesta del PSOE y encabezados por la presidenta, Enriqueta Chicano, edulcoraron en exceso el informe, según los consejeros a propuesta del PP e incluso una promovida por los socialistas.
Según el escrito presentado por el PP al que ha tenido acceso este diario, «el Pleno del Tribunal de Cuentas no ha tenido en cuenta el artículo 13 de su ley orgánica». Es el que le obliga, por delegación de Las Cortes, a analizar si el Gobierno está cumpliendo la Constitución con sus alteraciones presupuestarias y si sus emisiones de deuda pública tienen amparo legal suficiente. Por tanto, «la Declaración de la Cuenta General del Estado de 2024 [la aprobada el pasado 12 de mayo por el organismo fiscalizador] deberá ser devuelta al Tribunal de Cuentas para que complemente la misma, acompañándola de un informe técnico-jurídico para evaluar los efectos de la prórroga presupuestaria y estableciendo las consecuencias derivadas de la no presentación y, por lo tanto, de la no existencia de un Presupuesto en todo el año 2024». Y exige al tribunal que remita su informe revisado «en el plazo improrrogable e inexcusable de tres meses».
Chicano intentó adelantarse la semana pasada prometiendo un estudio sobre las consecuencias de la prórroga presupuestaria, pero abriendo la puerta a dar oportunidad al Gobierno de «alegaciones», lo que llevaría mucho tiempo. El PP sólo quiere que tenga tres meses.
Por tanto, la iniciativa en marcha supone si, como todo apunta, sale adelante, un varapalo parlamentario con significativa señal de la debilidad política el del Ejecutivo de coalición en esta recta final de legislatura. En función de como se pronuncien otros grupos parlamentarios servirá además de test sobre si tiene algún recorrido el anuncio de Sánchez de presentar allá por otoño los primeros PGE de la legislatura para 2027.
Mientras tanto, las «modificaciones presupuestarias» siguen disparadas mediante todo tipo de ingenierías contables: cambiar partidas de sitio -incluso si afectan a fondos europeos- mediante transferencias, ampliaciones de créditos, uso de «remanentes»... Sólo en el último año con Presupuestos no prorrogados, en 2023, hubo ya enjuagues por valor de 20.995 millones. Saltaron a 52.341 millones en 2024 y a 76.944 millones en 2025. Hasta abril de 2026 rozan ya los 32.200 millones como publicó este diario. Desde el inicio de la legislatura, las alteraciones llegan a los citados 182.468 millones con María Jesús Montero al frente del Ministerio de Hacienda.
Su sucesor, Arcadi España, y el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, pueden alegar con fundamento que esta práctica de ingeniería se ha producido también en el pasado durante los gobiernos del PP, pero nunca tan elevadas en años de bonanza. En 2017, último año completo del actual portavoz económico del PP y entonces secretario de Estado de Presupuestos, Alberto Nadal, los trasvases se limitaron a 5.715 millones.
Además, el uso de liquidez de los fondos UE para pagar pensiones -confirmado, pero disculpado por la Comisión Europea- no va a quedar así, según aseguran a este diario tanto el presidente de la comisión de control presupuestario, el alemán Andreas Schwab, como el de la de Presupuesto, el belga Johan Van Overtveldt. Los enjuagues no salen gratis.
A pocos días ya de cumplir 55 años, Elon Musk se ha convertido en el primer billonario de la historia tras su lanzamiento a Bolsa de SpaceX. La ha ejecutado antes de las elecciones intermedias de EEUU en que el apoyo regulatorio de Donald Trump a empresas como ésta puede verse mitigado y ha logrado que incluso suba un 19% el primer día, pese a que gestores institucionales la ven cara. La jugada de apostar más por el tramo minorista -siempre más vulnerable a desinformación- que el institucional ha favorecido a SpaceX mientras la autoridad bursátil SEC ha ignorado peticiones de freno como la de la senadora demócrata Elisabeth Warren. El dato de que el patrimonio de Musk (1,1 billones) supera ya en un 700% el de Amancio Ortega, según datos de Bloomberg, ilustra también lo que está pasando entre EEUU y Europa.
Mientras toca fondo políticamente, Pedro Sánchez sigue recibiendo oxígeno en la economía. El informe de Goldman Sachs del que el propio presidente presume, es, en efecto, muy positivo y, aunque da a entender que Sánchez es demasiado rumboso con las ayudas para paliar la crisis energética, apunta que se lo puede permitir por el alza de ingresos y no gastar tanto en defensa como otros. Destaca el buen comportamiento de la inversión y ve «insignificante» la prima de riesgo que pesa sobre el bono español. Sí incide en que ya es urgente tener Presupuestos para 2027 tras el fin de los fondos UE y que la caída del turismo por los precios aéreos y la "incertidumbre política" son dos riesgos. Señala que esta incertidumbre puede acabarse con la previsible victoria del PP, pero no descarta el riesgo de otro Parlamento fragmentado.
Avanza el caso judicial de Begoña Gómez, la esposa del presidente del Gobierno, y se presta poca atención política a los escritos de la Universidad Complutense que reclama a Gómez la devolución de, al menos, 110.000 euros y se ha personado como perjudicada tras haber financiado parte del 'software' que permitió a la esposa del presidente montar una plataforma digital para prestar servicios a empresas. Gómez registró a su nombre el dominio e incluso creó una sociedad con el mismo nombre, pese a que la plataforma era teóricamente de la UCM donada por Telefónica, Indra y Google. La UCM asegura además que no encuentra el 'software' que debería haberle cedido Gómez. Sólo estas denuncias de una entidad pública como la UCM rompen el relato de Moncloa de que «no hay nada», «todo es impecable» y «es fango ultraderechista».
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