Los goles anotados por 'Chupe' y Larrubia llegaron a poner un 0-2 en el marcador para los visitantes recortado por un a la postre esteril gol de Leo Baptistao

Larrubia celebra el tanto a la afición.EFE
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El Málaga, finalmente, completó la terna. El conjunto dirigido por Juanfran Funes, quien inició el curso al mando del filial y se hizo cargo del banquillo del primer equipo como relevo de Sergio Pellicer y que ha tenido en Carlos Ruiz Chupe, máximo anotador de los malagueños con un total de 25 tantos esta temporada, Alfonso Herrero, portero formado en la cantera madridista, Adrián Niño o David Larrubia a algunas de sus figuras más destacadas, se impuso a domicilio al Almería por 1-2 y logró así la última plaza de ascenso y acompañara al Racing y al Dépor en el retorno a Primera.
Con un presupuesto de 21 millones de euros, alrededor de unos 19 millones menos que los del presupuesto de su último rival directo en la pelea por estar en la élite, el Málaga logra volver a la élite tras descender a Segunda en la temporada 2017-18 y pasar incluso por la Primera RFEF, la tercera categoría del fútbol español. Y lo hace, además, con una plantilla en la que hay muchos jugadores jóvenes, que han acabado por escribir una historia muy diferente a la que parecía abocado en los primeros compases de este mismo curso. Cuando Funes tomó las riendas, el equipo estaba incluso en puestos de descenso.
El duelo, cómo no, fue tenso. Tremendamente tenso. Para empezar, arrancó con media hora de retraso sobre la hora prevista, después de que el autobús que llevaba al Málaga al estadio de Almería fuera apedreado por radicales en el transcurso de dicho trayecto. Cuando el balón por fin echó a rodar, gran parte de la iniciativa recayó sobre un conjunto malagueño al que no le valía el empate si quería hacer realidad su sueño de volver a Primera ocho años después de perder por última vez su puesto en la máxima categoría del fútbol español.
Al Almería, mientras, que acarició la posibilidad de ascender de manera directa casi hasta el final de la fase regular de la Liga, le bastaba con aguantar el resultado. Pese a ello, los locales tuvieron también algunas opciones para abrir el marcador, casi siempre bien desbaratadas por la zaga visitante. La efervescencia inicial, con todo, se fue diluyendo con el paso de los minutos hasta llegar a una suerte de tregua con vistas al segundo acto.
El esfuerzo del Almería
Nada más iniciarse la segunda parte, el Málaga trató de ser otra vez protagonista. La lesión de Murillo, no obstante, fue todo un jarro de agua fría para los visitantes, que a punto estuvieron de recibir otro en una acción de Melamed que no acabó en gol por muy poco. Los locales, sabedores de su ventaja, dejaron a la postre gran parte de la iniciativa a los malagueños. Agazapados pero esperando, eso sí, el momento perfecto para echar algo más de tierra sobre sus esperanzas adelantándose en el luminoso.
Con todo, fue Chupe el que heló la sangre a los locales con un 0-1 a falta de 25 minutos para el término del tiempo reglamentario que obligaba a los almerienses a revisar su libro de ruta. Larrubia, pocos minutos después, pondría un 0-2 que parecía definitivo. Hasta que todo un veterano como Baptistao, aprovechando en parte la tibieza defensiva visitante, se las arregló para recortar distancias con un 1-2 que devolvía la esperanza a los locales. Espoleados por la necesidad, los futbolistas del conjunto de Rubi trataron de poner acoso y derribo a la portería de Herrero.
Por lo menos, para lograr un empate que forzara una prolongación en la que les valía con mantener el resultado para hacerse ellos con el ascenso. Incluso, tuvo diez minutos de añadido para pelear por lograr ese objetivo. Su esfuerzo, al final, fue en vano, y la alegría acabó por instalarse finalmente en el bando malagueño.


























